Encuentro campesino en Ñuble: La soberanía alimentaria es soberanía de los pueblos

Rosario Ortiz/ Resumen

El sábado 28 de julio se realizó en la comuna de El Carmen, provincia de Ñuble la cuarta celebración del día nacional del campesino y la campesina, organizado por la Federación Sindical Campesinos de Ñuble. Al encuentro asistieron las organizaciones nacionales ANAMURI, las confederaciones Ranquil, Conaproch, ANMI y la Coordinadora de Organizaciones Populares de Ñuble, agrupadas en CLOC Vía Campesina-Chile, además participaron grupos de diferentes sectores sociales, estudiantes y profesionales.

La actividad fue planteada en conmemoración de lo que llamaron “la gran victoria del movimiento campesino” haciendo referencia a la ley 16.640 en vigencia el 28 de julio de 1967, la segunda de este tipo que dio pie a la reforma agraria, año en el que además se permitió la sindicalización campesina. El proceso de reforma se propuso aumentar la producción agrícola, y acabar con el latifundio y concentración de la tierra (78% en manos del 0,7 de los productores). Pese a sus bemoles en 20 años (1962-1982) el proceso de reforma agraria produjo un cambio en la distribución de la tierra, medios de producción y estructura social al ser expropiadas cerca de diez millones de hectáreas a favor de 75 mil familias, muchos de ellos inquilinos que se convierten en propietarios, posteriormente muchos de ellos vendieron sus tierras, convirtiéndose en obreros agrícolas. La contrarreforma llevada a cabo por la dictadura declara culminada en el año 1982 este proceso.

Los campesinos convocantes al encuentro recordaron este proceso como un episodio doloroso “en medio del terror, el despojo y la represión”, pero también hicieron hincapié en el valor histórico que tiene para los campesinos actuales aquella experiencia y la de quienes en ella lucharon. Osvaldo Zúñiga presidente de la confederación nacional Ranquil, planteó a Resumen que el objetivo de los agricultores es proyectarse a partir de esta experiencia, por lo cual gran parte del encuentro estuvo orientado a revalorizar no solo la cultura, valores y saberes de los campesinos y campesinas sino que centralmente su rol socioeconómico.

La discusión se dio en torno a 5 temas centrales. Los dos primeros en relación a la juventud frente a la tierra, la educación para la campenización y despoblamiento del campo, donde los asistentes coincidieron en que la tierra debe ser valorada en tanto desde ella se produce, sin embargo falta organización de campesinos orientada a la producción. Ide Troncoso del sector Maipo bajo, comuna de El Carmen nos cuenta “Como organizaciones estamos tratando de vender en conjunto, hacer una cooperativa eso es lo que tenemos que hacer”. Le preguntamos a Ide ¿Cuál es la causa de que la agricultura esté desapareciendo y la gente migre a los pueblos? Ella nos explica que la agricultura no está desapareciendo, sino que son los pequeños agricultores los que están empobrecidos, ya que no pueden competir, (en tecnología, producción y precio) con los monocultivos de la agroindustria “ellos siempre ganan y crecen y nosotros vamos para bajo, el pobre tiene que vender a revendedores, los que más ganan son los ricos y quienes compran y venden”. Esta situación a llevado a los campesinos no solo a limitar la cantidad de su producción, sino que además la variedad de lo que se siembra, debido a los altos precios de producción, como es el caso de las lentejas, en comparación a los bajos precios con que se venden en el mercado.

Del mismo modo, en el encuentro se visualizó que el campesinado carece de espacios propios y autónomos de formación para su labor, como podría ser una escuela que responda a los requerimientos del campesino, en la cual tengan cabida conocimientos no necesariamente adquiridos en la institucionalidad o universidad.

En tercer lugar, se discutió sobre la “dignificación y valorización del campesinado como clase social de la sustentabilidad”, el eje de esta discusión estuvo dado por revalorizar el campo y el buen vivir colectivo e individual, concluyendo que somos cada uno de nosotros los que debemos, mediante acciones concretas, modificar la forma de relacionarnos, por ejemplo preferir productos orgánicos a pesar de la oferta de transgénicos que incluso resulta más económica. Desde otra perspectiva Osvaldo Zúñiga rescata y explica la importancia del campesinado en tanto productores de alimento, haciendo hincapié en que el capitalismo como sistema económico “nos tiene cautivos por el estómago”, dependientes de sus formas de producción, por ello que las actividades que plantean las organizaciones campesinas; la ferias locales, trueque, el comercio justo etc, revelan más que la presencia orgánica, es una propuesta mucho más de fondo, que cuestiona al modelo.

En relación a propuestas de fondo se planteó la problemática ¿Producir para el pueblo o para mantener el sistema exportador? Es que al convertirnos en “potencia agroalimentaria”, la producción no va destinada a la población, sino que, bajo los criterios de mercado el objetivo de los alimentos son los consumidores de mayores recursos de Europa, Estados Unidos o Japón, ante lo cual los asistentes al encuentro platearon la necesidad de recuperar la tierra ocupada por las transnacionales e industria agrícola, para ser destinada a la producción para el autoconsumo y para abastecer de forma solidaria a la población local, además los campesinos coincidieron en el desafío de respetar la tierra en tanto debe ser heredada libre de químicos y contaminación a generaciones futuras y por ultimo fortalecer y recuperar la identidad de campesinos y pueblos originarios como productores de alimentación reposicionando su rol central para la vida y reproducción de la misma.

