La Complicidad de El Mercurio y La Tercera en los 78 Días más Trágicos y Crueles de Nuestra Historia

Pablo Moreno Aliste / Diario Red Digital.cl
El profesor Pablo Moreno Aliste fue uno de los 600 detenidos el 12 de septiembre de 1973, en la Universidad Técnica del Estado, quienes fueron hacinados en el Estadio Chile, habilitado como campo de concentración. Aparte de las patadas y culatazos recibidos, cuenta que nunca ha podido olvidar los rostros de Víctor Jara, Littré Quiroga y Danilo Bartulin, entre otros, a quienes vio con vida en ese infierno, para enterarse, una vez fuera de allí, de que habían sido asesinados. Obsesionado por esos recuerdos, emprendió una tarea hercúlea, cuyo resultado es el documento que usted puede descargar a continuación. Durante incontables días se instaló en la Biblioteca nacional, y copió a mano los titulares y un resumen de las informaciones de los diarios El Mercurio y La Tercera durante los primeros 78 días de dictadura. Todo lo que a las nuevas generaciones le hayan contado sobre la complicidad del duopolio de la prensa escrita chilena con los horrores de la dictadura, es verdad. Aquí está la prueba. Un documento histórico.

Hay muchas razones que me hacen fuerza para entregar esta indagación frustrada; son las imágenes y representaciones siempre vividas, que el subconsciente ha guardado por más de treinta años y fiel a mi consciente, y que me las representa dolorosamente cada tanto tiempo, para que no este tranquilo, no ceda ni trance mi memoria consecuente.

Hay imágenes que se me repiten del Estadio Chile, a donde nos llevaron a los 600 profesores y funcionarios, desde el frontis de la Universidad Técnica del Estado después del ametrallamiento y cañoneo de su Casa Central, el día 12 de Septiembre de 1973, que mantenía un gran telón que decía “No al fascismo, no a la guerra civil”

La noche del 11 al 12, durante toda la jornada fuimos ametrallados desde los techos de la antigua Escuela Normal de Hombres, por tropas de carabineros. En medio de esas ráfagas cayo herido y murió posteriormente un muchacho fotógrafo, que yo y muchos, conocíamos como “El Salvaje” desde los años de la escuela de Bellas Artes de la U. de Chile. ¡Allí la primera muerte!

Tres imágenes cuando ingresamos al Estadio, en medio de patadas y culatazos; siempre al trote y con las manos en la nuca vi con temor, al ingreso al recinto, lo que a mi pareció un túmulo con llaveros, gargantillas, anillos, encendedores y todo tipo de objetos que pudieran identificarnos. ¡La segunda presencia de la muerte que nos esperaba!

La segunda imagen, un prisionero en el suelo, sobre su vientre, de gruesa contextura, con terno y zapatos, con las manos sobre la nuca. ¡Reconocí en él a Litré Quiroga, el compañero designado por el Gobierno Popular como Director de Prisiones! No supe más de él hasta mi libertad, en que me enteré que lo habían asesinado, a pesar de haberse entregado voluntariamente a los llamado de la Junta. ¡La tercera muerte se hacía presente!.

La tercera imagen, que se me repite en sueños y pesadillas es la de Víctor Jara, a quien conocía desde la década del 60, por razones familiares, y porque había estado en mi casa en Arica en 1972 en giras artísticas durante el Gobierno Popular. Tal vez la noche del 12 al 13 o la madrugada del 14, habíamos perdido la noción del tiempo, como las 4 o 5 de la mañana soy sacado violentamente de las aposentadurías en las que nos tenían confinados.

Me llevan al pasillo oriente del estadio donde me colocan, para golpearme, contra la pared, inclinado, con las piernas y brazos abiertos y logro captar por debajo de mi brazo izquierdo al Dr. Bartulin sentado en suelo, y al mirar por el lado derecho, bajo mi otro brazo, diviso a unos tres metros a Víctor, sentado en el suelo, rodeado de militares con boinas color amaranto (Ingenieros y entre ellos el coronel Souper, me parece) que lo provocaban lanzándole patadas y señalando que era un maricón, entre otros insultos. Lo miro y el me responde con esa mirada de “no te conozco” para no comprometerme. No pasaron muchas horas, en que yo perdí la conciencia, y en el tiempo en que al parecer, se llevaron a Víctor hacia su muerte.

