La lucha por la igualdad: un largo camino

Por Tania Peña * / Prensa Latina

Santiago de Chile (PL). Nos queda mucho por recorrer para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, declaró la ministra brasileña para el tema mujer, Iriny Lopes, ante sus homólogas latinoamericanas reunidas la última semana en Chile.

Para que una democracia sea ejercida plenamente, todos y todas necesitan de oportunidades reales en el trabajo, educación, salud y en todas las esferas de la vida, opinó la también presidenta de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe que sesionó en la sede de la Cepal en Santiago.

La Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe es un órgano subsidiario de la Cepal, en el que participan autoridades de alto nivel encargadas de los temas relativos a la situación de las mujeres y las políticas dirigidas a velar por la equidad de género en los países del área.

Precisamente Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) concordó en la necesidad de avanzar más aprisa en materia de equidad de género.

Hay que igualar para crecer y crecer para igualar, dijo.

Acotó, empero, que la pretendida igualdad no quiere decir que mujeres y hombres sean idénticos, sino que los derechos, las oportunidades y las responsabilidades de ambos no es justo dependan de que hayan nacido hombres o mujeres.

Justo en Chile, donde tuvo lugar el foro hemisférico al que asistieron 19 ministras de la región y altos funcionarios de Naciones Unidas, la anhelada equidad está en extremo distante.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas, la remuneración salarial de las chilena es 32,8 por ciento inferior a la de los hombres.

Incluso, el salario de las chilenas con educación universitaria es 35,4 menor a la de sus compañeros en iguales cargos y con igual nivel de competencia.

En 2010, por ejemplo, el sueldo promedio de los hombres ascendió a 417 mil 900 pesos chilenos (834 dólares equivalentes) y el de las mujeres llegó sólo a 280 mil 900 pesos mensuales (562 dólares aproximadamente).

La discriminación que sufre la mujer trabajadora en Chile sigue también cuando deja de serlo, ya en la última etapa de su vida, cuando se le condena a recibir un 30 por ciento menos de jubilación que el de sus compañeros en igual condición laboral.

El Estado chileno está impugnado ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por ese injusto cuadro social.

La denuncia ante la OIT fue formulada en agosto pasado por agrupaciones como el Colegio de Profesores, la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, la Asociación Nacional de Trabajadores del Servicio Nacional de la Mujer y la Confederación de Trabajadores del Comercio Establecido.

Apoyaron también la referida impugnación contra el Estado de Chile parlamentarios de la oposición, los que criticaron en la ocasión que la jubilación de las mujeres sea un 30 por ciento inferior a la de los hombres.

Las Administraciones de Fondo de Pensión incumplen normas internacionales al retribuir con un porcentaje menor a las féminas, a pesar de tener la misma cantidad de años trabajados y los mismos fondos acumulados en el momento de su jubilación, sostuvieron los querellantes.

Para la antropóloga y académica chilena Sonia Montecino, experta en temas de género, las desiguales estructuras laborales de Chile permanecen invariables desde hace tiempo y las mujeres llegan a ellas en condiciones de inferioridad.

Sostiene además que la injusticia se acentúa porque llegan portando el signo de lo femenino, que representa en el contexto sociopolítico desvalorización.

Una reciente radiografía del tema en Chile dejó ver también que las mujeres son las que presentan mayores inequidades en salud y promedios más bajos que los hombres en todas las dimensiones de la calidad de vida, incluida su salud.

A lo que suma que un tercio de ellas, además de la carga laboral, asumen las responsabilidades del quehacer del hogar y el cuidado de niños o enfermos, tema que inspiró también los debates del mencionado foro regional que sesionó en la sede de la Cepal.

La Conferencia ministerial profundizó de hecho en “la autonomía económica de las mujeres y las políticas de conciliación del tiempo”.

Urge implementar políticas que ponderen el tiempo que dedican las mujeres al cuidado de los niños, los ancianos, enfermos y discapacitados, reflexionó Alicia Bárcena.

“Existe una desigual distribución de la carga de cuidado entre el Estado y las familias y entre hombres y mujeres, y este es un trabajo doméstico generalmente no remunerado”, apuntó.

Insistió Bárcena que los gobiernos deben establecer mecanismos al más alto nivel para avanzar en igualdad social.

Esos mecanismos deben disponer de rango institucional y estar dotados de adecuados recursos financieros y humanos, subrayó Bárcena en la inauguración de la cuadragésima sexta reunión de la mencionada Conferencia Regional.

CHILE Y LA VIOLENCIA SEXISTA

El 80 por ciento de las chilenas, según encuestas, dicen sentirse discriminadas y opina que el país está muy atrasado en cuanto a los derechos humanos de las mujeres.

Hace apenas unos días, en el contexto del Día Internacional contra la Mujer (25 de noviembre), las chilenas salieron a la calle con mensajes diversos clamando por igualdad y respeto.

Exigieron en manifestaciones en diferentes puntos del país poner fin también al feminicidio, con 38 casos en lo que va de año, además de otras 120 mil denuncias por hechos de violencia hacia mujeres.

Cuando a finales del 2010 el presidente de Chile, Sebastián Piñera, promulgó una ley contra el feminicidio subrayó que una de cada tres mujeres en Chile es víctima de actos violentos en el seno familiar.

Estamos dando un paso muy importante para las familias y para la sociedad chilena; vamos a combatir con fuerza la violencia intrafamiliar, remarcó el mandatario chileno en relación con el contenido de la citada norma que endureció las penas de cárcel para los casos de feminicidio.

Soledad Rojas, integrante de la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual, consideró que más allá de hechos aislados, es el machismo como práctica cultural el principal escollo contra la igualdad de género.

“Nosotros denunciamos en específico la violencia interpersonal que ejercen algunos hombres contra las mujeres, pero también la violencia cultural”, enfatizó.

El machismo está inserto en la cultura; hay una violencia que se ejerce cotidianamente, acotó.

Agregó que situaciones como la agresión familiar o discriminación laboral son temas permanentes, pero está de igual modo la violencia sexista que se percibe en la publicidad.

“La publicidad es muy sexista en Chile, no hay regulación alguna. Hay una gran impunidad porque se usa para vender cualquier producto, ya no sólo los cuerpos de las mujeres, sino que hay una permanente desvalorización de las mujeres”, expuso la dirigente femenina.

Hay un mensaje audiovisual que dice: “deja de oler como niñita y empieza a oler como hombre” y otros más insólitos y hasta soeces, advirtió Rojas.

Bastaría con una hojeada al común de los periódicos y revistas chilenas para darse cuenta enseguida de la trascendencia que tiene el llamado de alerta de las organizaciones femeninas del país suramericano.

* Corresponsal de Prensa Latina en Chile.

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