Lo siniestro de los siniestros

Colusion del confortPor Rene Squella Soto
A uno que le encanta la naturaleza y se fascina con toda la biodiversidad que en ella cohabita, no puede sino sentir tristeza y dolor por lo que está sucediendo en varias regiones de Chile. Las escenas son dantescas y se habla de 120.000 hectáreas (luego serán comparadas con piscinas, superficies y estadios). Emerge lo más bello del ser humano y se desencadena también lo más vil y bajo de algunos. Aquí, una opinión de las amenazas y las oportunidades.

Amenazas:

1.- La pérdida de mucha biodiversidad de flora y fauna, la pérdida de ecosistemas que tardarán décadas en reponerse, serán elementos que junto al humo liberado a la atmósfera y la sequedad de los sueños quemados, facilitarán los procesos de cambio climático que se aceleran conforme vamos también acelerando la producción y la acumulación de capital.

2.- Unido al final de lo primero, imagino que los grandes terratenientes y dueños del país (Ya sabemos que no es en sentido figurado, pues esos mismos o sus gerentes, hacen las minutas de las legislaciones o buscan coludirse para ganar más arrebatándoles dinero a los consumidores), estarán sacando cuentas alegres de lo barato que será acceder a terrenos empobrecidos por el desastre que está recorriendo buena parte del centrosur del país. Se ha visto que la ambición empresarial de los dueños del país no tiene límite alguno -por eso la aversión al Estado y sus regulaciones-. También se sabe que el 99% de los incendios forestales son intencionales. Sume.

Oportunidades

1.- Pensar los espacios naturales devastados por el fuego como bioregiones, es decir, articular el desarrollo de las regiones afectadas con sus propias raíces y endemismo, bosque nativo que nutre a la tierra y llama a otras muchas especies, a diferencia de la soledad de las plantaciones de pinos y eucaliptus, árboles altamente inflamables que más encima aceleran el proceso de desertificación de los suelos.

2.- Ser pioneros y transformar a las fuerzas armadas en agrupaciones que más que pensar en la guerra con los vecinos o los extraterrestres, debieran afrontar las consecuencias de la serie de eventos socionaturales a la que nos vemos expuesto año tras año: terremoto, volcanes, tsunamis, megaincendios, sequias, desbordes de ríos. Estoy pensando en militares en tiempos en que como sociedad global, tenemos el desafío de detener el ecocidio que estamos planteando y que se viene diciendo desde comienzos de los 70s con un informe académico estadounidense.
3.- En momentos que se discute una carretera eléctrica como Cardones Polpaico con grandes cableados que cruzarían vastas regiones centrales del país, se visualiza que los causantes de la mayoría de los incendios que están desangrando a la naturaleza del país, no son causados por pirómanosicarios de las industrias forestales, sino que serían responsabilidad de las industrias de transmisión eléctrica ante la mala mantención de sus tendidos. ¿Porqué no descentralizar los núcleos de generación y realizar ésta (la generación), sobre la base de la energía renovable que en Chile tenemos por montones?, así no se necesitaría tanta carretera eléctrica o cuanta cosa se inventa para satisfacer la voracidad energética de las grandes empresas extractivas que terminan siendo usuarios casi exclusivos de esa infraestructura
En fin, lo más siniestro de los siniestros, es que siempre, y por eso se les llama catástrofes socionaturales, siempre se ve afectada la gente más vulnerable -no de manera exclusiva en algunas ocasiones-, personas que tendrán de respuesta la ambición sin corazón del mercado, y la lentitud con desidia del Estado .excepto algunos trabajadorxs comprometidos con el servicio público.
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