Miles de hectáreas quemadas por la irresponsabilidad de las forestales y un Estado que no fiscaliza

Texto y Fotos: Marcela Rodríguez, desde Ñipas. / Mapuexpress

La irresponsabilidad de las empresas forestales no tiene límite. Ahora son miles de familias las afectadas por los incendios provocados por su mal manejo y pésima prevención para evitar que se quemen sus altamente combustibles pinos y eucaliptus. Ya murió una persona por culpa del siniestro y son miles las que están siendo evacuadas en distintas comunas de la Provincia del Ñuble, mientras los vecinos reclaman que ni la Conaf ni la Onemi se han acercado a prestarles apoyo.

En la octava región se ha producido un incendio de proporciones, ya van cerca de 10.500 hectáreas incendiadas, con el consiguiente daño medio ambiental y a la población. Además, ayer se informó de que una persona murió en Quillón producto de la emergencia y más de un centenar de casas han sido totalmente arrasadas por el fuego, afectando a centenares de familias rurales que viven principalmente de la agricultura de subsistencia.

Este siniestro se generó el día viernes 30 de diciembre, propagándose con la ayuda del viento y sin que el Ministerio de Defensa, Onemi y Conaf se contactaran con las comunas afectadas sino hasta el día primero cuando se declaró recién la Alerta Roja.

En primer lugar quisiera advertir que en este tipo de emergencias el Ministerio de Defensa no asume su responsabilidad, como podría pensarse. De manera intermitente lo asume Agricultura, sin embargo no hay un responsable claro, lo que habla de una legislación ineficiente en este tipo de catástrofes.

En segundo lugar, la Onemi pareciera ser un organismo que no está preparado para coordinar acciones de emergencia. El incendio forestal de Bío Bío comenzó el día viernes. Al llamar al organismo no supieron decirnos qué acciones iban a tomar, ni cuánto tiempo se tardarían en acudir a la emergencia. Así el fuego avanzó desde Quillón, cruzó la autopista y se instaló en Ñipas, Manzanares y Nueva Aldea sin que se apreciaran helicópteros o profesionales de Conaf.

En tercer lugar, constatamos que las empresas forestales no cuentan con reservas de agua que permitan combatir los incendios forestales y evitar que se propaguen, situación que ocurre en cosa de minutos porque los pinos y los eucaliptus son árboles altamente inflamables. Pese a que se adueñan de casi el total del agua de las comunidades donde se instalan no tienen ni siquiera la iniciativa de disponer de dichas aguas para controlar sus propios incendios.

En este momento la comuna de Nueva Aldea se encuentra en riesgo de ser afectada por una emergencia química ya que la propia celulosa Arauco fue alcanzada por el incendio, y no cuenta con equipo de emergencia que permita combatir un desastre de esas características que afectaría a toda la comunidad de Nueva Aldea.

Finalmente creemos que buena parte de la responsabilidad de estos hechos recae en las forestales. Estas deberían hacerse cargo de los incendios que ocurren al interior de sus propiedades y contar con reservas de agua proporcionales a las hectáreas que poseen. Las plantas de celulosa también deberían contar con personal de reserva y los equipos necesarios para evitar que sea la población la que sufra las consecuencias de las emergencias químicas. Por último, señalar que las empresas forestales no solo deben preocuparse de apagar los incendios, sino de tener campañas efectivas de prevención de este tipo de siniestros.

Información Relacionada: Detalle de los daños causados por el incendio http://www.biobiochile.cl/2012/01/02/incendios-forestales-deja-al-menos-100-casas-y-10-500-hectareas-destruidas-en-bio-bio.shtml

Campaña de ayuda de los estudiantes de la Universidad San Sebastián http://www.facebook.com/events/341000122579477/

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