Multitudinaria cabalgata por la Defensa del territorio en el valle de Reigolil

img_3922Leonel lienlaf (Escritor Mapuche)

Ética en los bosques

“Montados a caballo resguardaremos nuestro territorio, y esta cabalgata es una acción pública y un mensaje de unidad y de que nos encontramos vigilantes y preparados para defender la naturaleza y la cosmovisión que ha mantenido vivo el espíritu de nuestros ancestros  y de la Tierra. Somos gente pacífica y buscamos un desarrollo armónico con la naturaleza. Nos anima el más genuino de los deberes: el de proteger el patrimonio natural y una cultura que asegure el futuro de las generaciones venideras.” Decía la declaración que nos convocó a esta cabalgata y lo reiteró don Ricardo Quintunahuel, cuando bendijo nuestra partida, con un Jejipun en la aldea intercultural de Curarrehue, al amanecer del día sábado.

No era un acto simbólico, ni un tur turístico; era un acto ritual, un entregarse  y comprometerse con una tarea que seguramente otros continuaran. Encabezados por los mensajeros de la comunidades, Junto a las banderas pehuenches, azul y amarillo y los sonidos del ñolkin , la trutruka y la pifilka, la caravana de unos diecisiete caballos se puso en marcha hacia Reigolil, acompañados por el alcalde de la comuna de Curarrehue, Etica en los Bosques, vecinos y organizaciones ciudadanas del valle del Trancura.

El serpentear del camino nos fue abriendo las puertas del territorio con un día muy claro, contrario a los pronósticos de los meteorólogos. Fuimos recuperando fuerzas a medida que el valle nos abrazaba con el canto arrullador del rio y el aire limpio venido desde las profundidades de los bosques de la cordillera.

A paso firme de los caballos fuimos avanzando, casi imperceptiblemente nuestra caravana fue aumentando; como afluentes silenciosos fueron uniéndose jinetes en el camino, y un pequeño torrente de caballos fluía ahora por el antiguo camino que los mapuches usaban desde tiempos inmemoriales. Nos detuvimos un momento frente a la cascada de Malalco, que hoy está en manos de colonos, y donde antiguamente según cuenta el lonko de Reigolil, don Fermín Quintunahuel, se realizaba una ceremonia especial de iniciación.

Las horas fueron pasando y pasando fueron también los miles de chorrillos que se deslizaban desde los cerros para alimentar el rio Reigolil, luego el Trancura, luego el lago Majolafken, para finalmente a través del Tolten llegar al gran mar. Tomar conciencia de este hecho es ya un avance importante en la vida, porque nos permite comprender la inter-relación de todos los espacios territoriales y que cualquier intervención irresponsable como la explotación minera, geotérmicas y pisciculturas  terminará afectando irremediablemente a toda la cuenca.

Reflexionando sobre la fragilidad de este último reducto de aguas limpias en esta cuenca, el sentido urgente de esta cabalgata se hace cada vez más evidente. Es necesario defenderla cueste lo que cueste. El sonido melancólico de la trutruca me vuelve al camino, vamos ya llegando a Quiñalahuin. Aquí nos apeamos del caballo los alimentamos y luego almorzamos en la escuela.

Después de un breve descanso seguimos y otros jinetes se han unido. Por ahí  ya aparecen unos carteles que dicen “no a las mineras en el valle” y una bandera mapuche tímida se incorpora a la marcha. Seguimos por el camino recién arreglado, avanzando al ritmo de la música de los instrumentos que nos han acompañado despertando al valle.

Cerca ya de nuestro destino otro alto; esta vez sobre un puente que un letrero anuncia como Torrealba. Joel Neculpan, vocero de las comunidades hace notar sobre la necesidad de respetar los topónimos mapuches y exige que este tenga en el letrero su verdadero nombre: Estero Chiñidwe.

El sol está a punto de irse y vuelve su mirada sobre los cerros, nosotros ya cansados vamos llegando al internado de reigolil. Nuestra caravana ya va en unos cincuenta jinetes y somos recibidos por el lonko,  los werkenes y dirigentes de la comunidad. Montados en nuestros caballos formando un semicírculo, fuimos saludados uno a uno. Un momento emocionante, la oración de agradecimiento por la jornada y luego a desmontar.

Después de alimentar y dejar libre los caballos nos acercamos al lugar del comedor donde nos esperan con una comida y unos mates. Han comenzado  a llegar gente de la comunidad y de otras que han venido en vehículo. De pronto nos damos cuenta que ya somos una multitud en este pequeño valle.

