¿Hemos aprendido las lecciones de la reconstrucción?

Guillermo López, Historiador y Coordinador de Reconstruyéndonos

Es importante destacar el rol de los movimientos sociales en el proceso de reconstrucción. Las organizaciones de la sociedad civil y las mujeres han instalado los temas de participación y de derecho a la vivienda y a la ciudad.

1.- En el marco del proceso de reconstrucción ¿Cuáles son las lecciones aprendidas?

Para muchas personas el terremoto constituye un accidente dentro de su vida, tanto en términos personales como colectivos o comunitarios. Si algo hizo el terremoto fue despertar las necesidades y visiones de sus comunidades. Las personas identifican que el terremoto gatilló ciertos procesos que fueron voluntarios, de emergencia, es decir, se organizaron para ayudarse mutuamente. Fue un tema de contención.

Sin embargo, cuando pasa el terremoto surgen otras necesidades, que están presentes desde siempre, desde que se instala en el país este modelo neoliberal. Los temas que surgen son, por ejemplo, la desmotivación, el desinterés y la falta de participación. Esta fue una de las observaciones que hicimos durante el 2011, cuando realizamos los talleres de Memoria, donde el tema principal fue cómo la gente había experimentado el terremoto.

El terremoto, la catástrofe no se deben entender aisladamente. Hay que realizar una mirada a la historia de la comunidad, a su gente, a su presente y pasado para lograr una comprensión amplia. En ese sentido, la emergencia sacó a relucir la solidaridad, algo que se extrañaba, pero una vez que eso pasó, todos/as volvieron a sus vidas, cerraron sus puertas. Entonces la pregunta es ¿qué pasa ahora? Y la respuesta -por lo menos en las localidades donde hemos trabajado- es que están desunidos.

Ahora, también hay que reconocer que lo que sucede en una localidad y otra es tremendamente situacional. Hay lugares donde hemos trabajado que ya cuentan con una organización, y en otros espacios hemos gatillado fortalecer el volver a reunirse, valorar el estar juntos/as. Trabajamos con varios espacios que se han constituido como clubes de adultos mayores, donde se instalan algunas reflexiones nuevas y otras que ya se habían olvidado, y se expresan en necesidades más actuales, como espacios verdes, lugares de recreación, etc.

También surgen necesidades que apelan a otras esferas. Por ejemplo, en algunas zonas que hemos visitado quieren tener un retén de Carabineros, y que no tiene que ver con ser localidades afectadas por temas de delincuencia o drogadicción, sino porque tienen la imagen de Carabineros como institución confiable asociada con tener seguridad.

Todo lo que surgió fue en el marco de los talleres de memoria que realizamos y, este año, queremos hacer jornadas que tienen que ver con proyección.

2.- ¿Qué están desarrollando desde sus organizaciones?

El 2011 desarrollamos los talleres de Memoria del Terremoto y el producto de ese trabajo de los distintos territorios visitados, fue una publicación que dio cuenta de las historias locales de manera transversal y convergente, con temáticas que confluían en las distintas zonas, como trabajo, construcción de ciudad, progreso material, emergencia y reconstrucción.

Fue un proceso muy interesante, porque además fueron temas que no habían sido conversados con nadie. Y como señalaba, fueron espacios de contención, de catarsis, de echar para afuera. La publicación del 2011, dio cuenta de ese proceso.

Paralelamente, comenzamos a realizar entrevistas en formato audiovisual. Estas las terminamos en el primer trimestre del 2012 y fueron en la misma temática, la memoria, pero esta vez con entrevistas individuales y profundas. Una historia biográfica que también trata el terremoto y la reconstrucción. La idea fue hacer un enlace “entre mi historia personal y la historia colectiva”.

Actualmente estamos trabajando el tema de las proyecciones. En términos institucionales y de organización, nosotros creemos que si la Memoria sirve para la Acción, es para proyectar las acciones de las personas, es para decir, esto vivimos antes y en esto estamos en el presente y cómo proyectamos nuestro futuro. Trabajamos el tema de la memoria, logramos ciertos aprendizajes y ahora el punto es cómo nos proyectamos hacia adelante.

Las proyecciones se han dado en dos dimensiones. Una que apela al Estado en todas sus representaciones, y la que apela a ellas/os mismos. El taller de proyecciones que queremos realizar se estructura en tres columnas: ¿Qué deseamos para nuestra comunidad? ¿Qué queremos para nuestra comunidad? ¿Cuáles son las fortalezas, debilidades u obstáculos para desarrollarlas?

3.- ¿Cuáles son los objetivos?

Son varios objetivos que están en desarrollo. Uno de ellos, es sacar una segunda publicación a fines del mes de octubre y una tercera que cierra todo el proceso, que será mucho más académica y que considera todo el proceso territorial, talleres y entrevistas que hemos realizado.

También queremos realizar un documental. Ahora debemos tomar la decisión de cómo abordar o entrar a la realización de este trabajo, esto –básicamente- porque las realidades de las comunas son muy diversas entre sí. Es decir, cómo entrar desde una realidad situacional, pero que dé cuenta de un contexto general, y un ejemplo puede ser la lucha por el hábitat. La otra entrada, puede ser a través de una persona que haya vivido el terremoto de una manera bastante trágica, que haya vivido en aldea y cómo fue vivir en ese lugar y cómo fue su organización y vínculo con las/os demás, de cómo desarrollan su capital social, forzado a partir de la emergencia.

Nos damos cuenta que el terremoto desnudó no sólo un Chile. Vimos cómo la gente se hacinó en la ciudad de Santiago, el alza en los arriendos, no hubo beneficios para quienes eran allegados y luego vino la ocupación de casonas que estaban abandonadas.

4.- ¿Cuál ha sido el rol de las mujeres en la reconstrucción?

Desde lo que yo puedo reconocer, las mujeres son las grandes protagonistas de este proceso de reconstrucción, que no es sólo material, es sicosocial y comunitario. Incluso en términos estadísticos, las mujeres son las que participan mucho más en las instancias de diálogo, en cada taller que hemos realizado.

Han jugado un rol importante. Las mujeres han liderado espacios, reclamado derechos, han estado presentes en instancias de diálogo. Están muy empoderadas. Son las que luchan por sus casas, por mejoras en sus comunidades, por sus familias.

5.- ¿Ha sido el proceso de reconstrucción un aporte a la calidad de la democracia?

Hay varios niveles de democracia. Hay una pregunta que nosotros realizamos a las personas en términos individuales y es ¿Usted cree que el terremoto ha cambiado la forma de ser o la vida de la gente? Casi la mayoría sintió los cambios en principio, pero cuando se hace la segunda lectura, nos damos cuenta que la catástrofe fortaleció la participación. Por eso insisto en que hay niveles de democracia, están los espacios comunitarios que se ha fortalecido, hay reconocimiento.

En términos de figura de Gobierno o más institucional, creo que no ha cambiado mucho, Son estructuras inertes que están hace mucho tiempo impuestas. Hay un nivel de democracia establecida y esos son los espacios comunitarios, donde hay una toma de conciencia de participación, de hacer valer sus derechos.

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