Festival REC: grabando directo al inconsciente colectivo penquista

Una de las tantas conversaciones “in situ” que tuvimos sobre el REC (y que realmente no pudimos resolver junto a algunos amigos) fue cómo determinar si un evento de estas magnitudes alcanza el éxito o el fracaso.

Sólo logramos estar de acuerdo en que depende de la vara con que se mida o de la valorización que cada persona le otorgue. Pero como es imposible retratar la opinión de los más de 20 mil asistentes, por el momento preferimos únicamente reflejar nuestra percepción o “eso” en lo que consensuamos, para luego abrir el debate y escuchar la diversidad de relatos sobre este histórico encuentro.
9 de marzo, 2015

El público

“…Mire compadre, si el festival alcanza la convocatoria esperada, es un éxito” me comentaba alguien durante la maratónica jornada del sábado. En ese sentido, estoy de acuerdo en que REC, Rock en Conce sin duda fue un éxito. Si la organización invierte 200 millones de pesos en sacar adelante un evento público de estas magnitudes, es de esperar que la convocatoria sea tan amplia como las posibilidades que ofrece el espacio físico, en este caso el Parque Bicentenario.

El lugar fue el adecuado y las personas lo colmaron. Destacable fue el trabajo de difusión, que con mucho tiempo puso en la agenda pública local al festival. Para evidenciar lo anterior, quiero compartir lo que me dijo don Saúl hace unos días, un octogenario comerciante de barrio de calle Maipú, cercano al evento: “Este sábado, ahí cerca de la estación de trenes, tocan unos conjuntos de rock, tengo que poner cervezas en el frío porque los coléricos chupan más que el Negro Piñera”.

Las bandas

Podemos estar de acuerdo o no con la parrilla del REC 2015, pero creo que es necesario destacar que las bandas no arrugaron. Los tiempos en escenario eran tan acotados que no había muchas posibilidades de establecer una comunicación más potente con el público, porque se privilegiaron las canciones.

Pude ver que Julius Popper, Julia Smith y Niño Cohete tienen muchos seguidores. Cantáreman y Florida son muy sólidos musicalmente. De los grupos cabezas de cartel, creo que Anita Tijoux fue la que destacó en cuanto a puesta en escena. Por otra parte, los Feat o colaboraciones entre músicos también fueron algo que llamó la atención, como la partipación de Pablo Bravo (Pegotes) con Machuca, Jorge Fierro (Florida) con Santos Dumont, Leo Saavedra (Primavera de Praga) con Los Tres y Álvaro Henríquez con Emociones Clandestinas, entre otras.
No hubo mayores inconvenientes con la alta convocatoria del festival, estimada en más de 20 mil personas / cc foto: Antonio Garrido, REC

No hubo mayores inconvenientes con la alta convocatoria del festival, la que se estima en más 20 mil personas y que llegó a su peak a medida que se iba adentrando la tardenoche // cc foto: Antonio Garrido, REC

El ambiente

Se planificó con Los Plumabits que el evento tuviera un perfil familiar. Fue una buena jugada, porque realmente se pudo ver a padres e hijos disfrutando de la música hasta bien entrada la tarde. Pero lo más notable es que las personas se acercaron naturalmente al festival, entendiendo que estas instancias públicas son propicias para reencontrarse con los amigos de antaño, relajarse en pareja, salir en cleta, socializar y tirar la talla. Si bien había mucho copete por los pastos del Parque Bicentenario, y en el aire se respiraba la próxima cosecha de abril, los asistentes se comportaron de buena manera. Fue un encuentro fraterno y diverso.

El sonido

Era todo un reto para la organización “hacer sonar” a 14 bandas con una pausa de 10 minutos entre cada presentación. Desde el día anterior al megaevento se trabajó prolijamente con las agrupaciones, viendo los detalles técnicos y requerimientos de cada uno de los músicos. Sin embargo, luego de una primera etapa sin inconvenientes, con la presentación de Machuca se hicieron notables esos problemas de sonido, cuestión que también se pudo apreciar con De Saloon y Los Tres.

