Medios públicos en América Latina: Claves para el pluralismo de voces

mediosLos medios públicos han sido señalados como un sector esencial para garantizar la pluralidad y la democracia. Hoy nos encontramos en un escenario donde ya ha ingresado al parlamento el proyecto que modifica la ley de TVN, el cual ha recibido críticas, entre otras cosas, por la ausencia de participación ciudadana en su formulación. Ante esto ¿Cuál es el panorama de los medios públicos en Chile y Latinoamérica?

Para poder evaluar los avances en la construcción de la democracia de un país es ineludible tener que  preguntarnos por el estado del derecho a la libertad de expresión en ese lugar. El ejercicio de este derecho se construye de diversas formas y desde diferentes espacios y actores, pero ciertamente existe un elemento que es responsabilidad de los Estados garantizar: La pluralidad de las comunicaciones, tanto en la diversidad informativa como en el acceso de todos los sectores a ejercerla. Aquí la existencia de los medios públicos resulta fundamental, ya que es a través de ellos que el Estado asume esta responsabilidad y se articula con otros ámbitos trascendentales en una democracia, como lo es la contribución al fortalecimiento de la sociedad civil.

Es entonces cuando resulta alarmante ver la situación en la que se encuentran actualmente los medios públicos en Chile, donde solo existen Televisión Nacional de Chile (TVN) que funciona bajo las lógicas de mercado por su carácter de autofinanciamiento y las radios universitarias, que al pertenecer a instituciones estatales se consideran como tales. En el marco de esta situación es que el gobierno ha ingresado al parlamento la indicación sustitutiva para el proyecto que modifica la ley de TVN, que contempla la inversión de US$ 75 millones para la reconversión a digital del sistema público y unos US$ 25 millones para el desarrollo de un canal cultural y educativo el cual será administrado por una filial de TVN y no tendrá publicidad. Además establece una modificación al directorio, en la que se aumenta en 2 el número de miembros, se reduce 4 años su estadía en el cargo, se aumentan las exigencias profesionales y se obliga a una cuenta pública anual del uso de los recursos.

Este proceso de profundización de la democracia por medios de las comunicaciones ocupa un lugar en las agendas de gran parte de los países de nuestra región al igual que el advenimiento de la televisión digital, surgiendo dudas al respecto como ¿cómo financiar y fortalecer los medios públicos? o ¿de qué manera puede contribuir la televisión digital a la pluralidad? En escenario se ha realizado el VII Foro Internacional de medios públicos en América Latina, con la intención de ser un espacio para compartir experiencias y nutrir los diferentes procesos.

Contenidos ciudadanos para fortalecer la democracia

En la generalidad de América Latina el escenario que se presenta en torno a la libertad de expresión es más o menos similar, siendo la concentración de medios y la propiedad cruzada dos de los elementos recurrentemente señalados y  vistos como grandes oponentes a la posibilidad de ampliar las democracias de la región. Jorge Acevedo, Académico de la Universidad católica de Perú  describe cual es el panorama en su país y cómo esto incide socialmente: “Hay un nivel de concentración mediática obscena no solo para América Latina, sino para el mundo, donde un grupo periodístico, que es un conglomerado, posee el 80% del mercado de la prensa y además tiene por la vía de la televisión al menos 1/3 de ese mercado”. Acevedo señala que un factor importante que tiene gran incidencia social es la forma en que los medios privados abordan determinados temas y la selección de lo que finalmente se posiciona en la esfera pública, siendo esta una de las principales diferencias con el deber de los medios públicos: “En América Latina el tema de la inseguridad es abordado desde la crónica roja y los acontecimientos más violentos y trágicos, lo que nubla el periodismo y finalmente  nos van atravesando. Los medios públicos tienen otro sentido, por su puesto y debieran hacer el esfuerzo necesario por marcar esa diferencia en relación a la tendencia de los medios privados”.

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A pesar del símil en cuanto a la concentración mediática entre Perú y Chile, existe una diferencia que se expresa en las políticas de fortalecimiento de la televisión pública en las que ha trabajado Perú y por otro lado la falta del debate en esta materia que caracteriza a Chile. En torno a esto Javiera Olivares, Presidenta del Colegio de Periodistas de Chile, indica que este país es uno de los más atrasados de América Latina en el tema, teniendo en su base cuestiones políticas no resueltas: “Chile al inicio de su proceso transicional planteó que la mejor política de comunicación era no tener política, entonces hubo una voluntad de no hacerse cargo de este derecho.  Bajo esto es que adolecemos de una política pública en materia de comunicaciones que permita no solo garantizar medios públicos sino también tener escasas posibilidades de verdadero pluralismo en el sistema de medios”

Al hablar de medios como instrumentos al servicio de la construcción de la democracia sale a relucir un elemento trascendental: La participación de la ciudadanía. El surgimiento de multiplataformas y nuevos espacios públicos de instauración de discursos, como internet y las redes sociales, han abierto una nueva forma de pensar la participación ciudadana en  medios, ya no desde entregar espacios para que determinados sectores sean representados, sino desde la misma generación de contenidos. Al respecto Jorge Acevedo señala la importancia de este punto dentro de los tres ejes fundamentales para el fortalecimiento de la TV pública y la democracia en Perú: “Es necesario que cuando miremos al público no veamos  solo al ciudadano como consumidor de contenidos sino como productor que puede alimentar y enriquecer. Me parece que en esta negociación comunicativa y política que los medios públicos tienen que hacer con sus audiencias la convocatoria y el acuerdo concertado con los productores independientes es clave”. En este mismo sentido apunta Pascual Gerstenfel, Director División Estadística CEPAL, cuando se refiere a la necesidad de una transformación del consumidor que recibe productos mediáticos a un ciudadano que participa de la producción “Lo que nosotros sentimos desde la CEPAL es que estamos todavía ante un mundo de consumidores y electores y somos todavía a lo largo de las 24 horas del día muy poco tiempo ciudadanos”.

