Medios de comunicación y Golpe en Brasil: Responsabilidades y desafíos para los movimientos sociales

Entrevista con Nils Brock, investigador alemán radicado en Brasil

12507408_1085966441427849_3328779417693099533_nLos medios de comunicación han sido señalados por diversos analistas como uno de los causantes principales del golpe blando que ha acontecido recientemente en Brasil, con el juicio político que se ha iniciado contra la presidenta Dilma Rousseff. Conversamos con Nils Broke, activista e investigador asociado a AMARC Brasil, para conocer sus reflexiones sobre el rol de los grandes monopolios de la información y el posible panorama que se avecina para las políticas de comunicación.

¿De qué manera los medios han influido en la destitución de Dilma Rousseff?

En general todos los grandes medios en Brasil, que son medios comerciales de carácter monopólico, han desestabilizado el gobierno desde que Dilma asumió por segunda vez la presidencia. Y de antes incluso estaban haciendo esa campaña durante el tiempo de las elecciones o sea, si han tenido un papel muy activo y tendencioso también en su manera de reportear.

Creo que el punto más fuerte fue poner siempre a políticos del PT en casos de corrupción, que no me cabe duda que la mayoría de ellos están también involucrados, no obstante la izquierda aprendió de los partidos de derecha estos esquemas que conocían muy bien. Esto da cuenta que el problema es mayor, es de la clase política brasileña. La salida de Dilma no va a resolver un problema de malas conductas y costumbres políticas, la corrupción ha sido un problema endémico en Brasil, como en muchos otros países desde la época colonial.

¿Qué se puede esperar en cuanto a las políticas de comunicación con este giro a la derecha en el gobierno de Brasil?

Lamentablemente las políticas de comunicación ya estaban limitadas en estos últimos años del gobierno del PT. Nunca se hizo una reforma de medios, que era una de las grandes promesas y también de las expectativas de la población. Más bien hicieron las paces con los grandes medios y no se atrevieron cuando estaban fuertes a irse por un camino como el que tomo Cristina Kirchner en Argentina. Lula saliendo con 86% de popularidad de su cargo podría haber dado esta pelea y no lo hizo. Pero siempre puede ser peor, es posible que en un futuro ya no haya un Ministerio de Comunicación, lo que no es una buena señal.

Se estaba discutiendo la posibilidad de organizar un sub ministerio o una sub secretaria de comunicación comunitaria, o para la televisión estaba previsto un modelo interesante de canales digitales comunitarios donde cada municipio tendría dos canales, entonces esos avances corren peligro. El último ministro que estuvo era muy cercano al grupo de lobby de los medios comerciales y durante su cargo se impusieron algunas decisiones de una forma no muy democrática, como la extensión de radios en la banda AM que fue una petición de los medios comerciales que querían más canales en la banda FM. Después, el ministro frenó el proceso de la digitalización de la radio porque a las radios comerciales no les interesa porque todavía no tienen listo un modelo de comercio que sea rentable en este horizonte.

Entonces pienso que si no era bueno antes en el futuro puede ser peor. Pensado sobre todo en las telecomunicaciones y en las políticas del espectro, creo que se van a abrir todavía más espacios de frecuencias para empresas de telecomunicación para prestar internet comercial para pago por 3g y 4g, lo que puede entrar en conflicto en algún momento con frecuencias que estaban previstos siempre para radio o televisión, perjudicando canales masivos de un carácter abierto y haciendo crecer en cambio a redes digitales de carácter más cerrado.

¿Cuál ha sido el rol de la comunicación popular en este escenario y cuál debiese ser de ahora en adelante en la disputa por la democracia?

El panorama de los medios populares se ha movido mucho. Pienso que las radios comunitarias ya no tienen este papel tan protagónico sino más bien como espacio de debate y de análisis sobre lo que está pasando, pues para la movilización y difusión rápida son las redes sociales las que han tenido un mayor impacto. Se ve dentro de las redes sociales una lucha también entre la derecha y los movimientos sociales, con campañas de difamación por un lado y organización y difusión por el otro. Pero el problema es que en términos de medios masivos no hay realmente una posibilidad de competir con los noticieros fuertes. Por ejemplo la conversación de Dilma y Lula que fue grabada por un equipo que estaba investigando la corrupción y que luego fue filtrada por un juez a los grandes medios tuvo un efecto fatal.

