El sistema de medios de comunicación necesita más pluralidad y menos concentración

rlaEditado por Lourdes Jiménez | 16 de Marzo de 2010
Fuente: www.periodistas-es.org

Lourdes Jiménez.- El sistema de medios “debe dar cuenta de los distintos actores que hay en la sociedad”; estos actores representan en su totalidad a tres ámbitos concretos de la comunicación: el privado, el público y el social. Y es la concentración quien ha hecho que la actividad de un solo ámbito, el privado, influya a modo de monopolio sobre la opinión pública. Una opinión pública a la que también compete el ejercicio de la libertad de expresión y el planteamiento de temas para debatirlos en democracia, explicaba la presidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMAC), María Pía, en la mesa redonda organizada por la campaña “Urge otra Europa”.

Los ciudadanos, actores del ámbito social dentro del sistema de medios, deben tener más peso dentro del modelo comunicativo, ser escuchados y atendidos, y asumir el rol de generador de cambios dentro de la sociedad según la portavoz de la Asociación de Comunicadores Sociales, Rosa María Alfaro, otra de los siete ponentes de esta mesa enmarcada en el V Foro Euro-Latinoamericano-Caribeño de Sociedad Civil.

Y si el sistema de medios fuera equitativo, la parcialidad informativa dejaría de ser un problema. Lo que no recogiese un ámbito, lo incluiría el otro o el siguiente. En el caso de Haití, por ejemplo, los medios internacionales han vendido la parte por el todo dejando en evidencia la poca profesionalidad y fidelidad a la realidad. Estas ideas han sido destacadas por la representante de Solidaridad Internacional, María Sande, quien además ha hecho hincapié en que la “configuración de opinión pública determina la forma de actuar ante diferentes situaciones”.

Representando a Radio Imagine (Haití), Rolphe Papilon ha resaltado la importancia de los ciudadanos en la cobertura informativa. Para él, la información generada a través de las plataformas comunitarias genera un tipo de tratamiento que no es cubierto por otros ámbitos comunicativos. En la catástrofe haitiana, las radios libres, o comunitarias, desempeñaron un papel fundamental ante el colapso del espacio radioeléctrico y fueron éstas quienes supieron estar a la altura de las circunstancias.

Corresponsal de El Universo (Ecuador), Patricia Villarruel ha criticado la superficialidad de muchos medios españoles en temas de los que no tienen idea alguna y el tratamiento de varios temas sin conocer a los actores protagonistas. Por ello, es necesaria más pluralidad y más apoyo para el ámbito social; es necesaria una regulación legislativa para saciar tanta sed democrática; es imprescindible una concienciación social y profesional.

Sin embargo, otro de los ponentes, productor en CNN+ y Cuatro, Simón Casanovas, ha expresado abiertamente que, al menos la televisión “es un puto espectáculo” que se rige por costes de producción y subjetividades por parte de los altos cargos. “Y, si la audiencia nos da tres puntos más, volveremos a cubrir otra catástrofe” porque, a fin de cuentas, “hacemos la televisiones que queréis ver”. Los medios de comunicación son empresas y, como tales, cuando algo vende lo producen en masa (como la superficialidad, que además es barata). Al final, algo tan “pueril como el dinero” condiciona los valores noticia y su posterior tratamiento.

Y de valores en las noticias ha hablado también uno de los consejeros del diario El Mundo, Felipe Sahagún, quien ha recordado la existencia de una vieja ley matemática en catástrofes, desastres y demás situaciones alarmantes: “a medida que pasan los días, se necesita que sean mucho más muertos para que se mantenga el mismo valor noticioso”.

Moderada por el periodista y escritor José Manuel Martín Medem, la mesa redonda convocada en última instancia por la Coordinadora ONG para el Desarrollo-España, ha intentado dar respuesta al modo en que los medios influyen en la percepción social del mundo.

En ella se han escuchado frases como: “debemos ejercer la libertad de expresión hasta que nos duela” (María Pía) o “un medio de comunicación es una empresa, y yo no conozco ninguna empresa democrática” (Medem). Por eso, la comunicación entendida como un “bien público” confronta con la idea que alguien tuvo, un día, de convertirla en una forma de vida regulada por distintas vías a las políticas públicas.

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