 

Financiamiento: Los costos de la calidad

Los métodos de financiamiento de los medios públicos resultan un ámbito central al momento de definir los proyectos, porque se relacionan de manera muy estrecha con el contenido y la independencia editorial a la que podrá optar el medio, lo que finalmente se traduce en el cumplimiento o no de la labor a la que el espacio pretende servir.

La experiencia de Chile con TVN  es ilustrativa de la influencia que ejerce el financiamiento en los contenidos y por lo tanto en la función pública del canal, donde estos se definen mayoritariamente en relación a la búsqueda de avisaje y no con el criterio de la contribución social.

Sin embargo existen diversas posibilidades para cubrir este aspecto, siendo uno de los casos más renombrados el de BBC en Gran Bretaña, financiado directamente por los televidentes a través de un impuesto. En Latinoamérica las experiencias que se desarrollan actualmente están marcadas, en lo general, por una opción de diversificación de financiamiento donde la iniciativa pública recibe fondos de privados y fondos estatales. En Costa Rica funcionan con un sistema mixto, donde se realiza inversión publicitaria, pero también existe una contribución del gobierno. Según relata Cesar Martínez, subdirector del Sistema Nacional de Radio y TV de Costa Rica, es posible cumplir con el rol público a través de un sistema de ingresos diversificado: “Creemos que es muy conveniente diversificar las fuentes de financiamiento y que no estén centralizadas en un grupo, ya que en la medida que los aportes estén correctamente equilibrados podemos evitar las presiones” El financiamiento ha sido un tema que no han podido solucionar del todo , pero que el modelo por el que han optado les ha permitido trabajar con mayor tranquilidad y coherencia, señala Martínez: “Entendemos que no es un modelo perfecto pero es un modelo que está empezando a dar señales muy positivas, que está empezando a darnos una tranquilidad, y sobre todo nos está permitiendo enfocarnos en los aspectos que realmente agregan valor en términos de producción y de cumplir con la naturaleza del canal”.

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En el caso de Colombia existe un fondo que administra la autoridad nacional de televisión, el cual se nutre de un porcentaje de publicidad que pagan los canales privados y de  un valor por cada usuario que tiene los cables operadores. John Jairo Ocampo, gerente del sistema de medios públicos de Colombia (RTVC), indica que el énfasis del trabajo para fortalecer estos medios está puesto principalmente en la innovación y la diversificación para lograr posicionarse y dar valor a los contenidos públicos: “Las empresas de TV por más públicas que seamos tenemos que ser competitivas, no para dar más de lo mismo, sino que tenemos que hacer contenidos de calidad, ser una alternativa real e innovar. Nosotros estamos buscando alternativas, ser agencia de medios, vender espacios de segmentos satelitales, y buscamos hacer contenidos para todas las plataformas cosa de que la gente vea que somos una alternativa”.

En Uruguay, también. Un porcentaje del financiamiento es parte del presupuesto nacional y el otro es a través de la venta de publicidad. Pedro Ramela, Director de Radiodifusión Nacional de este país recalca la importancia de situarse en los contextos de cada lugar para lograr definir un modelo de financiamiento coherente que dé resultados en el territorio: “El mundo real tiene alternativas con las que tenemos que convivir,  nosotros arrastramos la realidad de cada uno de nuestros países”. En esta misma línea, para Ramela, el financiamiento no puede pensarse disociado de las audiencias, ya que el medio público y su labor se entienden en una cadena en la que es necesaria la relación de todos estos elementos: “La financiación tiene que estar de acuerdo a la realidad, que es lo que espera el televidente de los medios públicos, porque si no se apropia de esos medios es muy difícil que después entienda que tiene que pagar un impuesto y que determinado rol tenemos que cumplir”.

Existe un consenso entre académicos y comunicadores en la necesidad de impulsar políticas públicas que piensen la comunicación como un elemento esencial del desarrollo de las distintas democracias en la región. Desde esta intención se entiende la defensa de los medios públicos como un espacio necesario que nutre y complementa la oferta mayoritaria de los sectores privados, con contenidos que interpelen a la audiencia como ciudadanos, no netamente como consumidores.

En este proceso de robustecimiento de los medios públicos uno de los mayores desafíos está en saber posicionarse en de manera inteligente en el nuevo escenario que abre la masificación del internet y el surgimiento de las multiplataformas, como es el contexto que retrata en México  Ernesto Velázquez Briseño, director de canal 22 : “México tiene apenas 50 millones de usuarios de internet en un país de 120 millones, sin embargo es el tercer consumidor internacional de Facebook, lo que es una descripción de una realidad plural y múltiple que habla de la emergencia de consumo del internet”.

En el marco de esta situación es que se plantea como un desafío principal de los medios públicos, la capacidad de ampliar audiencias con contenidos conscientes, pensados finalmente en el fortalecimiento de la sociedad civil. La digitalización del consumo mediático obliga a repensar los usos y posibilidades de plataformas discursivas con contenido social y ciudadano.

Por Agencia de Noticias Medio a Medio

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