Pero creo que los medios independientes/ comunitarios están ahí divulgando y haciendo lo  posible, creo que hasta politizándose un poco también porque finalmente vieron que están realmente en peligro los logros que han tenido, las mismas leyes que permiten su existencia.

Por otro lado a nivel contra-informativo hay algunas revistas semanales como “Carta Capital” que es un espacio de análisis, también hay organizaciones, redes como “Intervoces” que han sido una fuente para dar contra-información. Es difícil también para los medios comunitarios tener un alcance en términos de periodismo investigativo, por ejemplo para poder aportar en ese sentido. Creo que su trabajo ha estado dirigido más bien a redistribuir informaciones creadas por medios independientes, convocar eventos y demostrar que están vivos los movimientos sociales.

¿Qué tanta relevancia tienen las redes sociales y su discurso en Brasil, y cuál es la temperatura que se puede medir en relación al cambio de gobierno, hay más gente a favor o en contra?

Tienen una gran importancia, creo que son 85 millones de usuarios de Facebook en Brasil y es donde se ve la polarización de la gente. Yo creo que las redes sociales tienen justamente este efecto de polarizar más, no creo que sea un modo de generar diálogo sino que es más bien táctico, tanto desde la izquierda como desde la derecha. Entonces, la temperatura en Brasil está alta, porque no es una forma de comunicarse que lleve al dialogo y la influencia se ve fuertemente. Dicen que el Facebook nos va a convertir a todos en una sociedad de jueces, ya no de opinantes, sino de jueces, y eso ahora se ve mucho en Brasil.  

Pero, en lo que respecta a esta relación gobiernos progresistas y grandes medios ¿Tú dirías que hay algo de ingenuidad o resignación a que esa es una disputa perdida que no se puede comprar?

No creo que sea resignación, yo creo que lo que cambia también es la demanda, o sea para hablar de medios comunitarios el punto principal es la comunidad y de qué forma quiere comunicarse la comunidad y cuáles son los canales que piensan que están a su alcance. Pero yo siento que ha cambiado el escenario, es necesaria una lectura más táctica de las comunidades para definir para qué queremos estos medios en nuestro propio desarrollo y eso es algo muy interesante, de repente no es radio y puede surgir la idea de un sistema local de redes celulares para organizar consultas con un doctor que es algo que ya se hizo con la radio para cubrir comunidades distantes y hacer consultas médicas, reinventando los servicios.

Entonces yo creo que no es resignación pero hay un debate de renovación en torno a medios comunitarios y cuáles son las estrategias para lograr que estos medios crezcan. Yo pienso que también es necesaria una autocrítica porque lo previsto es el camino por la legalidad y mejorar las leyes con un “Lobby del bien” con organizaciones que están en los congresos, y eso está bien, se han logrado cosas pero depende también de una lectura más compleja. Entonces hay que pensar estas alianzas del cambio, por ejemplo, donde ha habido cambios como en Argentina o Uruguay, por un lado existía una muy buena comunicación dentro de las organizaciones en favor de una mejor comunicación, de la izquierda, es decir eran alianzas amplias, y había también un gobierno que estaba dispuesto a entrar en contra de los medios comerciales igual de fuertes, porque por ejemplo “Clarín” en Argentina me parece que es igual de fuerte que “Red Globo” en Brasil. En Brasil en cambio esta unión de propuestas por el lado de la izquierda nunca ha existido, entonces el lobby que se hizo nunca tuvo el poder de convencer a la izquierda de entrar juntos como un bloque fuerte para poder desafiar a este poder. En cambio yo pienso que Red Globo se estaba moviendo de manera más hábil en estos sectores.

Y también es necesario pensar en las acciones porque el camino legal es importante, pero la desobediencia civil también ha sido parte siempre del juego, y creo que ha sido un error de las organizaciones en favor de una comunicación comunitaria no apoyar estas luchas, porque por ejemplo en Brasil surge la ley de radios comunitarias unos años después de que se comenzó a masificar la tecnología de transmisión y comenzaron a nacer miles de radios en el territorio y fue esta masificación la que generó la presión para hacer la legislación. Entonces creo que es necesaria una mayor capacidad de organización entre los medios comunitarios, legales o no, para poder desafiar a los grandes medios como Globo en Brasil o Prisa aquí en Chile.

por Mariana Cid 

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