Los asistentes que se ubicaron luego de los servicios higiénicos también manifestaron la falta de potencia sonora a pesar de no estar a más de 50 metros del escenario. Finalmente, esta problemática opacó en varios momentos el gran escenario y las variadas propuestas visuales que se utilizaron como complemento al show musical. Sin embargo, notables las imágenes aéreas del evento a cargo de un dron y sus operadores.

La basura

La cantidad de desechos que se genera con más de 20 mil personas es enorme. Se vieron sobrepasados todos los basureros del parque, incluso los del centro comercial. Item que nunca se ha resuelto bien por parte de las productoras u organizadores de eventos masivos. Fue la misma gente aledaña, del campamento La Pera, quien aprovechó la oportunidad para ganarse unos pesitos recolectando latas de cervezas, lo que ayudó finalmente que el encuentro no se convirtiera en un posterior vertedero.

Ojo con lo anterior, porque este festival busca posicionar a Concepción y sus alrededores como un polo turístico bajo el rótulo de Cuna del Rock, Ciudad Musical o el Manchester Chileno, entre otros. No podemos entonces recibir a los turistas en medio de la basura. Hace ya varios años que Concepción, no sólo con este evento, se muestra como una de las ciudades más sucias del país. Todos somos responsables de mejorar este aspecto.

La vuelta a casa

¿Dónde se van 20 mil personas luego de un concierto como REC? Algunos a sus casas y otros buscarán aprovechar la bohemia penquista. Un problema no menor fue el retorno de las personas a sus hogares con muy poca locomoción colectiva luego de la medianoche. Muchos de los asistentes tuvieron que caminar sus buenos kilómetros hacia San Pedro de la Paz o Hualpén para volver a sus domicilios. Otros, con el dolor de sus bolsillos, se resignaron a pagar un taxi (10 mil pesos al sector Los Cóndores, Talcahuano, por ejemplo). En una próxima versión del encuentro, sería una buena idea que las autoridades regionales pudieran gestionar el uso del Biotrén de manera especial, ya que la locomoción colectiva de la intercomuna no fue capaz de absorber la gran cantidad de gente a la deriva que dejó el festival.

REC 2016

Todavía no terminaba el concierto cuando los mismos artistas ya vaticinaban una próxima edición. Entre el público también se armaban parrillas imaginarias con bandas cabezas de cartel (unas más extremas, otras más poperas) lo que dejó en evidencia que también existe un tremendo interés por una nueva versión de este festival. No me quedé afuera del jueguito y también armé mi propio y tentativo REC 2016:

Los Ángeles Negros/Primavera de Praga/Cholomandinga/ Filipina Bitch /Kayros/Rocio Peña/La Tromba/Pegotes/Animas /Los Muertos /Adreade / La Romería de la Santa Fortuna/Mantarraya/Payaso Pulguita

Raya para la suma. Estuvo bueno REC, me atrevería a decir que quedó en la historia de la música regional como uno de los conciertos con mayor asistencia de público desde esa mítica tocata en el Aula Magna que reunió a Los Prisioneros y a Los Ilegales, allá por el ‘84. Ahora bien, una de las tantas preguntas que deja es si somos como capital del rock más que esas 12 bandas que se presentaron el sábado ante un imponente marco de asistentes.

Me lo pregunto porque si esperamos que exista cada año una nueva versión, también necesitamos bandas que estén al nivel de Los Tres o Emociones Clandestinas para armar un cartel que sea atractivo para la gente. Porque si esto no es posible, las productoras a cargo tendrán que invitar año a año a los mismos próceres del rock hecho en Concepción para que nos vengan a dar una manito y así poder llenar el encuentro.

La pregunta queda abierta.

Por: Fernando González Sánchez
Vitrina Sur

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