Llueve inequidad

Por Verónica Rodríguez

Llueve sobre mi ciudad y yo retomo las palabras abrazándolas entre mis dedos mientras nace esta crónica. Ha pasado tiempo desde la última y podría deberse a distintas razones. La partida de mi hijo Demian a Alemania me dejó por unos días con el corazón apretado, una carta escrita y dejada debajo de la almohada me decía “esta vez no lloraremos mamita….nos veremos pronto, nos cuidaremos para vernos”, no lo logré. Lloré a los segundos de su partida.Luego la vida agarró su rumbo y las crónicas nacían unas tras otras en mi cabeza, con nombre y apellidos, con rostro, con historias y no alcanzaban a plasmarse en el teclado de mi computador.

Se desvanecían, renacían otras que también se iban y algo muy parecido a la tristeza se alojaba dentro mio. Debe ser el invierno. Mi hijo me llama mamita de invierno, dice que en lo nublado yo renazco y existo, sin embargo creo que con los años me parezco mas a la primavera…renaciendo siempre aun después de las partidas.

Mi país ha estado un poco herido, los jóvenes reclaman con rabia sus derechos, los adultos escondemos nuestros sueños en un territorio en que hasta soñar tiene precio. Los políticos hacen las veces que trabajan por nosotros mientras ponen servilletas en sus pechos para comer de a poco la equidad y la igualdad. Las autoridades rezan por los que pasan frío y lo hacen con pantuflas de cuero cobijados en sus espacios de calefacción central. Ya no importa si se definen de izquierda, centro o derecha, están dentro del grupo de privilegiados que no les falta el pan, el abrigo y que pueden soñar -sin pagar impuestos- en vacaciones y hoteles con piscina temperada.

Y sigue lloviendo, el viento se siente fuerte y las noticias cuentan de albergados en escuelas públicas, de alumnos en toma en liceos emblemáticos, de un árbol que cayó interrumpiendo el tránsito y que los hospitales han abierto cupos para las decenas de madres que gimen junto a sus hijos los resfríos llorones que delatan pobreza.

Miro por la ventana y veo que la noche ha caído, que la lluvia no cesa y que mis manos se enfrían en el viejo teclado que resiste la impulsividad de mis dedos transcribiendo emociones. El invierno me envuelve en rebeldías sociales de las cuales no quiero desprenderme. El pobre una vez mas siente  frío, hambre,  impotencia y la lluvia nos recuerda que nuestro territorio nacional tiene una grieta que sangra con fuerza cuando se alude a la justicia social, a la equidad y al derecho de todos y todas a un techo seguro donde cobijarnos, y soñar en las noches con algo distinto a  como pagar las cuentas del día siguiente. Llueve sobre mi ciudad.

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  1 comment for “Llueve inequidad

  1. Catalina Acevedo
    28 Junio 2011 at 15:38

    Yo siempre leo las crónicas de Verónica. Están llenas de sentido social http://www.veronicarodriguez.lefebrelever.cl

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