Golpe a la base.

Por Samuel Jiménez M

A cuarenta años del Golpe Militar en Chile la transformación de la mentalidad de los sectores populares, en un eco del pensamiento de la derecha dura y de la intervención de USA, es algo que se puede verificar en el comportamiento de la población, la que no logra darse cuenta de las condiciones imperantes, salvo notables excepciones.

Después del bombardeo a La Moneda, el costo de mayor gravedad es ciertamente los daños causados en la conciencia del pueblo.

La mala calidad de la educación en Chile no es casualidad, es un factor de dependencia intelectual, que lleva a gran parte de la población a seguir la línea editorial de los medios de comunicación que lo desinforman y mantienen fuera de los espacios de participación, discusión y definición.

Respaldan la aseveración el bajo número de militantes que tienen todos los partidos, la falta de democracia interna que se advierte en su estructura y el control que ejercen las directivas nacionales, dependientes a su turno de una “mala clase política”.

Aún en Chile, la mayoría considera emocionalmente a los partidos de la Concertación como de izquierda y no logran internalizar que ellos administran el mismo modelo de abusos impuesto por los militares.

Han sido las contradicciones del modelo, mucho más que la discusión política, las que han permitido ver los efectos de los abusos en los sistemas de educación y salud, en las AFP y los Bancos, entre otros.

Las organizaciones sociales fueron desarticuladas por los militares y olvidadas e instrumentalizadas por los gobiernos civiles.

En una brutal situación de marginalidad, las necesidades comunes han logrado constituirse en factores de articulación del Movimiento Social, pero aún los medios de comunicación persisten en ignorar la ausencia de una organización auténticamente popular, que exprese las demandas de trabajadores del campo y la ciudad.

La derecha, los negocios, capturaron a los representantes del pueblo en un discurso funcional a los intereses de los grandes grupos económicos que operan en Chile, hasta el punto de comprometer gravemente su autoridad moral.

Si los efectos de los abusos en la educaión, las AFP, el endeudamiento, los bancos y la dependencia, son factores de la Movilización Social, hace falta la inquietud y la claridad para reconocer las causas y los responsables de los abusos denunciados.

Hay una suerte de “acuerdo” en la clase política de darse 4 años más y sus directivas  consideran como innecesaria la realización de primarias, al punto que el único partido concertacionista que las realiza, es la DC, pero con toda la indiferencia de las directivas, para que no logren suficiente respaldo.

A cuarenta años del golpe militar, la “mala clase política” prepara sin pudor un golpe al Movimiento Social y a sus propias bases, de ahí el valor que tienen los que aportan propuestas e ideas de cara al pueblo, sabiendo que aunque demoren, llegarán a construir unidad y una misma visión de la realidad.

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