Mujeres Rurales: Entre el despojo y la persistencia

Justina López es una mujer que no descansa, ni descansará, como ella misma afirma, hasta que todas las mujeres de la cooperativa que preside, logren tener su pedacito de tierra. Su compromiso con la causa es enorme.

Historias por el derecho a la tierra en Honduras y Nicaragua.

Este texto recoge experiencias de mujeres y su lucha por el acceso a la tierra, situación que se repite en distintas regiones desde hace muchos años, ya que por motivos históricos, políticos y socioculturales, se han visto impedidas ante la posibilidad de mejores oportunidades.

Ante estás situaciones, consideradas discriminatorias e ilegales, en los últimos años muchas de estas mujeres, cansadas del abuso y violación de sus derechos, se han organizado entre todas, para luchar con más fuerzas por sus derechos.

Aquí se presentan historias de Mujeres rurales en Honduras y Nicaragua, mujeres que a diario luchan por hacer cumplir sus derechos. A pesar de que, los contextos cambian en cada uno de los países, ellas se mantienen unidas por un mismo objetivo: hacer realidad el derecho de las mujeres tener su propia tierra.

Una de las protagonistas de estas historias es Justina López en Posoltega, Nicaragua. En este país, poseedor de una zona altamente productiva, se ubica el departamento de Chinandega, a este pertenece el municipio de Posoltega, donde se encuentran las comunidades Chiquimulapa y El Trianón.

Justina López, de 52 años, es la presidenta de la Cooperativa de Mujeres Esperanza de Chiquimulapa (COOPEMUCHIQ), ella pertenece también a la Coordinadora de Mujeres Rurales (CMR), una organización que aglutina a diversas cooperativas y organizaciones de mujeres a nivel nacional. Para las mujeres de esta cooperativa, la lucha por la tierra ha sido todo un proceso lleno de dificultades, pero con resultados significativos.
En la COOPEMUCHIQ hay 22 mujeres organizadas, y dos varones. Todas las mujeres son productoras, cultivan principalmente maíz y plátanos, productos que comercializan con una cadena de supermercados.

Pero no todas cuentan con tierra propia. Por esta razón, varias mujeres, nuevas socias de la cooperativa, deben alquilar los terrenos para producir sus productos.

Esta cooperativa empezó como una asociación, pero gracias al trabajo de cada una de las mujeres y bajo el liderazgo adecuado se lograron constituir como cooperativa en el año 2005, gracias al apoyo del Centro para la Promoción, y el Desarrollo Rural Social (CIPRES), que para entonces ejecutaba proyectos en las zonas rurales de occidente.

Pero dada la persistencia de estas mujeres en su propósito, las cosas fueron cambiando y el CIPRES decidió apoyarlas legalmente para obtener su personería jurídica y quedaran constituidas como cooperativa. Una vez constituidas como COOPEMUCHIQ se integraron en la Coordinadora de Mujeres Rurales (CMR).

Desde entonces este grupo de mujeres luchan y trabajan a diario por mejores oportunidades, mismas que les brinde una mejor calidad de vida para sus familias y su comunidad.

Si deseas conocer más historias de mujeres rurales y su constante lucha por la tierra puedes descargar el texto completo AQUÍ

Fuente: Onda Rural

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