El pago de Chile: Hipotecar sus viviendas a los adultos mayores

Respetar a los ancianos y otorgarles una retribución por lo que han entregado al país a lo largo de su vida, es una norma ética mínima con la que cualquier ciudadano con un mínimo de cordura, solidaridad y de decencia puede estar de acuerdo.

Sin embargo, la pasión por defender la propia ideología y los propios dogmas, una vez más está llevando a algunos políticos a extremos inimaginables que atentan contra los más elementales principios de la dignidad humana.

Así queda de manifiesto con la aprobación en el parlamento de la idea de algunos parlamentarios UDI y RN de permitir que los adultos mayores puedan hipotecar sus viviendas y así ‘mejorar’ las pensiones de hambre que entrega el modelo neoliberal de pensiones (AFP).

Dicho en corto, estos políticos consideran que la solución para mejorar las pensiones indignas, consiste en que los ancianos entreguen sus casas al banco. Si, el mismo banco en el que las AFP invierten el 10% que mensualmente descontaron del sueldo de los adultos mayores durante toda su vida. Los mismos bancos que una vez vendidas o rematadas estas casas, tendrán aun mayor liquidez para financiar las campañas de estos mismos políticos, cuando quieran aparecer sonrientes en cada calle de la ciudad.

Se trata de un despojo de la bajeza más absoluta, solo comparable al despojo que se remonta al año 1981, cuando en plena crisis económica por las políticas privatizadoras de los denominados ‘Chicago Boys’ de Pinochet, Chile se convirtió en el primer país del mundo en eliminar la seguridad social  y crear las denominadas AFP. Un experimento que hoy, tres décadas después, ha demostrado ser un completo, absoluto e indiscutible fracaso.

Tal como revelan las cifras de la Fundación Sol, en la actualidad el 90,9% de las Pensiones de Vejez que pagan las AFP en Chile son menores a $149.435 y cerca de 400 mil personas reciben una Pensión Solidaria de $86.000 mensuales. Cifras que no alcanzan a cubrir las necesidades más elementales de nuestros ancianos, muchos de los cuales deben seguir trabajando en condiciones de precariedad o bien endeudarse para sobrevivir. Las pensiones de discapacidad son igualmente vergonzosas.

Esta realidad vergonzante, ni siquiera fue contemplada en los pasajes más siniestros de los libros de Orwell. La verdadera esclavitud del siglo XXI, consistente en condenar a nuestros ancianos a la pobreza y trabajar hasta el último día de su vida, entregando además sus viviendas al banco, sepultando así con ellos su legado.

Se trata de una medida que además de ser inútil, porque en Chile no habrán pensiones dignas hasta que efectivamente se cree un sistema de pensiones y se eliminen o expropien las AFP, es también una medida profundamente egoísta y perversa. No reflejan más que una falta de sentido humano absoluto  en estos legisladores, que explica perfectamente por qué estos parlamentarios han caído en el total y absoluto descrédito.

Hacerle este daño a nuestros ancianos es destruir a Chile. Es demoler su legado, sus experiencias. Es decirles que ojalá se mueran luego en forma infeliz, porque ni siquiera en su lecho de muerte podrán tener la tranquilidad de legar a sus hijos aquella propiedad que fue fruto del esfuerzo de toda una vida.

Así votaron los parlamentarios

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fuente: Diario de Antofagasta

Imagen: Fundación SOL

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