La nueva forma de gobernar y las políticas de género: el caso del SERNAM

Claudio Vásquez / Kolectivo Poroto

Las 60 mujeres; que en promedio, mueren asesinadas por su pareja, pololos, convivientes y ex convivientes, cada año de la última década; son la muestra más dolorosa de la violencia que se vive en las relaciones de pareja y en los hogares de nuestro país; son la imagen más sangrienta de una desigualdad que se oculta detrás de las puertas de acceso a los hogares y a las vidas intimas de las familias chilenas y se reflejan con su silencio las Políticas Públicas del actual gobierno. Esta es una mirada realista y para nada alarmista.

En los últimos 15 años, y con mucha más fuerza en los últimos 5, la discusión en torno a la situación de las mujeres en nuestro país, la violencia de género y las relaciones de poder que ejercemos los hombres, trató de estar presente en la discusión pública y en las políticas sociales. Este intento no siempre tuvo buenos resultados y no pocas veces se equivocaron las estrategias, sin embargo, se visualizaba el problema, mas no muchas veces, la solución. Estos intentos permitieron que se avanzara en varias enmiendas legales que posibilitan castigar de manera penal a abusadores sexuales, a hombres violentos, a acosadores en el ámbito laboral y se buscaba frenar e interrumpir la desigualdad en materia laboral.

Así llegamos al fin de la primera década del siglo 21 con un despliegue comunicacional en contra del machismo y de la violencia de género. Desde el Estado se generaron espacios para abordar la problemática en forma directa a través de casas de acogida, para mujeres y sus hijos. Estos intentos si bien prosperaron en varios lugares del país, actuaban sobre la emergencia, de manera desigual, y no actuaban sobre el problema de fondo que es la violencia que se ejerce en los senos de las familias. Es en este contexto que cabe señalar las precarias condiciones laborales que enfrentan las mujeres que trabajan en dichas casas de acogida, horarios largos (12 horas), sin contratos laborales, hacinamiento y abordando problemáticas de violencia con pocos espacios y aún menos tiempo para el autocuidado, además de estar insertas en formas familiares que hacen imposible que en este breve plazo la situación cambie. Muchas de estas mujeres al cabo de los tres meses debieron volver a su casa sin haber resuelto el conflicto.

A una año de instaurada la derecha política en la administración del Estado las prioridades en materia de género pasan a tener un tono y cualidad distinta, el SERNAM pasará a ser parte de un Comité de Ministros donde “se enfocarán más en los resultados que en los procesos”, es decir se invisibilizará aún más la discusión levantada en los últimos 15 años, entorno a los problemas que enfrentan las mujeres en nuestro país.

El entendido de género hoy es comprendido como la diferencia entre los hombres y las mujeres pero no se le otorga espacio a una real problematización de las raíces y de los simbolismos que están implícitos en estas diferencias- para algunos tan naturales-. Se instala ahí un retroceso, una mirada conservadora de un conflicto que había avanzado en protagonismo de los movimientos de mujeres.

Por otra parte se instala la idea de crecimiento como única discusión en el horizonte donde el “tema género” sólo cursa desde el componente igualdad de oportunidades dejando debajo de la mesa un sinfín de temáticas igualmente importantes y que deben ser abordadas a largo plazo. Dimensiones como las violencias, el desarrollo cultural, el machismo, el abuso (en todos sus acepciones) las sexualidades (y sus faltas de educación), etc., etc.

Por otra parte, una serie de luces de colores se levantaron durante la campaña presidencial, luces que cambiaron de tono una vez que las nuevas autoridades debían materializar los anuncios. Durante la campaña se ofreció a las mujeres y a las familias un postnatal de 6 meses, pero hoy las voces del gobierno y las declaraciones de la ministra del Servicio Nacional de la Mujer SERNAM, Carolina Schmidt, quien en entrevista con Radio Cooperativa reconoció que la iniciativa “no es un post natal íntegro de 6 meses”, sino “un alargue del post natal, más una flexibilización que permite llegar a 6 meses”, es decir se promete algo y se materializa una situación distinta.

Cuando el Estado se plantea sólo contribuir a disminuir las tensiones producidas por la desigualdad de oportunidades, está negando el dolor de las mujeres castigadas en la niñez por el sólo hecho de ser mujeres, los abusos cometidos en contra de las estudiantes, la maternidad y paternidad temprana, la pobreza de las mujeres, la violencia sexista, el acoso laboral, el menosprecio a la carga doméstica.

Todos estos intentos tienen dos horizontes en nuestra concepción de vida en comunidad: Primero que el Estado sea cada vez más pequeño y tenga menos responsabilidad frente a la ciudadanía, y segundo que el conflicto de género se reduzca al acceso a oportunidades – elemento que aporta la teoría liberal light -y con esto absolverlo del conflicto político y patriarcal que lo envuelve.

Kolectivo Poroto

Hombres por otros vínculos

Militancia en género, masculinidades y política

Foto marcelolacerda

Comparte esta información...
Share on FacebookEmail this to someonePin on PinterestDigg thisPrint this pageTweet about this on Twitter

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *