Hidroaysén presiona a familia en Cochrane para conseguir licencia social

Agentes de Hidroaysén “rondan” casa de defensores por una Patagonia sin Represas promoviendo los intereses empresariales y ofreciendo servicios de salud en las oficinas de la empresa. Habitantes de Cochrane exigen respeto ya que no andan “tratando de torcerle el pensamiento a nadie”, expresan.
Desde Cochrane, Cecilia Olivares Reyes, denuncia cómo Hidroaysén está presionando a sus padres, referentes en la lucha por una Patagonia Sin Represas, para que cambien de opinión. Así lo narra en un comunicado de prensa que, de forma angustiada, lo emite para que dejen a sus padres tranquilos ya que “padecen de algunas enfermedades propias de la edad”, exigiendo respeto porque en su familia “no andamos tratando de torcerle el pensamiento a nadie”.
Cecilio Olivares Cadagán –padre de Cecilia- “se ha manifestado en reiteradas oportunidades” contra Hidroaysén. Lideró “la gran Cabalgata el año 2006 de los pobladores del Báker y de la provincia a la capital regional, para presentar la molestia, frente al gobierno de la época, por favorecer la instalación de este proyecto en la región”. Desde entonces, ha seguido manifestando su posición “en diferentes intervenciones públicas y privadas, reforzando su postura personal y familiar respecto del mentado proyecto”, expresa el comunicado.
Pero desde hace algún tiempo ha estado “rondando” Carlos Olivares, familiar de Cecilio y presidente de “La voz de la Patagonia”, una organización impulsada por Hidroaysén creada en abril de 2013 para “albergar y representar a las personas que se interesen por el desarrollo de la región”, tal como expresa El Divisadero.
Asimismo, continúa el comunicado, “otra emisaria de esa organización”, Nuria Orellana, visitó a Cecilio Olivares y su esposa para promover “sus intereses”. Ante eso, Cecilio “le exigió que lo respetara y que se retirase”. Sin embargo, Orellana volvió, ahora acompañada de Ana Luisa Crespo, ejecutiva de Hidroaysén, para intentar nuevamente “influir en sus decisiones y en sus convicciones, sin ningún respeto por estos adultos mayores”.
Según narra el comunicado, incluso Orellana habría dicho: “ya los tengo comiendo, en la mano a estos viejos… a la tercera los hago firmar el libro”.
HidroAysén utilizado como consultorio… pero sin médicos
Faltando nuevamente el respeto a esta pareja que habita la prístina Patagonia, Ana Luisa Crespo nuevamente se acercó a Cecilio, esta vez de forma muy insistente para que “fuese a ver a un profesional de la salud en las oficinas de la empresa”.
Como estaban con problemas de salud, partieron al “consultorio Hidroaysén”, “con la aspiración de ver algún especialista, sin embargo, la atención no fue ni cercana a una especialidad médica”.
Cuando Crespo ofreció por segunda vez el servicio de salud, la familia Olivares se negó a asistir, ante lo cual la representante de Hidroaysén “los fue a acosar insistentemente para que no desistieran”. Fue tanta la presión que la hija de Cecilio, quien escribe el comunicado, debió intervenir y hablar con ella enérgicamente para que se retirasen del domicilio de mis padres”.
Cecilia Olivares exige respeto “frente a esta serie de hechos de hostigamientos” por parte de los emisarios de Hidroaysén. Pide “respeto por las convicciones, respeto por los pobladores, respeto por los hijos de esta tierra”, y agrega que “quien quiera estar del lado de esa empresa o de la agrupación que le sirve de fachada, que lo esté. Mi familia y yo somos tolerantes y respetuosas de las ideas de todas las personas, no andamos tratando de torcerle el pensamiento a nadie, por lo mismo, exigimos respeto. Dejen de usar argucias, para engañar a las personas, con promesas falsas y por sobretodo, faltándole el respeto a las personas humildes o mayores de edad”, concluye.
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