Sitio de Memoria El Morro recuerda a mujeres víctimas de la dictadura

acto mujer morroSentada en un pasillo, Orfelina, vestida de blanco, observa y, sin duda recuerda. A su alrededor, un par de niños juega feliz, totalmente ajeno al dolor y la crueldad que se vivió en el centro de detención y tortura El Morro, donde el sábado 10 de marzo se realizó un acto en recuerdo a las mujeres víctimas de la represión en dictadura.
Un gato blanco aparece de pronto y camina atento. Se instala en una de las ventanas, encima de la escalera que conduce el sótano. De pronto se levanta inquieto y emite un maullido fuerte, casi desgarrador, antes de bajar corriendo las escaleras y perderse en la oscuridad siniestra de ese espacio sin luz. Me quedo esperándolo, pero no aparece. Empiezo a recorrer el recinto, una estructura sólida, de cemento, pero que ya evidencia el paso del tiempo y el abandono. Ingreso a algunas dependencias y por momentos puedo sentir una pesada carga negativa. Observo las paredes –varias de ellas rayadas-, el techo, el piso y me cuesta imaginar lo que habrán padecido los hombres y mujeres que estuvieron detenidos en ese lugar hace más de 40 años.

Ya es mediodía y el sol empieza a golpear fuerte. Al aire libre se desarrolla el acto convocado por la Corporación Mutual Bautista Van Schouwen para recordar a las mujeres que fueron prisioneras políticas, torturadas, asesinadas y detenidas desaparecidas en dictadura.

No hay cifras oficiales en la región del Bío Bío que cuantifiquen cuántas mujeres fueron afectadas por la violencia política durante los 17 años del régimen militar. La cifra global que entrega el Informe Valech menciona un total de 3.621 mujeres en el país que fueron víctimas de prisión política.

Por lo mismo, el rescate de la memoria resulta más urgente e indispensable. Así se resaltó durante este acto, donde el canto y la poesía también se unieron para conmemorar y traer al presente lo que muchos quieren olvidar.

Mientras escucho “Vamos Mujer”, tema de la Cantata Santa María de Iquique, camino por algunas dependencias del recinto, que la Corporación Van Schouwen consiguió que fuese declarado Monumento Nacional y Sitio de Memoria, lo cual impide que pueda ser destruido, al menos en el papel.

Paredes oscuras y frías mantuvieron encerrados a hombres y mujeres, principalmente militantes del MIR en este recinto clandestino de prisión y tortura que ni siquiera es reconocido como tal en el Informe Valech. Oculto en un cerro, al lado del Estadio El Morro, en Talcahuano, rodeado de un pequeño bosque, que impide ver desde la calle cualquier vestigio de lo que fue este tenebroso lugar de reclusión.

Graciela Cruz, secretaria de la Corporación Mutual, agradece a quienes asistieron a la actividad, recordando a las mujeres que padecieron las crueldades a que fueron sometidas por creer en un sueño y seguir sus ideales.

Orfelina Sepúlveda sigue sentada, un poco alejada de los asistentes, meditando y recordando, hasta que la llaman a entregar un saludo.

Con voz tenue, al comienzo, saluda y agradece. “Me cuesta estar aquí, este lugar tiene una carga emocional muy fuerte para los que estuvimos aquí detenidos. En estos muros hay mucho dolor, tristeza, lágrimas, aquí se vivió el horror más grande y no lo debemos olvidar…”

Un nuevo grupo comparte su canto ya casi al final del homenaje, mientras el gato blanco sigue deambulando entre las ruinas de El Morro…

Escrito por Maria Eliana Vega TBB

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