Lebu: La sobreexplotación y la política pesquera amenazan la pesca artesanal

Escrito por Lester Chavez Campbell (resumen.cl)
Para nadie es un misterio que la actividad pesquera se encuentra en crisis. Que ya han colapsado las pesquerías del Jurel, la Merluza Común y ahora la Sardina Común. Así, las pésimas y prácticamente nulas políticas pesqueras diseñadas y ejecutadas por el actual Gobierno, heredadas de la Concertación, han tendido a la privatización de nuestros alimentos marinos y con ello se ha conseguido disminuir los stock pesqueros poniendo en peligro nuestra soberanía alimentaria. De hecho, paulatinamente, se ha fomentado la captura para la exportación cuyo principal destino son las grandes potencias Capitalistas a nivel mundial, lo que concuerda con la visión que tienen estos de nuestra América Latina, es decir, como una reserva global de alimentos ya que sus fuentes las han agotado sistemáticamente.

Esta mala Política Pesquera ha producido que se genere una enorme incertidumbre respecto al futuro de la actividad extractiva artesanal en las diversas caletas del país, entre ellas en la comuna de Lebu, que acoge a la flota pesquera artesanal más grande de Chile y además allí se concentra la cuarta mayor población por comuna de pescadores artesanales a nivel nacional. De hecho, la economía local depende en un 70% de esta actividad.

Así, la pesca artesanal para Lebu es de trascendental importancia para la sobrevivencia de la Comuna, que es la sexta más pobre del país (CASEN, 2012), lo que por supuesto, no es aislado ya que de las siete comunas de la Provincia de Arauco, cuatro se encuentran entre las diez más pobres a nivel nacional. Por lo tanto, el Estado, con sus malas prácticas está generando que la Comuna se encuentre en un constante estado de incertidumbre respecto de su futuro. Recordemos que una de las peculiaridades que genera el sector pesquero artesanal es el arraigo territorial.

Las principales pesquerías de Comuna son; la Reineta, el Bacalao de Profundidad y la Albacora.

Respecto de la Reineta; la flota lebulense captura aproximadamente un 70% del volumen desembarcado a nivel nacional, así, en esencia es la que ejerce el esfuerzo pesquero. De hecho, durante el año pasado, organizaciones representativas del sector a nivel comunal entregaron una solicitud formal, al Ministro de Economía, al Subsecretario de Pesca y al Director Zonal de Pesca para que se realizara un estudio a ésta pesquería, por la importancia en la economía local y el aumento sostenido de los niveles de captura.

La intención detrás es que se le aplique alguna medida de administración, que permita que sea declarada altamente migratoria y con ello se evite el pago a los dirigentes del sur que este año ascendió a 120 millones de pesos, para poder pescar en invierno en la décima región. Sin embargo, la careta de las autoridades pesqueras se mostró en su mayor manifestación, ya que por un lado hablan de proteger los recursos, no obstante, en la práctica hacen oídos sordos. De hecho, la Subsecretaría de Pesca, con la Resolución Exenta N° 1218, abrió los registros en cinco regiones, además, con la Ley N° 20.632 de octubre del año pasado entregó la pesquería a mas de 1.500 pescadores de la décima región. Lo anterior lo hizo Omitiendo las conclusiones de un estudio realizado por la Universidad Católica de Valparaíso que planteaba que en el año 2002 ya se extraía la Reineta fuera de los límites precautorios y recomendaba reducir paulatinamente el esfuerzo pesquero realizado.

Respecto del Bacalao de Profundidad, la flota lebulense es una, sino la de mayor presencia a nivel nacional. Este recurso no está sujeto a la regionalización, al ser declarado como un Demersal de Alta Profundidad, por lo que puede ser explotado a lo largo de la costa nacional. Sin embargo, existe un límite de desplazamiento que es el paralelo N° 47. Así, las embarcaciones no pueden extraer este recurso más al sur de éste, donde, contradictoriamente existen los mejores caladeros. Esto es así producto de la protección del negocio que el Estado y los gobiernos de la Concertación y la Alianza realizaron con Pesca Chile (Filial de la transnacional española Pesca Nova) y EMDEPES (transnacional Japonesa), a los que les regalaron la extracción de este recurso al sur del citado paralelo.

Además, la actual repartición de las cuotas de pesca del Bacalao, dejó a la octava región con un 25% de la cuota de la décima región, independiente que la región del Bío – Bío posea la mayor flota bacaladera del país y la región de Los Lagos un tercio de la flota de la octava. Contradictorio NO. El punto es que en el sur hay más pescadores artesanales inscritos que la octava, sin embargo, es ésta ultima en donde se concentra la flota que captura en lo concreto el recurso en cuestión. Con esta medida la Subsecretaria de Pesca está generando un escenario absurdo que solo posibilita el negocio de las cuotas pesqueras y blanqueo entre el sector pesquero artesanal.

Respecto de la Albacora y con la aplicación del posicionador satelital (aplicable a embarcaciones artesanales sobre los 15 metros de eslora) los principales caladeros históricos no podrán ser utilizados.

Lo anterior, se produce por una contraposición de normativa. Así, la autoridad marítima aplica según la dimensión de la embarcación un límite de navegabilidad, donde, a los botes con motor fuera de borda es de un máximo de 12 millas y a las embarcaciones mayores (entre 15 y 18 metros de eslora) un máximo de 60 millas hacia el Oeste. Sin embargo, la tecnología en el diseño de las embarcaciones, la seguridad a bordo y la capacidad de operación de las naves ha avanzado a favor de un mayor desplazamiento en el mar, lo que ha producido, adicionado al contexto de la escasez de recursos pesqueros generado por la sobreexplotación, que las embarcaciones lebulense que capturan la albacora lo hagan más allá de las 60 millas, sencillamente, porque en la franja permitida no hay peces. Incluso llegan a las cercanías de la Isla de Juan Fernández. Sin embargo, con la aplicación del posicionador satelital esto no se podrá realizar y a las embarcaciones se les aplicará un parte que será pagado por la tripulación y el armador.

Como se puede apreciar el Estado y este modelo Neoliberal, no ha podido asegurar la conservación de los recursos alimentarios marinos, lo que está dejando en una incertidumbre a miles de personas que viven de la pesca artesanal a nivel nacional y en particular a la comuna de Lebu, una de las más pobre del país. Y esto, lo hace por segunda vez, ya que en una primera instancia lo hizo con el cierre de las mineras del carbón (que representaba un 80% de la economía local) y ahora con el colapso de las pesquerías (que representa un 70% de la economía comunal). Lebu y muchas caletas están en peligro de extinción. Recuperemos el control de nuestros recursos pesqueros, por nuestra soberanía alimentaria y con ello el futuro de las nuevas generaciones.

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