Después de la comida un análisis de la jornada y conversar. Ya han llegado otras organizaciones como el observatorio ciudadano. También nos enteramos del NO al recurso interpuesto contra la explotación geotérmica por la comunidad; una extensa carta ininteligible, que Ximena del observatorio intentaba explicar. Lo único cierto de aquella carta del ministerio de economía, era que las comunidades no importaban para el gran capital, ni mucho menos el medio ambiente. Solo salió una conclusión esa noche de todo esto: “control territorial”  no dejar que nadie  los vuelva a engañar como los hitos mineros. “No los dejaremos entrar, estaremos vigilantes” fue la respuesta de la comunidad. Y me di cuenta que la cabalgata del día había concluido bien.

Cansados ya, preparándonos para el día siguiente, recordamos como en este mismo lugar hace unos meses atrás, Bernardo Reyes presidente de Etica en los Bosques, había propuesto la idea de una cabalgata; recuerdo que lo miramos un poco con escepticismo; pero Regina y otros dirigentes de la comunidad lo tomaron en serio y ahí estábamos a mitad de camino y con un buen balance del día.

El sueño de la noche fue reparador, me despertó la bulliciosa carcajada de las mujeres que comenzaban a levantarse. El sol aun no despuntaba y se veían las estrellas resagadas coronando los nevados del Sollipulli.

Y estábamos de nuevo sobre los caballos. Pero ya no éramos diecisiete, un multitud de jinetes se preparaba para partir y otro tanto de gente de a pie que llegaba en buses desde Pucon y Curarrehue. Mapuches y no mapuches estaban allí, iniciando este día para hacer presente su compromiso con la defensa de este valle que nos regalaba , no solo las aguas limpias ,sino una luminosidad que estremecía el alma.

Emocionados por esta convocatoria avanzamos hacia el lugar donde se iba a plantar el REHUE .Una emplanada que mira los nevados del Sollipulli hacia el norte y el extenso valle de Reigolil hacia el sur, rodeados por imponentes montañas.  Este era un antiguo centro ceremonial donde los mapuche-pehuenches realizaban un jejipun, para entregar los animales  a la montaña en la época de veranada y donde una empresa minera mediante dudosos procedimientos instaló hitos para explotación de material para la fabricación de cemento.

Partieron primero la gente de a pie, luego los caballos. Ordenadamente fuimos copando el camino, cada cierto trecho otros jinetes se unían. El valle latía bajo el acompasado ritmo de la cabalgata y la guía de los instrumentos y las banderas nos condujo hasta el lugar de la ceremonia.

A los gritos de “YAAAAU”del Japepvjin, el Rehue fue instalado.Era el despertar de las antiguas energías ;los instrumentos sonaron , el Tayvltun de las mujeres y el Gijañmawvn de los Lonkos, fue adentrándose en el valle, en la tierra. Se nombraron los antiguos linajes, lo espíritus tutelares de las montañas, el Pijan del sollipulli. “Que este Rehue, este altar que hoy plantamos aquí sea el vigía de estos territorios y que cada uno de los que hemos participado en este encuentro se haga responsable de su cuidado y no abandonarlo tanto mapuches como no mapuches que han participado de esta ceremonia”. Era el unánime discurso-oración de los Lonkos en el JEJIPUN.

Entonces dos Cóndores bajaron, giraron a la derecha, dieron su bendición y desaparecieron en lo alto.

Después del Purrun, vinieron los discursos, hablaron los Lonkos, eran doce de distintas comunidades, se hablo de la unidad y de una alianza entre mapuches y no mapuches para defender este territorio. El alcalde se unió a dicha alianza, como alguien que había sido parido en el territorio, y eso quizás era el sentimiento de todos los que estábamos ahí, éramos el territorio.

El día ya avanzaba, llevamos ahí varias horas la ceremonia terminó, las banderas se levantaron al ritmo del Purrun.

Mas de cien caballos iniciaron el regreso a sus lugares y mas de trescientas personas con el compromiso de respetar y proteger el espacio que habían declarado suyo.  Más de trescientas conciencias que se multiplicaran.

El camino de regreso abre un dejo de esperanza. Una próxima marcha en apoyo a las comunidades de más abajo, en rio Palgin, para defender sus aguas de la codicia y el dinero.

El Jejipun sigue aun resonando en las piedras y las cascadas de Regolil, quizás por eso será que antiguamente era conocido como Aukawe, lugar de entrenamiento de los guerreros.

Glosario de términos mapuches utilizados:

Jejipun: ceremonia  mapuche para agradecer o pedir para un objetivo especifico

Rehue: equivalente a altar

Malaco : (topónimo) cerco de agua

Lonko: autoridad tradicional mapuche, jefe de una comunidad.

Purrun: baile que  se realiza alrededor del Rehue

Tayltun: canto ceremonial entonado generalmente por mujeres

Gijatun: oración, rogativa

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