López Vigil: “Los jóvenes son la salvación de la radio”

E l Tiempo

José Ignacio López Vigil es director de Radialistas Apasionadas y Apasionados y miembro fundador de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias. Durante esta semana fue parte del II Encuentro de Radios Universitarias del Ecuador.

¿Qué obstáculos tienen las radios online para los jóvenes?

El problema de este tipo de comunicación es que todavía no hay un hábito de escuchar radio a través de Internet. En primer lugar, porque es costosa. Otro problema está en los anchos de banda, que no soportan demasiados oyentes simultáneos; eso no pasa con la señal abierta. Hay que estimular al consumo de las radio online y hay que tocar la puerta del Consejo de Regulación de Radio y Televisión para que den los informes vinculantes de las concesiones de radio y tv, porque es mentira que los espectros en Ecuador estén saturados.

¿Cuáles son las estrategias que propondría para que los universitarios se interesen por la programación de sus radios?

Yo sugiero dos estrategias. Una es la participación de los propios jóvenes; ellos deben ser los protagonistas que hagan participar a un público amplio. Una segunda estrategia es excitar a la creatividad, estimularla para  imaginar formatos nuevos, para no moler los mismos discos, para no hablar las mismas sonseras de siempre. Por el contrario: hay que aprovechar la riqueza del mismo lenguaje radiofónico.

¿Qué diferencias encuentra entre la radio universitaria y la radio comunitaria?

Depende de cómo definamos lo comunitario. Comunitario puede ser una radio de la comunidad universitaria, también puede ser de la comunidad GLBTI, o una emisora comunitaria dirigida solo por mujeres. A veces, comunitario sugiere un pueblo pequeñito en una loma, pero comunidad es todo grupo con intereses compartidos. Una radio universitaria podría definirse como una radio comunitaria; desde su comunidad hace hablar a todo el mundo.

¿Cuál es la clave para que los jóvenes salven a la radio?

Últimamente estamos siendo muy tímidos. No explotamos ese humor ecuatoriano y la radio se ha vuelto rutinaria. La rutina mata a la radio. La juventud es la clave; los viejos ya no servimos para nada. Las radionovelas son producciones que deberían promoverse, con temas de interés, de protesta, del mundo y con creatividad. Una radio universitaria tiene que ser un laboratorio de experimentación sonora, un espacio de divulgación técnica, científica y artística y tiene que ser un lugar de debate democrático. Cuando los jóvenes hagan producciones creativas y los grandes se den cuenta de que la audiencia los acepta, allí es cuando el dinero no tiene madre y esto será un éxito.

¿Qué concepto tiene sobre la radio pública en Ecuador?

En Ecuador no se entiende lo que es la radio pública. Se sigue pensando que una radio pública es hacerle propaganda al Gobierno. Lo peor es que se acaba de nombrar a Fernando Alvarado como presidente del directorio de los medios públicos, lo que yo considero una torpeza enorme. Un medio público tiene que ser pluralista, porque la sociedad plural es la que lo paga con sus impuestos. Una radio pública a favor del Gobierno de turno no sería pública, ni tampoco sería radio, sería un órgano barato de propaganda.

¿Qué tiene que hacer una radio para estar al servicio de la ciudadanía?

Lo primero que tienen que hacer los radialistas es darle voz libre y plural a toda la ciudadanía. El mayor deber de un medio de comunicación comunitario, público o privado es ser un canal a través del cual la ciudadanía hable, denuncie, reivindique, participe. La voz popular es el alma de una emisora. Si yo tengo una radio muy linda, con música muy linda, lo que tengo es un equipo de sonido al aire libre, pero eso no es una emisora.

¿Cómo ve la situación actual de la radio en el país?

Por un lado, la Ley de Comunicación ha tenido lindas intenciones de democratizar la comunicación. Un ejemplo es el artículo 106, la distribución tripartita lo demuestra. Pero a última hora se metieron artículos muy extraños, sospechosos, como la misma Superintendencia de Comunicación, la conformación del Consejo de Regulación, que en el proyecto anterior era realmente plural, otro es el tema del linchamiento mediático, que podría afectar en la investigación periodística. Mi salvación siguen siendo los más jóvenes.

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