¿Las nuevas tecnologías amenazan nuestra salud?

Por Frei Betto*.-

Las herramientas digitales tienen el poder de transformar en vicio el hábito de usar el celular. Las empresas proveedoras emplean recursos de la neurociencia para hacernos cada vez más dependientes. Subyugan nuestro tiempo, roban nuestros datos, violan nuestro libre arbitrio.

Es el mecanismo de la “caja de Skinner”, creada en 1931. Dentro de la caja, un ratón acciona la palanca que pone el alimento a su alcance. Lo hace cuando siente hambre. Pero cuando se le ofrece la comida aleatoriamente, el ratón presiona continuamente la palanca, aunque ya se haya saciado.

Las herramientas digitales nos condicionan de la misma forma. No puedo apagar el celular porque, en cualquier momento, me llegará un nuevo mensaje. Y me creo esa expectativa aunque no esté esperando ningún mensaje.

Es el mismo principio de las máquinas traganíqueles en los casinos. Están programadas para darles pequeñas recompensas a los jugadores, de modo que puedan engullir grandes fortunas. Recuerdan al fumador inveterado que afirma “soy capaz de dejarlo cuando quiera” y, sin embargo, sigue fumando.

Ahora el mundo se encuentra a la espera de las redes inalámbricas 5G, de 20 gigabytes por segundo. Nos las presentan como un paso de avance increíble que nos permitirá bajar filmes y música en milésimas de segundo, y conectarnos simultáneamente con varios usuarios mediante videoconferencias sin riesgo de distorsiones o de corte de la comunicación.

Esos avances tecnológicos siguen la lógica del consumismo descartable. Es preciso crear siempre novedades para mantener dinámico el mercado. Y son resultado de la asociación entre grandes empresas (Veerizon, AT&T, T-Mobile, Sprint, Huawei, China Mobile, China Telecom y China Unicom), los gobiernos de los Estados Unidos y China, y agencias de espionaje como la CIA y la NSA.

La tecnología 5G es una política de gobierno. El gobierno chino la incluyó, como una industria estratégica emergente, en su 13er Plan Quinquenal. Ahora disputa con los Estados Unidos la instalación y el mantenimiento de la infraestructura 5G a nivel mundial y la fabricación masiva de productos (relojes, electrodomésticos, equipos quirúrgicos) capaces de conectarse a la infraestructura 5G (la internet de las cosas) tal como hicieran las corporaciones de Sillicon Valley con la tecnología 4G (Youtube, Uber, Alibaba, Facebook, Waze, etc.).

¿En que medida pone en riesgo esa tecnología nuestra salud y la de los demás organismos vivos? Las redes inalámbricas 5G funcionan con dos intervalos de frecuencias diferentes. Una es la frecuencia que utilizan las redes 4G y Wifi.

La otra es milimétrica, de mayor velocidad y, por tanto, se transmite a intervalos más cortos. Ese intervalo de frecuencia milimétrica requiere de una altísima densidad de transmisores por metro cuadrado. Eso significa una multiplicidad de pequeños transmisores en todas las ciudades con tecnología 5G. Esos transmisores estarán hechos con una tecnología conocida como MIMO masivo (múltiple entrada, múltiple salida), que permitirá el funcionamiento simultáneo de los transmisores para alcanzar la velocidad esperada de 20 gigabytes por segundo.

La tecnología conocida como dúplex completo les permitirá a los transmisores y los dispositivos (celulares, computadoras, etc.) enviar y recibir datos en la misma frecuencia. Pero esa multiplicidad de transmisores será una amenaza para todos los organismos vivos expuestos a una saturación de la radiación de radiofrecuencias.

En la actualidad, las investigaciones científicas han comprobado la relación entre las enfermedades cardíacas y el cáncer con la contaminación electromagnética. La exposición permanente a niveles de radiación de radiofrecuencias centenares de veces mayores a los actuales provocará efectos graves en todos los organismos vivos y sus respectivos ecosistemas.

Además de agilizar aún más la comunicación entre los seres humanos y sus instituciones, la tecnología 5G conectará todos los objetos (automóviles, electrodomésticos, máquinas, cámaras de vigilancia, etc.), coronando así la “internet de las cosas” y configurando las llamadas ciudades inteligentes, smart cities. Eso creará un campo electromagnético de enorme potencia que, según W. Knight (2019), afectará directamente “por ejemplo, las débiles ondas electromagnéticas que caracterizan el vuelo de los insectos, pero que interferirán también con las emisiones de cuerpos vivos de mayor tamaño, incluidos los nuestros”.

Las investigaciones científicas han demostrado que los campos electromagnéticos (CEM) afectan a los organismos vivos (no solamente a los humanos) aun con niveles muy inferiores a lo que establecen la mayoría de las directrices internacionales y nacionales, y según L. Sabini (2019), sus efectos incluyen un mayor riesgo de cáncer, estrés, aumento de los radicales libres perjudiciales, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductor, déficits del aprendizaje y la memoria, trastornos neurológicos e impactos negativos en el bienestar de los seres humanos.

A pesar de la amplia documentación sobre los posibles efectos negativos de los campos electromagnéticos sobre los organismos vivos, prevalecen los intereses privados de quienes producen la tecnología 5G. Es la lógica del sistema: los intereses del capital privado siempre por encima de los derechos de la colectividad. (Traducción de Esther Pérez)

* Frei Betto es fraile dominico, escritor brasileño, conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Autor, entre otros libros, de Por uma educação crítica e participativa (Rocco).

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

https://www.freibetto.org

twitter:@freibetto.

Fuente: SIGNIS

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