Fernando Pairicán: “La liberación del pueblo Mapuche va de la mano con la liberación del pueblo chileno”

Carlos Philippe / Mediapinta

Desde hace años se viene construyendo el movimiento Mapuche,  que a pesar de su invisibilización y criminalización, sigue vigente. ¿En alza o a la baja? El joven historiador e investigador mapuche Fernando Pairicán explica en qué punto se encuentra la movilización. Además, aplica un énfasis en el rol político de los empresarios en la vulneración de los derechos de su pueblo. Este es el  tema principal de su tesis de estudio.

Además, relata el nacimiento, desde la década de los 90´, de un nuevo tipo de militante mapuche o “mapuchista” como lo califica Pairicán. La relevancia de la estructura orgánica del Consejo de Todas las Tierras en una primera instancia y luego la fuerza de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) en el proyecto político que identifica a un pueblo en busca de su liberación, de su proyección como Nación y del anclaje de su bandera en un Estado multicultural.

¿En qué está el movimiento Mapuche?

Las últimas semanas hay un ascenso de la movilización Mapuche. Los órganos referentes de la Coordinadora (CAM) han comunicado algunas acciones en la zona de Choque. Son al menos 7 acciones que se han hecho en contra de la forestal Mininco. La gente de Quepe  se opone al aeropuerto. Los comuneros de Temucuicui están luchando por sus tierras y en Pilmaiquén están  contra de la hidroeléctrica.

Siempre ha estado, se ha mantenido, pero ahora se puede hablar que hay un aumento en sus acciones. También salió la sentencia a Mendoza Collío, donde se puede decir que es un poco más favorable al tema mapuche. Pero, en impunidad quedó el tema de Matías Catrileo y en impunidad el tema de Alex Lemún. En el caso de Catrileo queda que redacten la información, pero la verdad dudo que salga positiva. Ahora, hay que ver el contexto político, el cual no es el mismo que hace un año. También, hay presos políticos sentenciados a 14 y 8 años; hay otro Peñi preso acusado por una quema de camiones, con testigo sin rostro y lleva 8 meses en prisión preventiva. (Daniel Huentecura quedó en libertad provisoria el 30 de noviembre).

¿Existe un poco de desgaste en el movimiento?

Puede ser, pero el pueblo Mapuche nunca se cansa. Se cansan algunos, vuelven otros, lo que ha sido la dinámica histórica de los Mapuche. Pero, claramente hay golpes represivos bien fuertes, como en el 2008 y 2009 que después van a terminar con cerca de 40 Peñis presos, huelgas de hambre extensas y eso claramente va generando un cansancio, un reflujo en su diario vivir, igual la mayoría está a la espera de los juicios que se vienen, todavía hay juicios Mapuche que se avecinan en diciembre, y tal vez, en marzo el último. Entonces la mayoría de la gente está centrada en el tema de la justicia. Por ende, pueda que exista un cansancio.

¿Cuáles son las proyecciones que visualizas del movimiento?

En el largo plazo va existir una Nación Mapuche construida, con la bandera nacional puesta, con el tema de la autonomía conducida y fortalecida. A corto plazo las organizaciones Mapuche tienen que sentarse a conversar sobre qué es la autonomía y en qué puntos nos vamos a poner de acuerdo para llegar a plantear bien esta idea, que es ideológica, pero que no ha quedado bien sustanciada dentro de las distintas organizaciones. Porque todos hablan de autonomía, pero nadie se refiere al cómo, y en qué va el proyecto de la autonomía. Es esa la tarea a corto plazo. Además, está el tema de derechos humanos, de los presos políticos, la denuncia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos; junto con las constantes movilizaciones Mapuche. Hoy en día, ves la conducción en contra del aeropuerto de Quepe. La construcción de la Hidroeléctrica de Pilmaiquén, más la explotaciones mineras en Lleu-Lleu.  Se ve que hay un avance neoliberal en la zona Mapuche y que existe una resistencia del pueblo Mapuche, ya sea el que esté en la ciudad o en el campo, frente a este avance exterminador del capital.

¿En qué estado salud se encuentran las organizaciones referentes del movimiento mapuche?

Es difícil diagnosticarlo, habría que hablarlo con los dirigentes. Pero, creo que hay un fortalecimiento de las distintas organizaciones representativas del pueblo Mapuche. Dentro de ellas, claramente, la Coordinadora (CAM) y la Alianza (Alianza Territorial Mapuche) son las que están en movimiento, recuperaciones de tierras y creando nuevas comunidades. Entonces, son las que más se ven, pero son parte de un mundo mucho más amplio de organizaciones que también están trabajando en sus distintas expresiones.