Jacqueline Arriagada, miembro de la Asociación de Mujeres Campesinas Productoras “La Esperanza” de Quillón (ANAMURI ) explica que asegurar el mercado local,evitar sacar los productos a mercados amplios es para poder alimentarnos desde nuestra propio producción, lo que a nivel mundial los movimientos campesinos han llamado Soberanía Alimentaria, en contraposición al concepto de Seguridad Alimentaria definida por la FAO como la existencia de productos para quienes pueden adquirirlos, siempre bajo criterios de mercado. “como campesinos decimos que la alimentación debe ser un derecho soberano de los pueblos así también el cómo, con qué los producimos y con quién compartimos nuestra producción”. Héctor Seguel presidente de la Federación Sindical de campesinos de Ñuble agregó que la economía está regulada por el mercado afectando a los agricultores que han perdido su capital en la dura competencia con los agroexportadoras que producen para los países más ricos, junto a esto surge la pregunta “¿quién produce alimentos para nuestros hermanos?”.

La soberanía alimentaria como propuesta del campesinado mundial requiere soberanía genética de las semillas, es decir que cada pueblo sea dueño de las semillas que durante años han mejorado y potenciado, en este sentido la disputa del campesinado se ha volcado hacia una propuesta de soberanía política. Los campesinos declararon tener claridad de que los primeros afectados por la contaminación transgénica de las especies serían los colonizadores, como son las abejas, a esto se sumó la sanción económica que la Unión Europea aplicó a la miel chilena, con la que cada apicultor perdió 500 pesos por kilo de miel.

Héctor, agrega que la pelea campesina esta orientada a construir un modelo de soberanía alimentaría solidaria con la humanidad, que en la construcción de autonomía, se oponga al uso de agrotóxicos “Por una cosa de salud y alimentación, con una buena alimentación tenemos buena salud, es una cadena de cosas que nos debe hacer caminar juntos para tener una calidad de vida mejor”.

También hubo planteamientos respecto a la equidad de género en la distribución de roles para la construcción social y comunitaria, valorando el rol de la comunidad y la familia en la conservación de la cultura y actividad campesina.

Por ultimo, frente a estos desafíos insistieron en fortalecer organizaciones campesinas y vínculos para producir nuevos cambios y así “ruralizar la ciudad”, ANAMURI usa este concepto para referirse a los vínculos con otras organizaciones, como pueden ser pescadores, estudiantes y pobladores, que permita llevar acercar la realidad rural a la ciudad. Al respecto Doris Bustos apicultora de Quirihue, expresó a Resumen que su mayor inquietud es pasar sus conocimientos a la juventud, “para conseguir cosas hay que luchar, a nosotros solos nos cuesta, es necesario llegar a la juventud, salir a la calle a defender nuestros derechos…como apicultores estamos afectados por el tema de la falta de agua y contaminación que produce la fumigación de las forestales que causan enfermedades en las abejas y nos tiene complicados” En el mismo sentido Héctor, indicó que como organización campesina pretenden avanzar en conjunto con otros sectores para construir un mejor modelo de producción, mas justo.

Ide nos cuenta “somos medieros, hace 30 años estamos en esa tierra, de primera nos iba bien, pero ahora no tenemos ni para la comida , tenemos que abastecernos por medio de una casa que arrendamos en el pueblo ,la cosa en el campo no da nada…ahí en el terreno el dueño plantó Eucalipto y le quita la humedad al sitio nuestro, antes cosechaba 200 sacos de trigo ahora sacamos 120 o 130 , es que la sequía se lo come y a medias ¡imagínese! son 16 hectáreas, ahora solo trabajamos trigo y tenemos ovejas, y un poco de papas, la realidad de las cosas es que el campo esta seco, no se puede sembrar muchas cantidades.” El gran golpe a la soberanía alimentaria es el monocultivo forestal iniciado con el Decreto de ley 701 que fomenta esta actividad, según explica Osvaldo Zúñiga, gracias a esta Ley las empresas forestales tienen el dominio de más de 2 millones de hectáreas, haciendo que en la actualidad la concentración de tierra sea mayor a la que existía en el año 1976 cuando comenzó a implementarse el DL 701. Mediante este DL el Estado Chileno ha subsidiado con millonarias sumas a las dos mega empresas forestales del país (Arauco y Mininco). Pese a las modificaciones con el pretexto de que los recursos estatales que fomentan la actividad forestal se dispersen en manos de pequeñas propietarios de tierra, la gran y mediana empresa subdivide el suelo para así obtener subsidio y bonificación directa. De acuerdo a Zúñiga a nivel nacional los campesinos se han visto afectados por la escasez de agua, desde San Fernando al norte, apropiada por las agrícolas transnacionales, en el norte Chico por la gran Minería, en Ñuble, Bio-Bio, Arauco la sequía es provocada por el monocultivo forestal.

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