El poder nace de la manipulación

Por Wilson tapia Villalobos

La famosa frase de Mao Ze Dong (Mao Tse Tung): “El poder nace del fusil”, hoy debe ser readecuada. Mientras la democracia representativa opera, el poder nace de la manipulación. Sin duda que la fuerza juega un papel preponderante en la mantención de estatus quo, pero el poder se asienta en la manipulación de conciencias.  Siempre ha sido así. Y de ello, las religiones, los partidos políticos, y todo cuerpo ideológico cimentado en dogmatismos, pueden dar fe. Hoy, la manipulación crea poder, acrecienta el ya existente y cierra las posibilidades de cambio.  Es lo que está viviendo este mundo globalizado en que el malestar crece, pero la trama creada por la maquinaria comunicacional no permite ver alternativas.  Y las que aparecen, son rápidamente desacreditadas. Mientras tanto, el poder y la inequidad crecen de manera escandalosa.

En Chile, la manipulación es evidente.  Dos grupos económicos -con amplias ramificaciones hacia todo el entramado empresarial- manejan sin contrapeso los medios de comunicación escritos.  Además, tienen influencia en radios y televisión. Por lo tanto, la mirada sobre la realidad es unívoca, monotemática, conservadora. Los casos se conocen a diario. Se puede observar en la visión que presentan respecto de todas las actividades, internas y externas. En ello, muestran absoluta coherencia.

En lo internacional, los gobiernos que se aparten, aunque sea un ápice, del modelo neoliberal caen en descrédito.  Y reciben un trato sesgado respecto de sus acciones. Constantemente, por ejemplo, El Mercurio entrega información sobre Argentina.  Todas sus fuentes tienen una orientación definida: contraria al gobierno de Cristina Fernández. Se les da amplia cobertura a manifestaciones públicas en contra suyo y de su gobierno.  De manera reiterada, las opiniones de Mauricio Macri, gobernador de Buenos Aires y cabeza visible opositora, tienen cabida en el cuerpo de información internacional. Las denuncias del periodista Jorge Lanata son reproducidas ampliamente.  Y se parte de ellas para quitarle legitimidad al gobierno argentino.  Basta con que lo haya dicho Lanata para que esté comprobada la corrupción de la presidenta. Y de allí se parte para restarle validez a la reforma que se pretende aplicar a la Justicia trasandina. Los intentos por democratizar el disfrute del fútbol, son vistos como ejercicios de pura demagogia. Las críticas al oligopolio que mantiene el diario Clarín sobre servicios y productos comunicacionales o afines, son de inmediato presentadas como ataques aleves contra la libertad de prensa. Libertad que, por supuesto, representan y ejercen El Mercurio y el Grupo de Diarios de América (GDA) (el conglomerado de periódicos de visión más conservadora en el continente). Y lo mismo que hoy se hace con la presidenta Fernández, ya se hizo con el ex presidente Hugo Chávez, los presidentes Rafael Correa, Evo Morales y con Ollanta Humala -hasta que este último comenzó a manifestar simpatías por el modelo neoliberal.

La visión mercurial y del GDA destaca, por ejemplo, que la señora Fernández es una amenaza para la democracia y la economía argentina.  Sus fuentes son comentaristas argentinos de los diarios La Nación o El Clarín. También utiliza columnas del diario conservador inglés The Economist y de articulistas norteamericanos. Por cierto, nada dice que fue electa con el 54,11% de los votos emitidos en la elección de 2011.  Y que la segunda preferencia se ubicó 37,3% más abajo. Tampoco informa que el porcentaje con que resultó electa fue el cuarto resultado más amplio en la historia de Argentina.  Sólo superada por Hipólito Irigoyen, en 1928, y por Juan Domingo Perón, en 1951 y 1973.

Esta manipulación informativa hace que un segmento importante de chilenos acepte sin crítica la idea de que nuestra democracia es ejemplo no sólo para América Latina, sino para varios países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta apreciación no es nada despreciable.  Aunque la autoridad no lo dice -la manipulación debe ser, en la medida de lo posible, inteligente- eso nos viste con otro pelaje.

Y las cosas van más allá. Veamos que pasa, por ejemplo, con los disturbios que se han producido en los últimos días en Suecia.  Aquí son presentados como la manifestación más clara del desastre que significó el Estado de Bienestar. Los comentarios que se citan no remarcan que en los siete años de gobierno de la coalición de derecha “Alianza para Suecia”, se rebajaron los impuestos y se redujeron los beneficios sociales de cargo estatal. El premier Fredrik Reinfeldt muestra tales medias como frenos para evitar la crisis que sacude a gran parte de Europa.  Y, al mismo tiempo, destaca que la economía sueca ha crecido más que la de casi todos sus vecinos. Pero no dice que la desigualdad también aumentó más rápido que en los otros países de la región. Y en tal estado de cosas parece estar la savia que hoy nutre las violentas protestas que ya abarcan a varias ciudades suecas.

Los chilenos sabemos poco de lo que pasa en el mundo. Y en los próximos días sabremos aún menos. Gran parte de los espacios informativos serán copados por el apoyo del Partido Comunista a la candidatura presidencial de Michelle Bachelet. Aunque la Guerra Fría terminó hace más de dos décadas, el tiempo conservador no es igual al tiempo real.  El no cambio debe ser eterno. Para aceptar tal realidad sirve la manipulación y por eso de ella nace el poder.

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