El día después del Día del Niño

Por Ricardo Fletcher
Muchas familias en Chile, durante la semana que terminó, participaron en eventos, pagados o gratis, celebrando el “Día del niño”.

En realidad, el día Universal del Niño, consagrado en 1954 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, es el 20 de noviembre. Este organismo, además de recomendar que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño, sugirió a los gobiernos estatales que celebraran dicho Día, en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente.

Por su parte la ONU celebra dicho día, en conmemoración a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, destacando la fraternidad y la comprensión entre los niños del mundo y destinado a actividades para la promoción del bienestar y de los derechos de los niños del mundo.

A pesar de este origen, el comercio ha hecho suya esta conmemoración y la convierten en una fecha para “ventas especiales” y “ofertas”.

Fue el 12 de agosto de 1985, cuando Marcos Huberman, junto a un grupo de profesionales de la comunicación y la publicidad, inspirados en el “Día del Niño” en Argentina, dieron vida a ésta fiesta. En sus cabezas rondaba el concepto de “Los Derechos del Niño” como producto, pero también la idea de devolver a los niños desposeídos el bien que ellos habían recibido alguna vez y organizaron grandes espectáculos benéficos y obras de caridad.

Fue sólo en el año 1991, bajo el gobierno de Patricio Aylwin y gracias a un gran lobby de la Unicef y la presión de éste grupo de profesionales que organizaba el Día del Niño en el país, que finalmente se firmó el Protocolo de las Naciones Unidas en que Chile adhería a la Convención de los Derechos del Niño.

Durante algunos años el “Comité Organizador del Día del Niño”, organizó maratónicos shows en el estadio Chile (hoy Victor Jara), los artistas actuaban gratis y miles de niños provenientes de diversas fundaciones y casas de acogida disfrutaban del espectáculo. Desgraciadamente, después del año 1997 ya no se organizó más, porque los “artistas para niños” no tenían tiempo para actuar gratis, debido a lo abultado de sus compromisos pagados.

A partir de finales de la década de los ´90 ya no hubo más funciones gratis, ni caravanas con regalos, ni espectáculos benéficos, ni obras de caridad. La maquinaria comercial superó la acción social, caritativa y altruísta.

Por razones de estrategia comercial,la fecha se cambió al “segundo domingo” de Agosto. Algunos empresarios jugueteros argumentaban que si se celebraba muy cerca del fin de mes, había familias que no habrían recibido su salario mensual y que por ende, contarían con menos recursos para regalos y festejos. Hoy, muchas empresas han visto crecer sus utilidades y ambiciones gracias al Día del Niño; convirtiendo la fecha en una fuente importante de ingresos.

Desgraciadamente, miles de padres olvidan que el “Día del Niño” tiene como objetivo principal, infantes plenamente preparados para una vida independiente en sociedad y educados en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad. Estos adultos, simplemente se dejan llevar por el torbellino del consumo y aceptan dócilmente las reglas del mercado. Muy pocos se detienen a pensar qué pueden aprender de los niños o en qué estos pueden aportar al mejoramiento de la fraternidad y la comprensión entre los niños del mundo y promocionar el bienestar y los derechos de los niños del mundo.

Cuántos padres reconocen que una parte de los conocimientos y del imaginario en la niñez, a lo que bien podemos llamar “cultura” de una manera más o menos rudimentaria, son desarrollados por los propios niños durante sus interrelaciones sociales, y muchas veces por fuera de toda intervención de los adultos.

Por el contrario, muchos prefieren “alimentar” a los niños con la televisión, el teléfono o los computadores, incluyéndolos en su vida cotidiana y de sus hogares, conviertiéndolos, además, en un elemento fundamental de la cultura de nuestro tiempo. El niño convive de forma natural con ella, comparte con sus amigos y familiares los contenidos de la televisión, y lo que ve en ella interviene en su desarrollo como persona. Estos medios con la permisividad de los padres, tienen un lugar privilegiado en la vida de un niño, sobre cualquier otra actividad de ocio (como jugar, saltar, correr, leer o escuchar música). Esto conlleva dos problemas principales: el tiempo que pasan delante de los aparatos y lo que ven; producciones adultas (televisión, modas, personajes populares…) acaparadas, transformadas, y transmitidas, por las cadenas comerciales con rizos infantiles.

Si esos padres dejaran unos segundos la desidia captarían en su conciente que un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea, en definitiva a ser libres.

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  1 comment for “El día después del Día del Niño

  1. Edelmira Carrillo Paz
    11 Agosto 2014 at 15:02

    valiosa reflexión…! la comparto, gracias.

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