Irregular Parque Científico y Tecnológico del Biobío: ni siquiera tiene Estudio de Impacto Ambiental

El denominado como Parque Científico y Tecnológico del Biobío (PACyT) ha sido una iniciativa alabada y criticada por distintos frentes. Por su lado el mundo empresarial y las autoridades de la Universidad de Concepción y el Gobierno Regional (sus dos principales socios) han celebrado la iniciativa. Por otro lado, distintos sectores de la ciudadanía desde Estudiantes y ex académicos de la Universidad de Concepción, hasta organizaciones como la CODEFF y juntas de vecinos, han planteado serias dudas respecto a este proyecto. Una de las más repetidas es que, pese a la magnitud de esta iniciativa, ni siquiera cuenta con un Estudio de Impacto Ambiental aprobado.

El proyecto de las siglas PACyT y apodado grandilocuente y exageradamente por ciertos medios como el «Silicon Valley del Bío Bío», en alusión al sector de Estados Unidos en donde se alojan muchas de las mayores megacorporaciones de tecnología del mundo, no ha estado exento de críticas. Pese ha generar gran expectación en el mundo del gobierno, así como de las grandes empresas y medios de comunicación, el PACyT ha sido objetado por parte de la comunidad penquista en una serie de aspectos que que han sido calificados como cuestionables desde el punto de vista social, urbanístico y ambiental.

La primera de ellas guarda relación con el lugar que se escogió para emplazarlo y el extenso tamaño que se intervendrá. En efecto el Proyecto PACyT está en el área de influencia ecológica directa de la Reserva Nacional Nonguén (RNN) y el Parque Metropolitano Cerro Caracol. Dos lugares altamente apreciados por la comunidad del Gran Concepción, por los servicios ecosistémicos, educativos y de recreación que brindan a la población de la conurbación.

En esta imagen se puede apreciar la magnitud de proyecto de loteo de los fundos La Cantera y el Guindo que pretenden urbanizarse detrás de la Universidad de Concepción y a un costado de la población Agúita de la Perdiz, generando una intervención urbana sin precedentes en el área de influencia de la Reserva Nacional Nonguén.

Respecto a la Reserva Nacional Nonguén, hay que recordar que forma parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas por el Estado (SNASPE) y en su Plan de Manejo indica la necesidad de una zona de amortiguamiento, es decir un perímetro que evite la expansión urbana e industrial hacia su área de influencia, para intentar que no afecte a este reservorio de una alta biodiversidad. En el Estudio de Zonas de Influencia Ecológica (ZIE) de la reserva encargado por CONAF se define este perímetro por un polígono mayor al que propone la iniciativa empresarial. El PACyT estaría a menos de 3,5 kilómetros de la reserva, afectando este polígono y finalmente la propia área protegida. Además la cuenca del estero y cerro Nonguén, que abastecen de agua a la comuna de Penco con casi 50.000 habitantes, también se vería afectada por las obras de urbanización que implica el PACyT. Además en la zona se encuentran especies con alto endemismo, es decir que se encuentra en esta zona y en ninguna parte del mundo de forma natural, como el Cangrejo Tigre (Aegla concepcionensis) en peligro de extinción o el árbol Huillipatagua (Citronella mucronata) en categoría vulnerable.

Otro de los puntos criticados es la enorme extensión de este proyecto que pretende urbanizar 255 hectáreas en lo que algunos han denominado como uno de los “pulmones verdes” de la ciudad: el Cerro Caracol y la propia Reserva Nacional Nonguen. La magnitud de la intervención, que se constituye como una de las más ambiciosas obras de urbanización del Gran Concepción, está en total contradicción con el tamaño que se ha propuesto para el PACyT que no superan las 91,3 hectáreas. La pregunta que surge naturalmente entonces es ¿Para quién son las restantes 163,7 hectáreas de urbanización?.

Es en este punto cuando académicos como el profesor y arquitecto J. Antonio Zelada Espinosa han planteado derechamente que en este proyecto “hay una orientación hacia el negocio inmobiliario por sobre una urbanización para instalaciones “científico-tecnológicas””. Dicho sea de paso, el arquitecto fue uno de los principales encargados por la propia UdeC en realizar un estudio interdisciplinario que desestimó la creación del PACyT en dichos terrenos, lo cual le costó a Zelada la desvinculación con el proyecto y el abandono de todo el estudio que realizó.

El Cerro Caracol, el principal pulmón verde del Gran Concepción sería intervenido con consecuencias desconocidas, ya que ni siquiera se ha realizado un Estudio de Impacto Ambiental en este proyecto

En el mismo sentido del profesor Zelada, un grupo transdisciplinario de estudiantes y profesionales egresados de la Universidad de Concepción de las carreras de Geografía, Biología, Biotecnología Vegetal, Licenciatura en Historia y Administración Publica también han criticado el proyecto desde diferentes puntos. Desde la agrupación de estudiantes y egresados han alertado sobre su sospecha de que estas 163,7 hectáreas de urbanización de las cuales nadie conoce su futuro, podrían ser destinadas al negocio inmobiliario, por ejemplo a barrios de alto valor socioeconómico, como una especie de Andalué 2.0. En definitiva intervenir zonas con alto valor simbólico para la comunidad penquista en beneficio de los sectores más acomodados de la ciudad. Algo similar a cómo recientemente el Estado ha entregado sin problemas a empresarios la privatización y urbanización del Santuario de la Naturaleza de la Península de Hualpén.

