Francia: no habrá paz social si no se aplican cambios de fondo al sistema político, económico y social.

Por Ángel Sanhueza / resumen.cl

Desde hace dos meses, Francia vive a la hora de los Chalecos amarillos. La última manifestación realizada durante el fin de semana, marcó un cambio y dio paso a una nueva situación en el enfrentamiento abierto, entre manifestantes y el estado, al cual acusan de gobernar para una minoría privilegiada mientras se le exige a la mayoría de la población esfuerzos y sacrificios.

Sin embargo, lejos de caricaturas insurreccionales o análisis que nos recuerdan las tradiciones revolucionarias que comenzaron con la toma de la Bastilla en 1789 y que continuaron con la decapitación de un rey, la revolución de 1848, la comuna del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, donde el pueblo insurrecto de París gobernó la ciudad durante casi 90 días… Y podríamos seguir enumerando; al Frente Popular, las vacaciones pagadas, primera vez en la historia, de 1935, la Resistencia a la ocupación Nazi durante la segunda guerra mundial, etc… Más allá de estos hechos irrefutables, en el despertar del siglo XXI Francia, como nunca antes en los últimos 50 años, se encuentra frente a una nueva encrucijada de su historia.

El modelo de convivencia social construido en los debates clandestinos del Consejo Nacional de la Resistencia, en plena ocupación alemana, llamado el “modelo social francés” se encuentra en crisis. Si agregamos a esto, la crisis estructural que vive el mundo capitalista y que golpea fuertemente al viejo continente, es casi natural que, en un país como Francia, la situación tienda al enfrentamiento.

Si, la sociedad francesa, la misma que hasta ahora mantiene los índices más altos de protección social de Europa, tiene una de las tasas de endeudamiento que sobrepasa los dos mil millares de euros.

El endeudamiento ha sido la moneda para mantener y comprar una paz social, cada año puesta en peligro y amenazada por las movilizaciones y demandas del mundo del trabajo, que no ha dejado de movilizarse en los últimos 50 años.

Pero no nos engañemos, las dos realidades anteriores tienen terceros países que pagan la cuenta, porque en toda esta historia, no podemos olvidar las guerras coloniales de donde el capitalismo francés surgió como una de las potencias económicas del planeta, siendo sobre ese capital que asentó su poder y su capacidad de mantener y desarrollar un estado de bienestar pocas veces igualado en el campo capitalista del siglo XX… y donde sigue manteniendo bajo su influencia bastos recursos, naturales y energéticos de países africanos y sub Saharianos…

Es esta particular forma de sociedad que ha entrado en crisis acompañada por la crisis galopante del capitalismo moderno.

¿Qué es lo que piden los manifestantes y que hasta hoy, después de dos meses siguen manteniendo el apoyo mayoritario de la población, donde tres franceses sobre cuatro manifiestan apoyar las reivindicaciones de los Chalecos amarillos y donde, ni siquiera la violencia de una parte de los manifestantes, ha mermado el apoyo a sus demandas?

Los Chalecos amarillos exigen la igualdad fiscal, que cada uno pague, incluidas las grandes fortunas y las empresas, los impuestos en relación a sus ganancias.

El restablecimiento del impuesto a la fortuna, que Macron, en los primeros quince días de su mandato, había suprimido.

El aumento del salario mínimo, que en la situación de hoy, no permite a una familia llegar al fin de mes.

Un mayor grado de participación ciudadana.

En su campaña E. Macron hizo tabla raza de lo que había de partidos políticos en Francia, aprovechando una ola de rechazo generalizado a la clase política, de la misma manera trató a los sindicatos, cortando de raíz con interlocutores que en otras situaciones y circunstancias, bien podían jugar el papel de intermediarios…, Resultado, hoy en día no tienen con quien negociar, simplemente porque los manifestantes utilizan las redes sociales y sólo el Chaleco amarillo le da sentido de pertenecer a un grupo.

Emmanuel Macron es el porta estandarte del liberalismo económico a la francesa, ese que permite privatizar todos los beneficios y socializar las pérdidas, lo que se ha provocado una crisis desatada por medidas ampliamente impopulares, algunas de las cuales ha tenido que retirarlas o aplazarlas, creyendo en tiempos mejores.

Esta situación que bien podría reproducirse en otros lugares, producto de la crisis que vive el capitalismo y su incapacidad de recrear niveles de acumulación sostenidas que le permitan seguir desarrollándose.

Francia es hoy un laboratorio, cada uno quiere ir con su recuperación, el movimiento y el momento parecen propicios por unos… Por otro lado, los liberales de todos los pelajes repiten a lo largo de entrevistas y foros que Francia está en crisis, que no es posible seguir por el mismo camino y que los ricos y quienes tienen la riqueza son quienes pueden tirar la situación económica hacia arriba, olvidando que esos mismos ricos no pagan impuestos, (70 mil millones de euros de evasión fiscal anual en Francia, más 280 mil en toda Europa) y que grandes fortunas francesas se encuentran en los paraísos fiscales.

Los diputados del partido del presidente denuncian amenazas de todo tipo, acusando a “grupúsculos violentistas” de ser los responsables de la violencia registrada en las calles y sobretodo, que no tienen derecho a hablar en nombre del pueblo francés porque hay 70 millones de franceses y unos cuantos miles, solamente, son Chalecos amarillos… Quizás olvidan, que durante la ocupación Francia contaba con mas de 40 millones de habitantes y solo un ínfima minoría se incorporó a la lucha contra el invasor nazi, que las conquistas sociales que cubren al conjunto de los trabajadores y trabajadoras, empleados y empleadas en la empresa privada como en los servicios públicos, fueron obra de movilizaciones de miles de hombres y mujeres que eran minoritarios en la población francesa.

En su discurso de fin de año, Emmanuel Macron declaró que “estamos en un estado de urgencia social” anunciado algunas medidas como el aumento del salario mínimo de 100 euros y la anulación de la contribución social general para las pensiones de menos de 2000 euros… sin embargo, el aumento de 100 euros para el salario mínimo no será financiada directamente por los empleadores, sino por una prima entregada por el estado a las familias de más bajos recursos… Otra vez golpea las arcas del estado antes de golpear el bolsillo de las empresas, liberal hasta en los momentos de crisis.

Hoy, a principios de 2019, los comerciantes sacan sus cuentas de las perdidas ocasionadas por las manifestaciones en periodo navideño, mientras, en cientos de cruces y caminos de Francia miles de Chalecos amarillos pasaron las noche del 24 de diciembre y la del primero de enero, junto a fogatas y animados por la fuerza y la convicción que nada podrá detenerlos.

No, la crisis esta lejos de estar superada, vendrán los actos 9 y 10 en las semanas venideras porque se ha llegado a un punto en el cuál las soluciones pasarán por un cambio radical de paradigma en la sociedad francesa, de lo contrario la crisis seguirá creciendo, independientemente de los actores sociales movilizados en un momento determinado.

Comparte esta información...
Share on Facebook
Facebook
Email this to someone
email
Pin on Pinterest
Pinterest
Digg this
Digg
Print this page
Print
Tweet about this on Twitter
Twitter

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *