La lucha por un espacio en el dial

Por Raúl Rodríguez

director Radio Comunitaria Juan Gómez Millas y académico Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

En el nuevo marco regulatorio, que es motivo de debate en el Congreso, las radios comunitarias se potencian. Sin embargo, la democratización del espectro radioeléctrico seguirá siendo un tema pendiente.

15 años de concesión, antena a 18 metros de altura y 25 watts de potencia son parte de las nuevas condiciones en que funcionarán las radios ciudadanas en Chile, de aprobarse el proyecto de ley de radiodifusión comunitaria que se discute en el Congreso. Todo un avance, sin duda.

De los 11 artículos aprobados a la fecha por la Comisión Mixta entre Libertad de Expresión y Transportes y Telecomunicaciones de la Cámara Baja, se rescata el hecho de que las radios podrán abarcar mayor territorialidad en su transmisión y el reconocimiento de la sociedad civil como actor relevante en la democratización de las comunicaciones.

Sin embargo, este nuevo escenario, que reemplaza a la ley de mínima cobertura de 1994, tiene varias limitaciones, pensando en la evolución de los medios de comunicación, la concentración de propiedad existente en Chile en el sector info-comunicacional y también en el proceso de digitalización que es ruta obligada en todos los países del mundo.

La segmentación del espectro y el acceso restringido a las frecuencias marcarán esta nueva etapa, tanto analógica como digital, lo que en la práctica significa que el tercer sector verá limitado su ingreso al espectro. Más aún si se perpetúa en Chile la práctica legal del derecho preferente para obtener concesiones de radiodifusión sonora.

En este marco privativo, la democratización del espectro radioeléctrico, bien público de todos los chilenos y que el Estado administra en favor de todos los sectores de la sociedad, debe ser la nueva lucha que hay que dar como sociedad civil organizada.

Si en Uruguay o Argentina se está peleando por consagrar un tercio del espectro a los actores sociales, en nuestro país la segmentación entre el 107.1 y 107.9 de la Frecuencia Modulada, a excepción de Santiago y otras regiones donde se ampliará esta norma, será el rango exclusivo de operación para los servicios de radiodifusión comunitaria.

De esta forma, si bien avanzamos en estas materias, el retraso respecto a las discusiones que libran otros países como también al desconocimiento de los “Principios para un Marco Regulatorio Democrático sobre Radio y TV Comunitaria”, elaborado por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC, y la “Declaración sobre Diversidad en la Radiodifusión”, elaborada en diciembre de 2007 por el Relator Especial de Naciones Unidas sobre Libertad de Opinión y de Expresión, son deudas de un proceso en ciernes, en que los parlamentarios y el gobierno no sustancian un debate abierto, prospectivo e informado.

Por Raúl Rodríguez

director Radio Comunitaria Juan Gómez Millas y académico Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

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