La oportunidad de la crisis del gas de Magallanes

fuente: El Quinto Poder

Magallanes es la región más austral de Chile, lejos de Santiago, donde se concentra el poder político, económico y más del 50% de la población del país. Su conexión con el resto del país es por vía aérea, en un vuelo que, desde Santiago, demora tanto como hasta Rapa Nui, la isla situada en el corazón del Océano Pacífico. No se parece sólo en la lejanía, sino también en ser uno de los tres mayores destinos turísticos para los visitantes extranjeros. Las Torres del Paine, símbolo regional son, con los moáis y centros ceremoniales de Rapa Nui, uno de los temas fotográficos más abundantes en postales, afiches y comerciales de promoción de la imagen de Chile.

Para llegar a Magallanes por tierra, desde Chile, hay que cruzar la Patagonia Argentina. Probablemente un mínimo porcentaje de los “otros” chilenos, bastante menos del 10%, tenga la oportunidad y decisión de visitar Punta Arenas. La ciudad de los vientos y del frío, donde ayer, mientras una asamblea ciudadana llamaba a un paro regional para protestar por el alza del gas, vientos de 100km/h. cortaban el suministro eléctrico y las transmisiones de los canales de televisión.  Donde los árboles crecen como bonsái retorcidos de un par de metros, porque el viento no les permite otro desarrollo.

Punta Arenas está lejos de Santiago, no sólo geográficamente, no sólo por su condición insular en términos de transporte, sino porque no forma parte de las conversaciones de Santiago. ¿Cuántas veces apareció Magallanes en las noticias del año pasado? ¿Quién sabe cuáles son sus desafíos y problemas? ¿Cómo viven las personas en Magallanes? ¿Cuánto aparece en las telenovelas, en las conversaciones de la farándula, en los libros de historia y geografía? Sus 150.000 habitantes constituyen una minoría poco significativa en términos  numéricos,  un 1% de los chilenos,  mucho menos que la minoría mapuche.

Quizás es ese criterio de minoría ínfima el que explica el trato justo comparativo, al que apelaba el Presidente de la República de Chile cuando señaló que el alza del gas “es un trato justo para Magallanes, pero también para el resto de los chilenos”. En la lógica de la matemática populista, la popularidad con el 99% es superior a la popularidad con el 1%. La mera lógica del interés de las mayorías en la conducción de los países y ejercida desde el poder central es peligrosa, injusta y abusiva, más aún cuando se aplica sobre minorías vulnerables por condiciones ambientales, regionales, de desarrollo o de diferencias profundas con la cultura dominante.

Atreverse a crecer

El problema del alza del gas de Magallanes no es sólo sobre los cinco mil o más pesos en la cuenta a fin de mes. Es quién, cómo y dónde se toma la decisión. Es si el criterio debe ser “ley pareja no es dura” o si debe haber discriminaciones positivas en beneficios de ciertas minorías. Es conocer cuáles son los criterios que guían la toma de decisiones del ejecutivo. La sana administración de los recursos, es fundamental y básica, pero insuficiente para gobernar comunidades con múltiples y diversas necesidades y prioridades. Gobernar una comunidad nacional es guiarla, unida e integrada, hacia un destino común. ¿Cuáles son las condiciones de esa unidad y de esa integración?

La situación de los magallánicos refleja problemas profundos del Estado de Chile. Si de este conflicto quedan como elementos destacados las amenazas de enviar a la fuerza pública como respuesta pavloviana, la crítica al papel decorativo de la intendenta designada desde el poder central, o la sorprendente capacidad del gobierno de auto generarse conflictos o “autogoles”, (o “errores no forzados” como se llaman en un Palacio más proclive a los deportes individuales), Chile habrá perdido una oportunidad de avanzar en la comprensión y mejora de las instituciones y formas de gobierno que el país, todo el país, requiere para aprovechar las inmensas oportunidades que tiene hoy, pero que no esperarán por siempre.

La revisión, democratización y modernización de las instituciones de gobierno regional y su relación con el gobierno nacional, es una tarea que la mirada auto satisfecha de Santiago no puede seguir postergando. Es un tema complejo, espinudo y profundo que requiere de mucha creatividad, paciencia y respeto, de la dedicación generosa de políticos y técnicos, y de una amplia expresión ciudadana para construir nuevos consensos y aperturas. Pero superar desafíos difíciles fortalece y hace progresar las comunidades humanas, nacionales o regionales. Es hora de que Chile pierda el miedo y se atreva a crecer.

Comparte esta información...
Share on FacebookEmail this to someonePin on PinterestDigg thisPrint this pageTweet about this on Twitter

  4 comments for “La oportunidad de la crisis del gas de Magallanes

  1. Edelmira Carrillo Paz
    12 Enero 2011 at 14:20

    Excelente artículo, felicitaciones de corazón.
    Por el momento Chile se quedará con lo anecdótico: el inaceptable autoritarismo de hinzpeter “rey de las amenazas, señor del miedo”; el triste papel de la intendenta designada,lo que Gobierno pronto se encargará de “borrar” gracias a los medios de comunicación del sistema, como así mismo borarrá su “capacidad para hacerse autogoles”, también surgirá el dolor y la compasión por las 2 víctimas de la torpeza gubernamental. Este pueblo aún no se planteará reflexiones profundas sobre la injusticia de administrar desde el poder Central, donde se concentra la mayor riqueza, a Regiones comoMagallanes y la Antártica, Tarapacá, Antofagasta,Atacama,Coquimbo Valparaíso, O’Higgins, Maule,Bío-Bío, Arauvanía, los Lagos, LOs Ríos y Aysén sin conocernos, sin conocer sus atributos, recursos,sus nudos más problemáticos, sin entender sus pobrezas y potencialidades porque a los que están en el centro del poder no les importa. Les importa seguir con la tenebrosa dinámica de despojarnos en favor del bienestar y la riqueza de los poderosos, como hacen los yankis con los pueblos latinoamericanos…
    Pero los chilenos/as estamos aprendiendo duramente (para variar) la lección y hay movimiento social incipinte, esa es la esperanza, a eso debemos fortaler.
    Por el momento Chile limita al sur con Rancagua…¿cual es el límite por el norte

  2. marcelo moya santander
    12 Enero 2011 at 14:22

    Interesante artículo d la importancia d atrevernos a viajar y conocer, sobre todos ls santiaguinos…a las 1.30 am tengo vuelo confirmado a Punta arenas así q los proximos 15 dias magallanico, magallanico si “reguleque” pero con un sentido político claro q Chile hay q dejar d mirarlo desde la cima del cerro santa lucía, q podemos romper con nuestra historia tan centralista y excluyente… Felicitaciones nuevamente por el artículo

  3. Arturo
    12 Enero 2011 at 15:42

    Certero comentario. Habría que agregar que las razones aducidas por Raineri, Golborne o Kusanovic entre otros, no se sostienen ni desde la economía, ni desde la sociología, ni de la matemática, y menos aún desde la verdad.

  4. Mario Oyarzún
    12 Enero 2011 at 16:08

    Excelent artículo,define de manera magistral una triste realidad de país que trasciende las fronteras de la región de magallanes y alcanza con todo las caractyerísticas de una problemática de país…basta de centralismos por favor

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *