El fútbol y la radio que se oye

radiomovil_carrousel_bootstrap¿La radio está pensando en absorver las audiencias que se quedarán sin la televisación de los partidos?

El fin del fútbol abierto y gratuito en Argentina es una realidad. El Programa Fútbol Para Todos se ha terminado y las cadenas de televisión se han peleado por los derechos de televisación. Desde agosto los partidos de la primera división estarán en manos de Fox y Turner, que los ofrecerán a cambio de dinero, como ocurría antes de FPT y como suele pasar con el capitalismo. Se ha podido hacer poco para convencer al oficialismo de que el fútbol en un país como el nuestro es algo de interés público, y que la gratuidad del acceso a este tipo de eventos está respaldada por la legislación vigente. El mal uso de los fondos del Programa FPT y la exacerbación de la gestión anterior en sus tandas publicitarias fueron la excusa perfecta para derribar la política pública completa.

Ahora bien, en este contexto –que desde nuestro punto de vista es indeseable por cuanto está afectado el derecho ciudadano ya consolidado de acceder en TV abierta a esos contenidos—, ¿la radio se está preguntando cómo capitalizar el desplazamiento de las audiencias futboleras? Yo creo que no.

La radio –lo sabemos y lo venimos viendo— busca reinventarse todo el tiempo, corriendo detrás de la novedad intentando adaptarse y no temerle a los nuevos tiempos. Ahora bien, esta crisis que puede significar oportunidad (valga el lugar común) plantea un desafío a las radioemisoras en varios aspectos: nunca dejaron de transmitir fútbol, pero ¿están haciendo algo innovador y creativo para atraer audiencias que no pagarán por el servicio del fútbol televisado? Las radios comerciales deberán adaptar sus estructuras organizativas, agrandar sus planteles profesionales, innovar tecnológicamente y sobre todo narrativamente, para no conformarse con el público habitual de transmisiones deportivas, sino ir a la búsqueda de nuevas audiencias que dejen de elegir recursos como “la radio que se ve” y se vuelquen definitivamente a “la radio que se escucha”. Para eso deberá escucharse bien, ser entretenida, atractiva, ofrecer relatos creativos.

La radio pública, es deseable, deberá consolidarse también como un terreno del riesgo y la experimentación, pensando y probando nuevas formas de organizar y narrar el deporte. Y qué decir de las radios comunitarias, cooperativas, alternativas. Seguramente en muchos casos quede fuera de la capacidad de gestión y presupuesto encarar transmisiones futbolísticas de primera división, pero de todos modos tiene que tener su propuesta: transmitir a los equipos barriales de divisiones inferiores para captar audiencia y hacer ese trabajo de interés comunitario, pensar programas radiofónicos sobre fútbol que ofrezcan humor y una mirada política alternativa, transmitir algunos partidos puntuales e importantes de la primera división ofreciendo una forma diferente de hacerlo.

La radio está frente a una oportunidad de posicionarse a partir de una narrativa muy propia de su historia como es la de las transmisiones deportivas, en un contexto en el que necesariamente habrá una migración de audiencias ávidas de contenido.

Por Francisco Godinez Galayfrancisco

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