La protección social es indispensable para erradicar el trabajo infantil

escrito por OIT Chile

La OIT insta a los gobiernos a intensificar los esfuerzos para extender la protección social a fin de mantener a los niños alejados del trabajo infantil.

GINEBRA – Las políticas de protección social bien concebidas que respondan a las necesidades de los niños, pueden tener un impacto real en la lucha para erradicar el trabajo infantil, afirmó la Organización Internacional del Trabajo en ocasión del Día mundial contra el trabajo infantil.

Según las últimas estimaciones mundiales de la OIT, el número total de niños trabajadores descendió detrabainfan 215 millones a 168 millones entre 2008 y 2012. A fin de acelerar la disminución del trabajo infantil la comunidad mundial debe abordar las causas que lo originan de manera más eficaz, sostiene la OIT.

“No hay secreto alguno sobre lo que es necesario hacer”, declaró el Director General de la OIT, Guy Ryder. “La protección social, junto a la educación formal de calidad, universal y obligatoria al menos hasta la edad mínima de admisión al trabajo, el trabajo decente para los adultos y los jóvenes en edad de trabajar, una legislación eficaz y un diálogo social consolidado, forman parte en conjunto de una respuesta adecuada al trabajo infantil”.

Un potencial en peligro

El Día mundial contra el trabajo infantil se celebra sólo pocos días después de la publicación del Informe Mundial sobre la Protección Social 2014-2015 de la OIT, el cual muestra que muchos niños no reciben las prestaciones familiares que necesitan para realizar su potencial.

Datos y cifras

168 millones de niños trabajan en el mundo; 85 millones de los cuales realizan trabajos peligrosos.
A partir del 2000 el trabajo infantil se redujo de un tercio y los progresos se están acelerando. Entre 2008 y 2012, su número pasó de 215 a 168 millones.
El número de niños que realizan trabajos peligrosos disminuyó de 115 a 85 millones.

Las inversiones insuficientes a favor de los niños comprometen sus derechos y su futuro, incluyendo el derecho a ser protegidos contra el trabajo infantil, señala el informe.

Los gobiernos destinan en promedio 0,4 por ciento del PIB en prestaciones familiares y para los hijos, la cifra varía entre 2,2 por ciento en los países de Europa Occidental y 0,2 por ciento en África y en la región de Asia y el Pacífico.

El informe se basa en los datos presentados en el Informe mundial sobre el trabajo infantil 2013 de la OIT: Vulnerabilidad económica, protección social y lucha contra el trabajo infantil. De acuerdo con este informe anterior, las prestaciones en efectivo y en especie para las familias con niños, sobre todo cuando están asociadas a un acceso a los servicios de salud y educación, pueden ser decisivas para combatir el trabajo infantil.

Estos programas de transferencia en efectivo para los niños y las familias han sido implementados ampliamente en América Latina, pero también existen en otras regiones del mundo. Los ejemplos incluyen el Programa Bolsa Familia de Brasil, el programa de prestaciones familiares de Mongolia y el Subsidio de apoyo a la infancia de Sudáfrica.

Instaurar sistemas de protección social

Las medidas de protección social también desempeñan un papel significativo en la eliminación del trabajo infantil. Las pensiones, así como las prestaciones por desempleo, maternidad, discapacidad y accidentes en el trabajo contribuyen a prevenir las situaciones en que los niños tienen que trabajar para complementar los ingresos familiares insuficientes o inseguros de la familia, o que se ven obligados a entrar en el trabajo infantil debido a un deceso, accidente, enfermedad u otra pérdida de ingresos imprevista. Sin embargo, a nivel mundial sólo 12 por ciento de los trabajadores desempleados reciben prestaciones por desempleo, sólo 28 por ciento de las mujeres empleadas están protegidas por las prestaciones por maternidad, y sólo 52 por ciento de las personas en edad de jubilación reciben una pensión.

La cobertura de la salud que garantiza el acceso a la asistencia médica no sólo permite mejorar la salud de las personas, además protege a los hogares del riesgo de caer en la pobreza debido a los gastos en la sanidad. En la actualidad, alrededor de 40 por ciento del total del gasto en salud está a cargo del enfermo.

La Recomendación sobre los pisos de protección social de la OIT, 2012 (núm. 202) refleja el consenso mundial en torno a las garantías de protección social definidas a nivel nacional como un derecho fundamental para todos. Exhorta a los 185 Estados miembros de la OIT a garantizar que todas las personas tengan un acceso, al menos, a los servicios de sanidad esenciales y a una seguridad de ingresos básicos a lo largo de toda la vida.

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