La memoria de los 4 fusilados de Lota se hizo presente a 45 años de los hechos

Fue la madrugada del 22 de octubre de 1973, cuando Isidoro Carrillo, Danilo González, Bernabé Cabrera y Vladimir Araneda enfrentaron el pelotón de fusilamiento, tras ser condenados a muerte por un Consejo de Guerra. Pasaron 45 años y en la memoria de sus familiares y cercanos aquel macabro día sigue presente. El domingo 21, en el cementerio de Lota, su memoria fue recordada con un acto.
-Hijo, estoy seguro que me matarán, tu hermano mayor está preso, por lo tanto tú debes asumir el rol del hombre de la casa, si es necesario debes dejar de estudiar y trabajar para ayudar a tu madre y que tus hermanos y hermanas no dejen de estudiar. No le digas nada a tu madre de esta conversación, para no preocuparla.

Las palabras de Isidoro Carrillo Tornería a su hijo Vasili, aquel día de octubre de 1973, en la Cárcel Pública de Concepción, resultaron premonitorias.

La madrugada del 22 de octubre, Carrillo junto a Danilo González, Vladimir Araneda y Bernabé Cabrera, fueron fusilados sentenciados por el Consejo de Guerra que involucró a un total de 18 personas.

Había sol ese lunes 22. Vasili había salido temprano desde la casa de la profesora comunista Angélica Mendoza, donde se refugiaba junto a otros jóvenes. Caminaba frente al Liceo de Lota Alto, en donde estudiaba, cuando el auxiliar del establecimiento lo llamó.
-La directora necesita verlo en su oficina-le dijo.
Al entrar a la habitación, lo primero que vio Vasili fue a su madre muy triste. Se levantó de la silla y abrazó con fuerza a su hijo. Con gran dolor le contó que su padre había sido fusilado en la madrugada.

Rabia, impotencia y también una oleada de odio se apoderó del joven Vasili. Pensó en sus once hermanos y en especial en Fedor, que con solo 19 años, aún permanecía encarcelado. Mientras abrazaba a su madre, se preguntaba de dónde sacaba valor, en especial para lo que se le venía, pues con sus 37 años, tendría que sacar adelante a sus doce hijos.

Isidoro Carrillo Tornería, fue dirigente sindical entre 1956 y 1971. Como presidente el Sindicato Industrial Minero le correspondió asumir la huelga larga de los mineros del carbón de 1960. Fue también regidor, alcalde y candidato a senador por el Partido Comunista en 1969. El 31 de diciembre de 1970 al anunciar la nacionalización del carbón, el presidente Salvador Allende lo nombró Gerente General de ENACAR, transformándose en el primer gerente obrero de una empresa nacionalizada.

El mismo dolor que vivió la familia Carrillo, se repitió en las familias de Bernabé Cabrera Neira, también militante comunista, presidente del sindicato de la Celulosa Arauco y padre de siete hijos; de Danilo González Mardones, profesor y era el Alcalde de Lota, por segundo periodo desde 1967, padre de dos hijos; y de Vladimir Araneda Contreras, también profesor, destacado dirigente de su gremio y hasta poco antes del golpe militar Secretario Regional del Partido Comunista y padre de dos hijos.

Parte de lo que fue este drama que no sólo trastornó por completo la vida de cuatro familias, sino que dejó huellas en la comunidad lotina, se revivió y recordó el domingo pasado, durante un acto para rememorar los 45 años del fusilamiento de los cuatro militantes comunistas.

Había recogimiento y emoción entre quienes llegaron hasta el Cementerio de Lota, la mañana del 21. Allí están enterrados tres de los cuatro fusilados, luego que sus restos fueran exhumados desde el Cementerio Municipal de Concepción, en julio de 1990, donde habían sido enterrados clandestinamente.

Vasili Carrillo se afanaba en los últimos preparativos, mientras llegaban dos de las hijas de Bernabé Cabrera y su viuda, Carmen Opazo. En otro lugar, Alejandro, hermano de Vladimir Araneda, esperaba el inicio del acto.

Claveles rojos y algunas flores blancas fueron depositados en la tumba pintada de blanco. Banderitas chilenas también homenajeaban a los caídos. No fueron muchos los asistentes, pese a la importancia de la actividad. “Somos los mismos de siempre”, comentó alguien.

Las canciones de Luis Inzunza, cantor minero, dieron inicio al acto conmemorativo, con temas que hablaban del minero y sus luchas.

Fue Vasili Carrillo quien habló en representación de las familias de los asesinados.

“Para mí es complicado hablar hoy. Lo voy a hacer desde el dolor de cómo se va pisoteando nuestra memoria y destruyendo lo que queremos salvaguardar, no desde la perspectiva de la familia, sino de la sociedad…”, fueron sus primeras palabras. Y luego recordó que no fueron las familias las que pidieron que sus familiares asesinados fuesen enterrados allí, sino que fue una decisión de la comunidad, que se movilizó en julio de 1990 para acompañar los restos de los fusilados en su funeral.

Lo que Vasili denunció ese domingo fue la construcción de un mausoleo a escasos metros de la tumba de Carrillo, González, Araneda y Cabrera, que la dejará encerrada.

“No puede ser que estas cosas pasen. Esperamos que esto pueda resolverse, porque entendiendo a mis hermanos, y aunque no lo compartan, no quiero tomar la decisión de sacar los restos de mi padre y trasladarlos a otro lugar…”

Fueron hombres y mujeres que entregaron su vida por construir una sociedad distinta, recalcó finalmente.

Tamara Concha, concejala, habló también, haciendo presente la rabia a impotencia porque la tumba de los cuatro fusilados cada vez se invisibiliza más, con nuevas construcciones casi encima.

Recordó, además, que hace varios años se viene hablando de la construcción de un Memorial a las víctimas de Lota, promesa que hasta ahora ninguna autoridad comunal ha cumplido.

“No venimos a rogar o a pedir que se haga un memorial, sino que a exigir porque tenemos una obligación y un deber con aquellas personas que dieron su vida para que pudiéramos tener democracia. Tenemos rabia porque pasan los años y se cometen los mismos errores. ¿Nuestros estudiantes conocen lo que pasó con los cuatro compañeros fusilados? Ellos fueron asesinados porque eran luchadores, exigimos que el famoso memorial anunciado tantas veces, se haga. No podemos permitir que este acto cada año sea más pequeño y que se olvide que hubo detenido, torturados, ejecutados, detenidos desaparecidos, exiliados en nuestra comuna”.

Al finalizar el acto, familiares y amigos depositaron claveles rojos en la tumba de los fusilados, cuando ya pasaron 45 años.

Por M.E.Vega TBB

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