Graves disturbios en Estocolmo

por Marisol Aliaga Liberación digital

El suburbio de Husby es conocido como un barrio tranquilo. Sin embargo, producto de la muerte de un hombre de 69 años, a manos de la policía, se registraron en la localidad graves incidentes las noches del domingo y lunes.

La organización «Megafonen» (el Megáfono) que trabaja con jóvenes en los suburbios convocó, la mañana del lunes, a una conferencia de prensa, para dar a conocer su versión de los sucesos.
Rami Al-Khamasi, uno de los dirigentes de la agrupación, declaró que los enfrentamientos entre jóvenes y los uniformados se debían al «asesinato de uno de los vecinos» de Husby por parte de la policía.
Para protestar por este suceso, la organización llevó a cabo una manifestación pacífica el pasado miércoles, en la plaza de Kista.
«Organizamos esta protesta con el fin de tener un diálogo con las autoridades, pero nadie quiso hablar con nosotros», explicó Al-Khamasi.
Policías dan muerte a un vecino
Todo comenzó el lunes de la semana pasada, cuando la policía del sector recibió una alarma acerca de un hombre que se estaba comportando agresivamente en el vecindario. Un piquete policial fue comendado al apartamento del hombre, quien amenazaba con un machete a los agentes y a una mujer que se encontraba en el inmueble. Según los uniformados, todos los intentos de hacer entrar en razón al hombre resultaron infructuosos. Al momento de irrumpir los agentes al inmueble y ser atacados por el hombre con el machete, éste fue baleado, falleciendo poco después.
Según un comunicado de prensa de la policía, el individuo fue sacado del apartamento por personal médico y conducido en ambulancia al hospital, donde falleció más tarde. No obstante la policía se retractó al día siguiente reconociendo que el hombre había muerto en el apartamento, siendo trasladado a las horas más tarde a la morgue en un coche fúnebre.
«La policía ha dado una falsa información del incidente y además han actuado en forma errada, lo que resultó en que una persona fuera muerta a balazos totalmente en vano, declaró el jueves pasado» David Quintanilla, vocero de «Megafonen» al magazín ETC.
La Unidad Nacional policial declaró más tarde que el caso será llevado a investigación,  bajo el cargo de homicidio involuntario. No obstante, la organización sostuvo –y ha seguido sosteniendo– que una investigación de este tipo no es suficiente para esclarecer lo ocurrido.
«Nosotros consideramos que no es apropiado que una autoridad se investigue a sí misma. Si realmente quieren resolver el problema, no veo la razón por la cual no se lleva a cabo una investigación independiente», expresó David Quintanilla a ETC.
Según el joven, este tipo de «investigaciones internas» solo consigue aumentar la desconfianza en la policía.
«La confianza en la policía por parte de los habitantes en los suburbios es, desde ya, extremadamente baja. Este es un recordatorio al resto del pueblo sueco que vive en otra realidad, de que existen muchas injusticias y violencia de parte de la policía», dijo Quintanilla.
La organización juvenil exige dos cosas:
* Una investigación independiente de todo el incidente, y que se tomen las medidas necesarias sobre la base de los resultados de la investigación.
* Una disculpa pública por parte de la policía a la familia y a la población de Husby, por el asesinato del hombre de 69 años de edad, porque la policía, a través de sus acciones, ha traicionado su misión para con la población sueca.
Estas exigencias fueron dadas a conocer nuevamente durante la conferencia de prensa de «Megafonen» y durante la participación de Rami Al-Khamasi en el telenoticiario Aktuellt.
«Vagabundos», «monos», «negros»
En la misma conferencia de prensa, del lunes por la mañana, otra joven, Quena Soruco, contó sus propias experiencias de la noche anterior.
«Sentí olor a quemado y salí a ver qué pasaba. Pero la policía, armada de barras de goma, comenzó a perseguirnos. De repente comenzaron a atacarnos. Nos persiguieron como si fuéramos ratas. Allí había gente de todas las edades, a todos los empujaron, incluso a señoras mayores. Nos agredieron verbalmente, llamándonos «vagabundos», «ratas», «negros» [de la palabra en sueco: negrer, aproximadamente negrillos]. Fui testigo de que usurparan mis derechos humanos y pensé en pedir ayuda, pero, ¿a quién llamas, cuando es la misma policía quien te ataca?»