Los estudiantes y egresados de la casa de estudios también han denunciado el alto protagonismo que diversas grandes empresas estarían teniendo dentro del desarrollo del Parque Científico y Tecnológico, conformando incluso su directorio. Es el caso de Celulosa Arauco y Constitución del grupo Angelini, a través de Rodrigo Ahumada de Bioforest Arauco, representante dentro del directorio del PACyT de esta multinacional del negocio de la madera y el papel. O representantes de IRADE, la facción regional del conocido conglomerado de grandes empresarios ICARE. Al recalcar esto los y las estudiantes y egresados están planteando sus dudas frente a lo que la universidad, el gobierno y los grandes medios de comunicación de la zona han publicitado como un aporte al desarrollo de la investigación y el desarrollo regional, ya que reúne las características de un proyecto principalmente a beneficio de grandes empresas.

En la Universidad de Concepción diversos rayados critican al PACyT

Los estudiantes y egresados afirman que a pesar de que autoridades de gobierno y de la Universidad de Concepción han dicho que este proyecto promete diversificar la producción de la región del Biobío dando el esperado paso de ser una simple zona productora de materias primas por una zona de desarrollo económico mayor, surgen muchas dudas al ver como son parte de su directorio empresas como Forestal Arauco que se ha caracterizado por degradar socio-ambientalmente grandes extensiones del territorio del Biobío, Maule, Araucanía y Los Ríos para la producción de madera o celulosa que finalmente se exporta y procesa afuera para abastecer las necesidades de grandes países consumidores.

En la zona se encuentran especies con alto endemismo, es decir que se encuentra en esta zona y en ninguna parte del mundo de forma natural, como el Cangrejo Tigre (Aegla concepcionensis) en peligro de extinción

Tanto los estudiantes de Administración Pública del grupo crítico del estudiantado, como organismos como la CODEFF y diversas juntas de vecinos del Gran Concepción han planteado incluso irregularidades en el desarrollo del proyecto. Una de ellas guarda relación con la no existencia de un Estudio de Impacto Ambiental aprobado para este proyecto, lo cual no se entiende considerando las enormes magnitudes de una iniciativa que afectará cientos de hectáreas de zonas sensibles desde el punto de vista ambiental y de conservación biológica. Así como por ser una zona de alto valor social, ambiental y cultural para la población de la intercomuna del Gran Concepción.

Vista aérea de zona a intervenir con el proyecto de urbanización, varios cursos de agua cruzan esta zona

Ante esto, detractores de este proyecto han reafirmado que más que un Parque Científico estaríamos ante un loteo de terrenos para el negocio inmobiliario. De hecho el proyecto se ha publicitado públicamente como Parque Tecnológico, pero en la práctica fue ingresado al Sistema de Evaluación Ambiental en 2011 en la categoría de proyectos inmobiliarios con el nombre de “Loteo Fundo La Cantera y El Guindo” a través de una simple Declaración de Impacto Ambiental. El proyecto podría ser la primera etapa, y abrir la puerta de entrada para siguientes urbanizaciones de toda esta zona evitando una posible expansión de la Reserva Nacional Nonguen y evitando así su transformación en Parque Nacional con todos los beneficios que traería tener una zona de estas características en pleno Gran Concepción.

Por todos estos cuestionamientos es que el Parque Científico y Tecnológico del Biobío, a pesar de la publicidad que los grandes medios de comunicación regionales del Biobío le han entregado, constituye un proyecto altamente cuestionable desde muchas miradas, como la urbanística, la cultural y la socioambiental. Por otro lado, es a lo menos irregular de que este proyecto no cuente siquiera con un Estudio de Impacto Ambiental considerando la magnitud de sus faenas las cuales ya habrían comenzado según lo informado públicamente.Todo parece indicar que este proyecto viene a profundizar la política económica extractivista de nuestra región, es decir la caracterizada por la extracción indiscriminada de recursos naturales con altos costes socioambientales para las comunidades y territorios. Además no debe olvidarse que este proyecto inconsulto a la comunidad se le otorgó un financiamiento público en torno a la impresionante cantidad de 14.000.000 millones de pesos, es decir un porcentaje importante de todos los Fondos de Desarrollo Regional (FNDR).

Cerros amenazados por la urbanización, a un costado la Universidad y la ciudad de Concepción

No deja de parecer algo irónico y hasta vergonzoso que una institución dedicada a la producción de conocimiento y la investigación como la Universidad de Concepción haya realizado una simple Declaración de Impacto Ambiental aún contando con su Centro de Ciencias Ambientales EULA, el cual ni siquiera pudo generar un Estudio de Impacto Ambiental para esta mega obra urbanística que pretende impactar uno de los sitios más delicados ambientalmente de la provincia de Concepción. Algo decepcionante para una institución que debería estar a la altura de los desafíos en el ámbito socioambiental que vive en la actualidad nuestro planeta y nuestra región del Biobío en un contexto marcado por la próxima COP25 en el país y un panorama cada vez más incierto debido a diferentes amenazas como la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la escasez hídrica, la propagación de megaincendios forestales, entre varias otras problemáticas.

Fuente: resumen.cl

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