Jóvenes mapuches denuncian torturas para ser “testigos protegidos” de la Fiscalía

fuente: Rsumen

El jueves 13 de enero se realizó  una nueva sesión del juicio contra 18 mapuches, acusados de distintas acciones enmarcadas, según el propio fiscal Andrés Cruz, en “la recuperación productiva de tierras y el control territorial”. En este juicio se han cometido, de parte de la fiscalía, un sin número de acciones que cuestionan fuertemente las bases de las acusaciones a los mapuches.

Según afirma el portal País Mapuche, la fiscalía ha presentado sus acusaciones diciendo, “nosotros, la forestal Mininco”, evidenciando que el fiscal Cruz ha cortado y pegado la querella que Mininco ha interpuesto contra los mapuches. También se ha denunciado el reingreso de testigos y peritos que quedaron excluidos en la preparación del juicio oral, además de la presentación de fotos y videos sin peritos que las respalden. Todo lo cual viola las normas del “debido proceso”.

El uso de “testigos protegidos” constituye un escándalo para cualquier jurista. No en vano la misma Corte Suprema, en voz de su presidente Milton Juica, dijo en medio de los días más angustiantes de la reciente Huelga de Hambre que “la Ley Antiterrorista -que permite el uso de testigos protegidos- no era propia de una democracia”. Éstas son personas que atestigüan con el ocultamiento de su identidad, con el pretexto de que puedan recibir atentados en su contra.

Los testigos protegidos, en conclusión, son uno de los medios de prueba más usados que tiene la fiscalía para acusar a los mapuches, sin embargo, las condiciones en que los han reclutado van desde el pago de dinero, por parte del Ministerio Público hasta la tortura. Eso es lo que han denunciado a Resumen mapuches de la comunidad Caupolicán, de la zona del lago Lleu Lleu, Rodrigo Viluñir Calbul, su madre Luz Calbul y el dirigente de la comunidad Patricio Cona.

Rodrigo narra que carabineros sin haber ningún motivo lo tomaron detenido junto a su padre en agosto de 2009. “Nos trasladaron en camionetas separadas, a mi en una camioneta roja y a él en la cuca. Me bajaron en Lanalhue y ahí me preguntaron si los conocía (a los mapuches imputados de 6 incendios en la zona de Lleu Lleu, que son comuneros del sector donde vive Rodrigo).

“…Ahí me dijeron que tenía que colaborar, pero les dije que no sabía nada y ahí me empezaron a pegar… Me colgaron del puente (del lago Lanalhue, de los pies, boca abajo, por un lapso de media hora) y me dijeron que hablara y yo le dije que no tenía que hablar nada, si no sabía nada. Ahí me dijeron “querí morir… vai a hablar o no”. …llegó uno, sacó la escopeta y la cargó. Ahí me puse a llorar, ahí me torturaron. Después en Cañete me hicieron firmar hojas y yo les dije ¿puedo leerlas? No me dijeron, tu no podí leer nada, te vay pa´ la casa altiro. Ahí tenía 17 años.”

Cuando estaban en Cañete, Rodrigo relata que: “a mi papá lo metieron en una sala y a mi en otra… y me decían: si tu papá está hablando, tení que hablar… vay a hablar o querí que te pegue, pegueme si no se nada -respondía- …me tenían esposado con todas las manos coloradas”.

Rodrigo también recuerda que fue llevado a Talcahuano y al ser consultado  por cuál era el fiscal presente en ese lugar, respondió que “uno grande, alto… fiscal Cruz, parece que era”.

Ya de vuelta en la comunidad, Rodrigo se acercó a Patricio Cona, dirigente de la comunidad, pidiéndole ayuda por esta situación que no sólo ha sufrido él y su padre, sino que también su hermano José Viluñir, que fue detenido en septiembre de 2009.

Han resuelto denunciar esta situación, sin embargo “no sé por qué el fiscal no quizo escuchar la declaración”, afirma la madre de los jóvenes Luz Calbul. Rodrigo agrega “Yo… vine a declarar y no me dejaron declarar”.

No obstante, esta denuncia tuvo un respaldo jurídico, a través de un “téngase presente” en la audiciencia, gracias  a los buenos oficios del abogado Nelson Miranda.

Patricio Cona plantea que por estas “acusaciones”, el poder judicial mantiene presos a miembros de la comunidad. Efectivamente, en el caso de Marcos Millanao y Eduardo Painemil están presos en la cárcel de Lebu. Simón Millas y Andrés Santis están en libertad bajo medidas cautelares. Juan Carlos Millanao en la clandestinidad. Todos ellos sufren la persecusión del Estado chileno que usa métodos criminales para la defender los intereses de quienes usufructuan del territorio mapuche.

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