Gabo García Márquez, su compromiso con la revolución y el fútbol

gabrielgarciamarquezfutbolGabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura en 1982, murió este jueves a los 87 años en Ciudad de México. Considerado como el escritor latinoamericano más influyente del siglo XX tras publicar “Cien Años de Soledad” en 1967, el también periodista colombiano mantuvo lazos con el fútbol en su país.

El más conocido fue su afición por Junior de Barranquilla, equipo del cual se hizo hincha tras presenciar una victoria por 2-1 ante el Millonarios de Alfredo Di Stefano. Sobre aquello, García Márquez escribió en el diario El Heraldo una columna titulada “El Juramento”, en donde contó detalles de cómo perdió “el sentido del ridículo” al convertirse en hincha.

“El primer instante de lucidez en que caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo, fue cuando advertí que durante toda mi vida había tenido algo de que muchas veces me había ufanado y que ayer me estorbaba de una manera inaceptable: el sentido del ridículo”, redactó en junio de 1950.

“No creo haber perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago –públicamente– a la santa hermandad de los hinchas”, sentenció hace 64 años.

La gran figura del citado partido fue el brasileño Heleno da Freitas. En su estilo, García Márquez lo describió: “Por otra parte, si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía”.

Heleno da Freitas, ídolo del célebre escritor, fallecería apenas nueve años más tarde de aquel juego (a la edad de 38) tras una vida marcada por los excesos con las drogas y el alcohol. Murió internado en un manicomio, y se transformó en un jugador de culto, tanto que en 2011 se estrenó la película “Heleno”.

LA APUESTA CON UN CHILENO

La selección de Colombia llegó al Mundial de Estados Unidos 1994 como una de los favoritas para quedarse con el título. Y en medio de ese éxtasis, García Márquez apostó un Mercedes Benz a que la escuadra de su país, que venía de golear a Argentina 5-0 en Buenos Aires en las eliminatorias, se quedaría con la Copa del Mundo.

La contraparte fue el ex médico de Salvador Allende, Danilo Bartulin. Eso sí, la apuesta se realizó cuando la gran figura del fútbol colombiano, Carlos Valderrama, se venía recuperando de una lesión. Por ello, la apuesta tendría validez sólo si es que el “pibe” se recuperaba, de acuerdo a lo consignado por la prensa de la época.

Finalmente, Colombia -dirigida por Francisco Maturana- quedó eliminada en primera fase. Si se pagó la apuesta, nunca se supo.

UN BALÓN EN SU HONOR

El 3 de noviembre de 2011, fue presentado el balón llamado “Golty Macondo”, implemento que se utilizó en los partidos que Colombia disputó como local durante las eliminatorias rumbo a Brasil 2014.

Los fabricantes del balón lo nombraron en clara alusión a la ciudad donde trascurre “Cien Años de Soledad”. “Es el primer balón que se ha decorado para la selección de Colombia en una Eliminatoria. Confiamos en el poder del realismo mágico de ‘Gabo’, que nos permite soñar”, declaró Carlos Martha, representante de la marca durante la presentación.

En efecto, el balón está rodeado por tres líneas que forman una “espiral”, en donde cada una de ellas está formada por mariposas amarillas, con detalles en las alas azules y rojos. Y ellas, como no, simbolizan el realismo mágico presente en “Cien años de Soledad”.

Dicho balón fue estrenado ante Venezuela en Barranquilla dos días después de su presentación, y fue utilizado por última vez en el empate 3-3 entre la escuadra cafetera y Chile el 11 de octubre de 2013 en la misma ciudad.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ Y SU COMPROMISO REVOLUCIONARIO


Gabriel García Márquez fue un revolucionario de las letras primero, y de las ideas también. Periodista y escritor, creando el género literario llamado, realismo mágico, revolucionó el contenido de la prosa y significó en sus historias mucho de lo que es ser campesino, trabajador, poblador, hombre y mujer latinoamericanos, también fue un hombre muy comprometido en términos políticos y sociales.

Su primer contacto con la política fue en la Universidad de Bogotá, donde entabló amistad con Camilo Torres, un sacerdote católico colombiano conocido como “el cura guerrillero”, quien fuera el pionero de la Teología de la Liberación, fundador de la primera facultad de Sociología de Colombia y miembro del grupo guerrillero guevarista, Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El asesinato de líder liberal, Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, y el “Bogotazo” determinaron un nuevo rumbo en la vida de Gabo. Durante su estadía en París, en 1956, descubrió que bajo las órdenes del presidente colombiano, Rojas Pinilla, el diario El Espectador se había cerrado, el mismo destino que sufrió el diario El Independiente, donde figuraba en la nómina.

