El lenguaje de la agresión y la arrogancia

por Juan Schilling

No sé si usted lo habrá notado, pero en el anuncio que hizo después del 11-S el presidente Piñera no solo cambió el tono, es decir trató de hablar golpeado, aunque debemos reconocer que no le sale, sino que también cambió el lenguaje. Y eso me preocupó incluso más que el contenido mismo del anuncio que se limitaba a poner suma urgencia al proyecto de Ley que aumenta las penas a los manifestantes que golpeen a los carabineros, aunque eso también es preocupante.

El cambio principal que capté fue un cambio en el lenguaje. Aparecieron con fuerza las palabras batalla, lucha, violentistas, encapuchados, implacable, castigar y expresiones duras como no va a haber cuartel” vi como daba una vuelta más la tuerca del lenguaje de la agresión y la arrogancia que hemos estado escuchando desde principios de año cuando se movilizaron masivamente los magallánicos. Contra ellos se invocó la Ley de Seguridad Interior del Estado que permitiría apresar a los dirigentes del movimiento. Sin embargo, la fuerza social movilizada fue tan grande que todo quedó en amenaza. Ahora quieren modificar la Ley para descargar penas más duras contra quienes enfrenten a la fuerza policial que reprime y agrede sin compasión.

Ryszard Kapuscinky, uno de los grandes reporteros del siglo XX, que mucho sabía de guerras, revoluciones y golpes militares dice que “La guerra no empieza nunca con el primer tiro. La guerra empieza con el cambio en el lenguaje. La Segunda Guerra Mundial no empezó con el ataque a Polonia. Empezó con el lenguaje. Lo mismo ocurrió en Los Balcanes.”

Entonces, la primera batalla ya estaría librándose en nuestro campo que es el de los medios de comunicación. Pongamos atención a la próxima vuelta de tuerca, podrían aparecer otras palabras como enemigos, aplastar, aniquilar y todo el lamentable diccionario de Pinochet. Lo que puede venir después algunos ya lo vivimos.

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