Hacia la articulación de los medios contrainformativos

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Debemos tomar en cuenta las declaraciones de Andrónico Luksic en la junta de accionistas del grupo Quiñenco S.A. realizada el pasado 28 de Abril, según la publicación de LA TERCERA , donde siendo presidente de su directorio, se refiere a la posible inversión en otros medios de información.

Ante esto, resulta controversial el interés actual mostrado en la representación de la “voz” del empresariado en la opinión pública. Debemos entender que el mayor involucramiento del empresariado en los medios de comunicación solo reafirma su poderío e influencia en términos económicos sobre ellos. La incursión de la élite empresarial en las redes sociales ya es un ejemplo de ello.

Sistemáticamente los medios de información presentes en Chile y en el extranjero han mostrado una realidad falseada, totalmente subjetiva, legitimadora del modelo productivo y reproductora de una cultura de explotación que llega a millones de chilenos cada día. Nuestra sociedad es constantemente bombardeada con lógicas de consumo, con una visión empresarial y patriarcal a la cual nadie está ajeno. Los medios de información están cooptados y los pocos que intentan hacer frente a estos holdings periodísticos sufren las inclemencias de los grupos económicos y su competencia brutal.

Ante esto, buscar la cobertura mediática para visibilizar las demandas sociales termina siendo insuficiente, no solo por tergiversar la realidad sino por chocar con la estructura de poder. La visibilidad de las demandas sociales y como se mediatizan tocan techo cuando tienen carácter insurreccional o salen de la institucionalidad, siendo ignoradas e invisibilizadas ante cantidades grotescas de contenido basura.

Por ello, es que los medios de contrainformación hacemos una política activa de difusión de las manifestaciones del pueblo, cuestionando el sentido común de esta sociedad, mostrando lo que la TV o la radio no muestran, poniendo estos medios al servicio de la clase trabajadora. Un medio de contrainformación surge por una determinación política de disputa a la hegemonía empresarial, particularmente en los medios comunicativos, es una vía insurreccional, es un proyecto político concreto y una perspectiva de lucha contra el bloque en el poder.

Nuestra apuesta política debe salir de los márgenes teóricos y ser una praxis revolucionaria, que estos llamados a la unidad empresarial y su apuesta comunicacional nos permita reflexionar sobre el momento actual de nuestros medios contrainformativos, haciéndonos gestores de un bloque nacional e internacional, a hacer un diagnóstico en conjunto sobre el que hacer en nuestra área, discutiendo lineamientos comunes, asegurando canales concretos de comunicación y una articulación real en miras de un proyecto político emancipador.

Por: Sebastián Muena – Periódico Polémica

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