Michelle en el país de las pesadillas

Por Wilson Tapia Villalobos

Ciento cincuenta años después, Lewis Carroll -en la realidad el matemático, especialista en lógica y escritor británico, Charles Lutwidge Dodgson- tendría hoy excelente material para reescribir su famosa obra “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”. Sin embargo, esta vez debería aterrizar el título y darle un toque más traumático. Pero el material estaría al alcance de su pluma -ordenador, ahora-, corroborando que la ficción jamás superará a la realidad.

En la inflexión civilizatoria en que nos encontramos -o entropía cultural, como la denomina el teólogo Antonio Bentué en su excelente artículo “Mensaje Evangélico y Entropía”- el material es abundante. Y los chilenos le ponemos los aditamentos propios de nuestra idiosincrasia. Cuando un ministro de Estado se ve obligado a renunciar luego de 28 días de ejercer el cargo, justo es pensar que algo extraño está pasando. Sobre todo que tal personaje debió dejar un cargo de elección popular para transformarse en secretario de Estado. Y las razones por las que tuvo para alejarse se relaciones con consideraciones éticas. Hoy, es cierto, quedó sin pan ni pedazo, al menos para la consideración pública.

Es como si el conejo blanco hubiera llevado a Michelle a un escenario virtual en que pócimas de diferente tipo la hicieran perder y recuperar tamaño, llorar hasta transformar su realidad en un mar de lágrimas embravecido y salir de él con un pato, un aguilucho, un ratón, un dodo y un loro.

¿Qué hará ahora el conejo blanco? Seguramente el ex secretario de Estado volverá, como por arte de magia, a Imaginaccion. Pero aún hay que reemplazar al ministro. Y los presidentes de los partidos de la coalición gobernante tendrán algo que decir. Pero, como los jardineros de la reina de corazones, se equivocan en los colores de las rosas y el desbarajuste es total. Por fortuna para ellos, la reina de corazones se encuentra en el otro bando. De no ser así, todos terminarían decapitados. Es lo que arriesga el senador Orpis y muchos otros de su tendencia, que han caído presas de esta entropía cultural en que nos encontramos.

De cualquier modo, no estamos solos. La pesadilla no es local. Hasta ayer, la presidenta Bachelet se encontraba en Europa. Entre lugares santos y no tanto, visitó la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD). Como correspondía, fue recibida por el Secretario general de la entidad, el mexicano Miguel Ángel Gurría, ex ministro de estado y conspicuo militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Ante él abordó el tema de la probidad y la necesidad de deslindar las áreas de influencia de la política y los negocios. Es como si el conejo blanco llevara a Michelle a otra disparatada escena. Un militante destacado del PRI dando fe de probidad y de buenos manejos en política ¡Una realidad distorsionada por completo! Es posible el conejo blanco haya aportado ideas para el discurso.

Y mientras tanto, en casa, los profesores, reyes de la evaluación, siguen en paro porque no quieren que los evalúen muy seguido. Las presiones sobre el Gobierno son más fuertes que los golpes que los jugadores de croquet dan con sus flamencos sobre las bolas, que en realidad son erizos que intentan huir. Por supuesto, el juego no tiene ninguna regla. El ministro Eyzaguirre no cede y el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, cual oruga azul, se hace el ofendido y se va fumando su pipa de agua.

Pero la verdad es más compleja. Las bases, como los erizos, se escapan y el Partido Comunista, al que pertenece Gajardo, no tiene alternativa. Si la reina de corazones tuviera alguna injerencia en la coalición de gobierno, las cabezas de todos rodarían. Afortunadamente no es así. Pero ella se está preparando y puede que la segunda sea la vencida. No hay que olvidar que esto ocurre en un mundo de pesadillas.

Mientras tanto, a no preocuparse, hoy Michelle llega al Estadio Nacional. Es posible que el conejo blanco le haya preparado otra celada. De cualquier manera, cartas, súbditos y animales, estarán preocupados del croquet. Eso durará un mes o menos, si es que Chile no gana la copa, que seguramente sería una copia del santo grial.

Lewis Carroll podría alargar considerablemente su obra. Sería cuestión de que pusiera un poco de atención y de la política se vaya a la Justicia ¿o en este mundo es lo mismo? El conejo blanco tiene algo que decir y ya preparó un entendimiento para hacer que, en la medida de lo posible, los manejos turbios queden en nada, como corresponde a un mundo de pesadilla.

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