¿En las diferentes comunidades se sigue hablando de una política mapuche anticapitalista o hay síntomas de hablar de una política anti Estado?

Siempre ha sido una lucha anticapitalista, desde los cimientos de la resistencia se genera la autonomía, y ahí se están construyendo poderes políticos y micro poderes en las comunidades que se van fortaleciendo, recuperando tierras, que son pequeños pasos autonómicos que van a forjar algo más grande: la Nación Mapuche. Jamás el tema ha sido estar contra el Estado. Es obviar un actor político muy grande. Por ahí no va la lucha Mapuche, si combatir los malos gobiernos como dirían los Zapatistas.  Las malas políticas. Siempre entendiendo que el pueblo Mapuche ha estado abierto al diálogo político. Lo que pasa es que nunca nos han tomado en serio. Siempre está la descalificación; que son minoría, que son extremistas, terroristas, bajo esa lógica de diálogo, simplemente no lo hay.

¿Por qué crees que se habla de “conflicto Mapuche”?

Es mal llamado, porque el Mapuche nunca ha tenido problemas con el chileno en realidad. Es un conflicto para el Estado, porque no han sabido resolver una problemática social. Es una cuestión social Mapuche. Si uno se pone a ver como emerge esto es a raíz de algo simple; es el tema de la pobreza extrema que vivía el pueblo Mapuche. Entonces cuando los pobres empiezan a hacer política, es conflicto, creo que ahí los gobiernos intentan criminalizar este tema y no darle solución efectiva a este asunto que en su versión actual lleva 20 años.

¿Qué salida le ves al “conflicto”?

Es una solución política. Donde deben a sentarse a conversar todas las organizaciones representativas Mapuche. Tiene que haber una relación entre el Estado y los políticos que se junten a conversar con las distintas organizaciones Mapuche. Cómo entendemos la autonomía y cómo la vamos a construir. Porque son dos mundos que confluyen en un contexto territorial. La autonomía no puede ser la misma de Bolivia o la de Ecuador, tiene sus particularidades. Esa autonomía se tiene que construir en diálogo con la sociedad. Y también con los empresarios. ¿Si ellos se van a sentar con el gobierno a conversar este tema? Nos queda claro que no. Esto tiene para muchos años más. Pero,  los Mapuche están dispuestos a dialogar, construir su autonomía y darle una solución efectiva.

 ¿Cuáles son las deudas del Estado chileno con el pueblo Mapuche?

La principal deuda es reconocer el genocidio que cometió el Estado en 1883. Algo se hizo con la verdad histórica y de nuevo trato, una historia, pero falta mucho más que eso. Fala reconocer dónde están los cuerpos de los Mapuche que mataron para la “Pacificación”. Hay archivos que están cerrados y a los que nunca hemos podido ingresar. Falta que Chile acepte que es un país plurinacional, tiene que haber una reconstrucción de la Constitución y en ese sentido se debe ingresar a los Mapuche. Hay que ingresar el idioma. Aceptar el tema político y económico, porque de verdad que las forestales están destruyendo el territorio, las hidroeléctricas también; con eso destruyen la naturaleza y el ecosistema del pueblo Mapuche. El avance de Chile, su avance económico al primer mundo, aunque -según mi parecer- creo que nunca lo va lograr, no puede ser a costa de los pueblos indígenas, o a costa del pueblo Mapuche. No puede ser que estén saqueando el territorio Mapuche a diestra y siniestra, y que el mapuche siga viviendo en extrema pobreza.

Militancia Mapuche y Lucha Social

¿Qué es ser un militante Mapuche y cómo nace?

El militante mapuche empieza a aparecer en los 90´ de la forma como lo podemos entender hoy en día. Es un proceso que parte desde el Estado hacia el Mapuche. Porque el tema del racismo es implícito – borracho, negro curiche –  la gente no se sentía muy orgullosa, se sentía menoscabada por ser Mapuche. El militante Mapuche empieza a emerger desde ese diagnóstico; de que tú te quieres blanquear y ser lo menos Mapuche posible. Es un largo camino, el militante mapuchista se comienza a configurar en el año 97´ con las quemas de camiones. El Consejo de Todas las Tierras le da harto nutriente al militante Mapuche, con este tema de hablar en mapudungun, de andar con mantas. Ir a las marchas con instrumentos, recobrar lo que es la cosmovisión Mapuche y darle un concepto político. El Consejo va dando los primeros ingredientes de lo que va ser el militante Mapuche.