«Hemos tratado de tener un diálogo. Tuvimos una manifestación pacífica y quisimos hablar con las autoridades y la policía, pero nadie quiso hablar con nosotros», expresó Que-na Soruco.
Después de ella tomó la palabra Daniel Ghirmai, quien trabaja en Husby como medborgarvärd  (aproximadamente «anfitrión cívico»). Su  labor consiste justamente en ayudar a las autoridades encargadas de mantener el orden en situaciones como esta, entre otras tareas.
No obstante, Ghirmai declaró a la prensa que el domingo por la noche, cuando  intervino ayudando a disolver las revueltas, fue agredido verbalmente por los agentes de policía, a pesar de llevar la casaquilla que lo identifica como medborgarvärd. Los policías le  lanzaron a él y a sus compañeros improperios como «vagabundos», «monos», «negros», etc. Los uniformados se mofaron además de sus colegas  preguntándoles «si no tenían perros en sus países de origen» ante el miedo que provocaron los enormes perros policiales.
«Cuando llegamos al lugar había un vehículo en llamas. Entonces nos alejamos. Más tarde, cuando nos acercamos nuevamente, y habíamos mandado a unos 30 jóvenes a sus casas, la policía parece que pensó que habíamos hecho un mal trabajo. Dos de mis colegas recibieron golpes de las porras de goma que portaban los uniformados», dijo Ghirmai.
Por su parte la policía ha asegurado que se investigarán a fondo todos estos incidentes.
Según Mats Eriksson, encargado de prensa del departamento de Västerort, se produjeron once incendios a coches, tres incendios a contenedores y dos incendios a centrales de reciclamiento. Seis personas fueron detenidas la noche del lunes, de unos 200 jóvenes, por atentar contra el orden prendiendo fuego a vehículos y lanzando peñascos y piedras en contra de los uniformados y de los bomberos. Siete policías resultaron con heridas leves, producidas por los proyectiles, informó Emil Andersson, jefe de la policía de Västerort.
Recortes en los suburbios
Lamentablemente para nadie es una novedad lo ocurrido en Husby estas dos últimas noches, y la policía teme que en otros suburbios se produzcan incidentes similares.
Según el Partido de Izquierda, lo sucedido es un fiel reflejo del desmoronamiento de la sociedad de bienestar sueca, con sus secuelas de desempleo, del aumento de las diferencias de clase, de la segregación y la desilusión que muchos jóvenes de los suburbios experimentan en la actualidad.
«Existe toda la razón para creer en las palabras de los habitantes de Husby acerca de que esto es una consecuencia de la frustración que sienten al sentirse constantemente dejados de lado por la Alianza en Estocolmo», dijo Ann-Margarethe Livh, vocera del Partido de Izquierda. Ella ha elaborado una lista enumerando los recortes que la Alianza ha llevado a cabo en esta zona y ya va en el número 24.
Según el partido, el quemar coches no conduce a ninguna parte. Tampoco el enviar más policías al sector.
«Debemos entablar un verdadero diálogo con los residentes y hacer verdaderos esfuerzos que van más allá del papel –actividades, empleo, cultura y escuela– deben recibir mayores recursos para poder crear una generación que mantenga la esperanza», escribe Ann-Margarethe Livh.
Videos de los disturbios
Y no hay tiempo que perder. En uno de los videos de los disturbios se puede apreciar cómo varios jóvenes maltratan a un policía, con golpes y patadas, hasta que éste finalmente logra escabullirse.
En otro, colgado por el vespertino Expressen, se ve cómo los uniformados apuntan con sus armas de fuego a los jóvenes. Expressen informa que la policía había lanzado primeramente una «granada de advertencia», para dispersar a los jóvenes, quienes contestaron lanzando piedras. Uno de los jóvenes grita: « ¿Qué hacen, estúpidos?», y tira una piedra en contra de los policías, uno de ellos los apunta entonces con su arma de servicio.
«¡Retrocedan, yo disparo, si siguen!», dice un uniformado. Pero un vecino le interpela: «Se trata de un chico de 13 años, ¡guarda la pistola!»
«Era clarísimo que la policía no tenía la situación bajo control», expresó la reportera de Expressen, quien se encontraba en el lugar de los hechos.
Afortunadamente  no se produjo tiroteo alguno y, según la policía hoy reina la calma en Husby.
La pregunta es ¿hasta cuándo?

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