Laura Zúñiga, hondureña e hija de Berta Cáceres: “Estas elecciones se dan en un marco de fraude y reelección ilegal”

laura-zuliga-300x175En un contexto marcado por la situación de violencia estructural (es el país con mayor índice de homicidios) y por el asesinato de cuatro militantes en el último mes, con una pobreza que alcanza a casi el 70% de la población y en medio de denuncias por el polémico fallo de la Corte Suprema que habilitó al presidente Juan Orlando Hernández a la reelección, Honduras acude este domingo a las urnas.

En esta entrevista(*), Laura Zúñiga, militante popular hondureña e hija de la emblemática activista Berta Cáceres –asesinada en marzo de 2006-, describe el panorama previo a los comicios y afirma que “Salvador Nasralla no tiene una raíz popular pero dentro de todo sería la opción más progresista”. Además, denuncia la impunidad en el crimen de su madre y analiza la situación general del país más allá de la coyuntura electoral: “Honduras vive una dictadura porque la institucionalidad que se fracturó con el golpe de Estado de 2009 todavía no se ha regenerado”.

 ¿En qué contexto se dan estas elecciones en Honduras? ¿Nos podrías sintetizar el perfil de los tres principales candidatos?

 – Lo primero que hay que decir es que estas elecciones se dan en un marco de fraude y de un intento de reelección ilegal de parte del presidente Juan Orlando Hernández. En la Constitución hay artículos que no pueden ser modificados, uno de ellos establece que no puede haber reelección presidencial, eso sólo puede modificarse con una Asamblea Constituyente. Juan Orlando llega entonces con muchas maniobras ilegales, utilizando a la Corte Suprema de Justicia, imponiendo su posibilidad de reelección a través de la fuerza y la represión. Es un gobierno neoliberal que viene otorgando muchísimas concesiones mineras, energéticas, y dando poder a los empresarios. Y que también viene usado a las Fuerzas Armadas para perseguir a los luchadores y luchadoras populares.

Luis Zelaya, candidato del Partido Liberal, un partido conservador, también es representativo del empresariado. Incluso jugó un papel fundamental en el golpe de Estado de 2009, cuando quedó como presidente golpista Roberto Micheletti, del Partido Liberal. Y el tercer candidato con chances es Salvador Nasralla, de una alianza impulsada por el partido LIBRE, que es el partido más progresista de Honduras, y una parte del Partido Anticorrupción que se formó a partir de las masivas movilizaciones contra el desfalco al seguro social. Nasralla no tiene una raíz popular, no viene de los movimientos sociales, pero dentro de todo sería la opción más progresista.

Todo indica que las cartas están puestas para asegurar la reelección de Juan Orlando, con el manoseo del Tribunal Electoral, lo que aseguraría la continuación de este modelo represivo.

¿Cuáles son los posicionamientos de los movimientos sociales y en particular del COPINH ante estas elecciones?

 – Hay algunas organizaciones que llaman a votar a Nasralla y la Alianza de Oposición como forma de enfrentarse a la dictadura. Otros movimientos ponen el acento en que, más allá de la coyuntura electoral, lo importante pasa por fortalecer la organización de las bases para enfrentar este modelo extractivo y represivo. Lo que sí es unánime en los movimientos sociales es el enfrentamiento a la dictadura, y por eso muchos movimientos se han agrupado en la “coalición contra de la dictadura” que pretende denunciar este fraude, la reelección ilegal y que está llamando a no votar por Juan Orlando. El COPINH no llama directamente a votar por la Alianza pero sí a enfrentar a Juan Orlando.

 Yendo al panorama más general de Honduras. ¿Cuáles son los argumentos para calificar la situación actual como una dictadura?

– Honduras vive una dictadura porque el sistema electoral se basa en muchos amañamientos y porque la institucionalidad que se fracturó con el golpe de Estado de 2009 todavía no se ha regenerado. También porque todo el gobierno a partir de 2009 se basa en la fuerza, en la persecución y en la represión; eso lo hemos visto no sólo en las manifestaciones donde se reprime violentamente o en el cierre de medios de comunicación disidentes sino también en asesinatos selectivos como en el caso de mi mami y de cientos de luchadores y luchadoras. Hoy en día vivimos una situación de terror en la que los empresarios basan su poder y sus negociados en actos graves de corrupción con entes estatales y que forman estructuras criminales para perseguir a los opositores con ayuda del Estado. Esto lo hemos visto en el caso de mi mami, donde altos funcionarios del Estado colaboraron en su persecución y su amedrentamiento y luego coordinaron con la empresa DESA y con sicarios para finalmente asesinarla.

Precisamente esas responsabilidades estatales y empresariales en el crimen de Berta recientemente se revelaron en un informe de investigadores independientes

 – Sí, tuvimos que impulsar una investigación independiente porque el Estado no permitió la ayuda internacional. Es evidente el ocultamiento de pruebas, la cobertura y las intenciones para desviar la investigación para que no se llegue a los verdaderos autores intelectuales. Ahora sabemos, gracias a esta investigación internacional independiente, que los autores intelectuales son personas de peso y de poder no sólo en Honduras sino también en Centroamérica. Pero vamos a seguir presionando y luchando para que se capture a los autores intelectuales.

Por Gerardo Szalkowicz y Lucio Garriga.

Extraído de Nodal.am

*Entrevista realizada en el programa radial “Al sur del Río Bravo” que se emite los martes de 20 a 22 hs por Radionauta FM 106.3

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