¿Y cómo llegamos a la actual militancia?

Después ingresa la CAM, como competencia, pero haciéndose parte del Consejo y le da un paso cualitativo al militante. El tema del Weichafe es un gran paso. El militante que ellos proponen, es una persona que no consume alcohol, porque hay un diagnóstico real de que el alcoholismo es un problema en las comunidades Mapuche. Estudiar, trabajar, luchar por las reivindicaciones territoriales y hacer ejercicio. Hay todo un reinvento del tema militante indígena. Puede ser que no esté tan lejos del hombre nuevo, del guevarismo de los 60´, se toman ingredientes de esa etapa pero hay cosas muy Mapuche como el tema de la cosmovisión, la utilización de hierbas naturales, las machis. Va ir configurando  el militante mapuchista.

¿Se puede entender al movimiento mapuche como una conjugación entre un proyecto político y filosofía de vida?

El proyecto Mapuche es la autonomía y la autodeterminación. Es el ejercicio de la libre determinación y de la liberación nacional del pueblo Mapuche, que trae consigo una filosofía. Conversando con los más viejos que te van diciendo cómo era el mundo Mapuche. Luego lo vas aplicando a un nuevo concepto. Esa filosofía va con el militante y una Nación en construcción tiene que tener militantes y cuadros políticos preparados para aceptar este gran desafío; que es la lucha contra el exterminio del pueblo Mapuche. Porque el neoliberalismo realmente es un tema que nos está destruyendo.

¿Cómo se explica esa retórica política muy de izquierda que demuestran muchos dirigentes es de cara a los medios o realmente se aplica dentro de cada organización? ¿Marxismo?

Hay muchos dirigentes Mapuche que vienen de movimientos de izquierda, el mismo Aucán Huilcamán, Héctor Llaitul y otros dirigentes del Partido Comunista, del MIR. Entonces, claramente el discurso Mapuche tiene un mestizaje entre un discurso de izquierda, que puede ser muy marxista, pero  con ingredientes muy Mapuche. Es algo por generación, la primera camada de militantes de esta nueva era de los 90´ viene con enseñanzas de izquierda. Pero, hay Mapuche que comienzan a emerger solo de las comunidades, en ese lenguaje y dentro de las comunidades lo explican de otra forma. En las comunidades la manera de hacer política no se entienden por el discurso marxista, es  otra la forma de hacer el trabajo al interior de ellas. Pero públicamente se explica de esa manera porque el marxismo es una herramienta útil para entender los cambios del capitalismo y para hacer diagnósticos.

¿Ves una relación causa mapuche-sociedad chilena?

Lo que he escuchado en las comunidades es que: la liberación del pueblo Mapuche va de la mano con la liberación del pueblo chileno.  Ese es el rumbo a conseguir. ¿Cómo se va haciendo? Acá la izquierda tiene que ser bien autocrítica en no ver al Mapuche como el campesino pobre, o en una visión paternal, que es  una visión que tuvieron durante gran parte del siglo 20. Entender que los Mapuche son distintos del campesino, se asemejan en algunos aspectos, pero son distintos, con una filosofía de vida y religiosidad  distintas. También es que el Mapuche ha generado organización, que son ideas distintas, y un proyecto. Por lo tanto, tenemos que vernos como a la par, como compañeros en igualdad de condiciones y no como hijos de una revolución popular, en el sentido más negativo de la asimilación de los Mapuche. Los Mapuche han aprendido más de la izquierda, que la izquierda de los Mapuche. El Mapuche rescata muchas cosas de la izquierda, otras las han rechazado de plano, tiene que haber una interacción en la lucha Mapuche, una multiculturalidad. Pienso  que   el pueblo chileno movilizándose, liberándose, haciendo Constitución para que esta lucha Mapuche se fortalezca. Por ejemplo es lo que vemos en  las marchas de los estudiantes, donde se aprecian más banderas Mapuche que de cualquier otro partido político. Ahí  se aprecia que hay un reconocimiento implícito, historia, eso ven los estudiantes en la lucha Mapuche. La lucha Mapuche no es perfecta, tiene muchos problemas, muchas rencillas, no es la panacea de las luchas, pero si es una lucha que se está construyendo diariamente y generando cuadros políticos para ese desafío que es la liberación del pueblo Mapuche.

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