Tras su viaje por la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la Unión Soviética, donde sus apuntes retrataron la vida cotidiana de esos países socialistas, el escritor volvió a Caracas. Ahí fue testigo de los últimos días de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, sobre quien publicó varios artículos luego de la fuga del mandatario, el 21 de enero de 1958.

Al colapso casi simultáneo de los regímenes de Pérez Jiménez, político venezolano. y de Rojas Pinilla, en Colombia, sucedió la caída de Fulgencio Batista y el triunfo de la Revolución Cubana. Su líder, Fidel Castro, organizó la campaña “Operación Verdad”, invitando a periodistas extranjeros a la isla para contrarrestar la mala propaganda de las agencias noticiosas norteamericanas; Gabo estaba entre los invitados. Fue el inició de su amistad con Fidel Castro. Describió en vida la amistad que mantenía con el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, como una “amistad de intelectuales”. Gabo fue uno de los personajes más influyentes de Colombia no solo por su pasión por la cultura sino también por su compromiso político del lado de los pobres.

“La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura”, dijo Gabo en 1981 -un año antes de recibir el Premio Nobel- para explicar cómo eran sus encuentros. En 2009, describía a Fidel Castro en un artículo que publicó en CubaDebate de la siguiente manera: “su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo”. A pesar de ser criticado siempre fue fiel a la amistad con Fidel.

En octubre de 1967 partió con su familia para Barcelona, donde vivía un núcleo no sólo cultural, sino de oposición intelectual al régimen franquista. Entre los muchos escritores expatriados residentes conoció al peruano Mario Vargas Llosa, con quien tuvo una ruptura ideológica en 1975. En 1972 donó el dinero de sus premios Rómulo Gallegos de novela y el Premio Neustadt al movimiento político venezolano MAS (Movimiento Al Socialismo).

También debido a su fama y a sus puntos de vista sobre el imperialismo de Estados Unidos, fue etiquetado como subversivo y miembro del Partido Comunista, por muchos años le fue negado el visado estadounidense por las autoridades de inmigración.

Como miembro diplomático independiente del Tribunal Bertrand Russell, abogó por el reintegro del canal de Panamá y luego por la causa de los revolucionarios sandinistas en Nicaragua junto con Julio Cortázar. Casi al mismo tiempo, publicaba la revista Alternativa, de corte socialista. Finalmente, en 2012, la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano publicó una selección de las mejores notas y reportajes de Gabo.

Sus ideas de izquierda y la proximidad con el líder cubado, Fidel Castro, le acarrearon simpatías pero también persecución, hasta el punto que a comienzos de los años 80 tuvo que exiliarse definitivamente en México. Durante la intensa persecución a la entonces guerrilla del M-19, el Gobierno del Liberal Julio César Turbay lo consideró aliado y financista de ese grupo insurgente. México fue para García Márquez no sólo el lugar inicial de destierro sino de posterior reencuentro con esa otra patria, desde entonces imaginaria.

García Márquez, participó hace algunos años como mediador en conversaciones de paz entre el gobierno de su país y la guerrilla ELN, que también se celebraron en La Habana, pero que no fueron fructíferas. Tras su muerte, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejercito del Pueblo (FARC-EP), guerrilla comunista, son quienes lo despiden desde Cuba donde también están en negociaciones de paz con el gobierno colombiano. A través de un comunicado expresan que: “Pierde Colombia, pierde el mundo por el fallecimiento de Gabo. Sus obras salvaguardan su memoria. Acompañamos a su familia en este momento y que “la patria toda que se llena de luto por la partida del más grande escritor de nuestra historia”.

“Con la despedida de este hombre magnífico, reiteramos hoy, que como Aureliano Buendía soñamos y haremos la paz”, dijo el texto en referencia a uno de los personajes más trascendentes del escritor.

El texto de las FARC concluye, “Con certeza Gabo, repetiremos en tu nombre, con compromiso inquebrantable, que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”.

Gabo fue un ferreo creyente en la paz con justicia social, tal como alguna vez lo dijo en esta celebre frase: “Llevo conspirando por la paz de Colombia desde que nací”, y los pueblos latinoamericanos seguiremos avanzando por esa senda, tratando de hacer de nuestras vidas repletas de realismo magico, la mágica realización de las transformaciones sociales que nuestros pueblos necesitan.

Hasta siempre Gabo, hasta la victoria!

Escrito por Futbol Rebelde

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