Liceo Manuel de Salas elimina las notas, aumenta recreos, reduce horas de clases

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Teniendo a la innovación como pilar de su proyecto educativo, el establecimiento dependiente orgánicamente de la Casa de Bello, ha implementado con éxito una nueva modalidad de evaluación cualitativa, que permite que el paso de la educación parvularia a la básica sea mucho más cuidadoso y enriquecedor para los estudiantes y su experiencia en el aula.

Reducir el estrés, mejorar la disposición de aprender, clases más cortas y eficientes, un enfoque más personalizado y comprensivo. Todas estas son acciones relevantes de lo que ha sido un proyecto innovador que se implementó con éxito en 2017 en el Liceo Experimental Manuel de Salas (LMS), que elimina las notas para pasar a una evaluación que valore los procesos de aprendizaje de cada niño y niña, enfocándose en lo que el estudiante logró, lo que está por lograr y lo que no ha logrado, a través de rúbricas, registro de observaciones y listas de cotejo.

Esto, porque la Innovación Pedagógica es uno de los ejes del Proyecto Educativo Institucional (PEI) del LMS. Según Erika Pérez, profesora del LMS y una de las impulsoras del proyecto, ha sido clave “que los niños tengan más tiempo para descansar y jugar. Algo muy importante es que se extendieron en 15 minutos los recreos y se acortaron el mismo tiempo las clases, lo que hace más sencillo que los niños y niñas no pierdan el interés, ni vean las clases como una obligación”, por lo cual importa más el proceso que los resultados, expresados tradicionalmente como notas numéricas.

“Las calificaciones tienen un impacto emocional importante en los estudiantes, y son en muchos casos las responsables de que, como dice Santos Guerra, el valor de uso que se puede dar a la evaluación desde su función pedagógica, sea reemplazado por su valor de cambio, es decir, desde su función social de certificación”, indica la académica del Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) de la Facultad de Filosofía y Humanidades, María Teresa Flórez, quien agrega que con las notas como norte de la educación existe el riesgo de que “los niños y niñas comiencen a reemplazar su interés y motivación intrínseca por el aprendizaje como tal, su curiosidad, por la motivación externa del premio que implica la nota”.

La profesora Pérez es clara que no sólo existe un trabajo en el aula, sino que debe involucrarse a todos en el proceso, con “entrevistas con nuestros apoderados, además de las reuniones normales, específicamente para retroalimentar a los papás. Es super importante el trabajo con la familia, que ven en este trabajo una forma diferente. Los niños llegan motivados, y no se estresan”, una labor en la que ella y los otros docentes de este primer ciclo básico notan que ha contado con el apoyo de las autoridades de su establecimiento, algo clave para que las innovaciones representen un avance.

“Si uno vuelve a las raíces, para qué evaluamos: siempre debe tener la finalidad de mejorar el aprendizaje de los niños, y eso muchas veces se olvida, y las notas se convierten en algo vacío”, apunta la investigadora del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la U. de Chile, Macarena Silva, quien dice que muchas veces no se informa el estándar que debe lograr un niño, y que esa información no existe de forma clara cuando pasan de Kinder a Primero Básico.

“En la Educación Parvularia hay cosas muy buenas, como que existe un respeto mayor por los niños, sus procesos personales, y también la forma en la que se evalúa, entonces es muy bueno que se rescate esto para la Educación Básica”, agrega Silva, porque se permite cerrar el círculo de aprendizaje “e invita al estudiante a continuar aprendiendo, con un mayor contacto a su vez con los profesores”, algo que también apoya María Teresa Flórez, quien asegura que “es importante recordar que se puede (y se debe) realizar evaluación pedagógica, sin que ello implique necesariamente el uso de notas”.

Estas experiencias no son nuevas, aunque en nuestro país sean novedad. En países escandinavos las evaluación calificadas son prohibidas hasta los 13 o 14 años, en tanto que en algunos estados norteamericanos también se está implementando un sistema similar al del Liceo Manuel de Salas, que de acuerdo a Flórez ha ido “recuperando su identidad como espacio de innovación y experimentación” y que esto “concuerda con la tradición crítica e innovadora y de contribución a la educación pública de la Universidad de Chile, por lo que la ligazón es pertinente y debería seguir estrechándose”, algo que también se reafirma de acuerdo al trabajo e ideas del equipo docente del LMS que este año evaluará cómo sigue avanzando esta iniciativa en los Segundos Básicos.

Fuente: AND Noticias

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