¡Se presenta la muerte en toda su dimensión!

Así, da cuenta la “selección indagativa” de prensa que presentamos, a continuación, de 78 días de horror y muerte, que se cernieron sobre nuestra patria, que precedieron a los 17 años de cruel Dictadura ejecutada por las FF.AA.; nada de gloriosas e institucionalmente culpables de genocidio, por los miles de sus víctimas, muertos y desaparecidos.

Un resumen

Este trabajo no tiene el rigor científico de una verdadera investigación, pero en su tiempo significó visitas continuas a la Biblioteca Nacional, en donde revisaba, día por día, la prensa, especialmente “La Tercera de la Hora” y “El Mercurio”, anotando en un cuaderno universitario todas aquellas noticias que contuvieran nombres de personas, detenidas, asesinadas, fusiladas o desaparecidas. Ello con el fin de contrastar con los listados oficiales que poseíamos de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a que habíamos tenido acceso.

Además que la noticia iba entregando los nombres de los uniformados responsables de los abusos, los crímenes de los Tribunales Militares, los Fiscales adjuntos, los montajes como el Plan “Z”, que implicó los fusilamientos de cientos de compañeros acusado de todo tipo de falsedades, el ajusticiamiento de dirigentes sindicales, la aplicación del Bando 24 que permitía la “ejecución” inmediata de la persona que opusiera resistencia.

O los montajes de ejecuciones o “bajas” por supuestos intentos de “fuga” de los detenidos o los muertos por desobedecer ordenes de detenerse en “hora de toque de queda” y los ametrallamientos a prisioneros por supuestos ataques a regimientos o a las patrullas que los conducían. Los muertos N.N. ametrallados en el cuerpo y en las extremidades, lanzados en puntos estratégicos de las calles de Santiago, para causar el pavor, provocando el terror inmovilizante que impidiera que la población reaccionara. Los cadáveres flotando en el Mapocho con la población atenta y vigilante. En estas noticias nos encontraremos con madres, esposas, novias, extranjeros, preguntando por sus hijos desaparecidos desde el 11 de septiembre o fechas posteriores, que no habían llegado a la casa, haciendo inserciones por la prensa ofreciendo dinero por alguna noticia.

Otros montajes eran de tal vileza que retrata de cuerpo entero el “honor de soldados” de estas FF.AA. “que son de todos los chilenos” al decir oficial. Señalaban las noticias oficiosas del Ministerio del Interior, de entonces, que no se podía llevar una cuenta oficial de muertos por que “los extremistas retiraban los suyos” después de las “batallas con la tropa.

También sostenían que muchos de los muertos que aparecían en las calles era producto de “vendettas” entre facciones de los “extremistas.

Es importante leer con atención y acuciosidad cada noticia y compararlas con otras posteriores o anteriores, pues nos encontraremos con nombres de las mismas personas, “extremistas” fusilados en dos lugares distintos y en períodos distintos. Lo interesante y revelador es que una segunda muerte de estos compañeros devela un lugar desconocido hasta ahora como lugar de prisión. Primero los matan en Temuco el 27 de Septiembre y luego a 30 Kmts. de Valdivia, en la Hacienda “Lautaro”, en los primeros días de Octubre.

También aparecen en estas noticias varios listados de los muertos, con sus nombres y apellidos y los N. Ns., publicados por el Instituto Médico Legal, conminando a sus deudos a que cumplida una fecha determinada, si no se les retiraban, se les incineraría.

Además se da cuenta, en esta breve indagación, de los “operativos” y allanamientos a poblaciones, fábricas, hospitales; con las consecuencias de detenidos, con sus nombres y apellidos y las acusaciones mas delirantes inventadas para justificar la represión y el genocidio.

Sin más leamos lo que hay.

Pablo Moreno Aliste

Profesor

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