El alma llena de banderas

victocjaraMasiva y emotiva despedida se vivió en el Cementerio General, sentimiento que a pesar de la distancia física estremeció a todo el país y el mundo con la realización de multitudinarios homenajes. Sin embargo, más que despedida fue un reencuentro en el que se refleja que ni 36 años son suficientes para olvidar el reconocimiento de un artista y actor social de esta envergadura, sino que es la acción que confirma que Víctor vive en cada uno de los corazones de su amado pueblo.

“El que quemó tus alas al volar no apagará el fuego de los pobres”. Y lo que tiempos atrás Víctor Jara presagió en canción se cumple tras 36 años con el reencuentro que se concretó físicamente en la masiva despedida y acto cultural en el Cementerio General, pero que significó un duelo que se sintió en ese fuego que hoy vuelve a refulgir en los corazones de las personas, que en su momento fue una solitaria chispa que avivó una voz cortejado de su guitarra.

Músicos de micro y los que prescinden del transporte público, socialistas de cartón y a la antigua, bailarines de carnaval y los que sólo se menean mentalmente, comunistas del partido y los que ya no creen en éste, pacifistas y los que creen que el pueblo armado debe tomar las riendas, anarquistas vieja escuela y los que sólo conocen a Los Ramones, mapuches y otros que con sus rasgos apelaban a esa ascendencia que el mestizaje no pudo desterrar, estudiantes universitarios y los que su escuela es la vida. Nadie era indiferente. Y más allá de los millones de calificativos que pueda dárseles a la gente y la gran cantidad de personajes que se hicieron presentes, al momento de despedir a Víctor Lidio Jara Martínez son uno: el pueblo.

Jorge Coulon, integrante de Inti Illimani y miembro del Directorio de la Fundación Víctor Jara, fue un gran amigo y nos da su mirada de Víctor diciendo “me resulta bien extraño verlo transformado en un símbolo, un afiche, porque era una persona excepcional pero con todas las fortalezas y debilidades que una persona tiene. Es por eso que cuando una persona se convierte en santo o en héroe, como que pierde una parte de su humanidad (…). Lo más importante que ha sobrevivido es su obra más que su figura”.  Y más que insólito pareciera esto siendo de un homenajeado que manifestaba que “al pueblo hay que ascender, no descender. Digo esto porque muy a menudo los intelectuales y los artistas tienen actitudes paternalistas o mesiánicas frente al pueblo, lo que constituye un profundo error ideológico, además de una desorientación para saber entregarle lo que le pertenece”.

Cuando compartieron como artistas cuenta que Víctor los ayudaba en la puesta en escena más que en lo musical en donde se asociaron. “(Nos ayudó) en el escenario, como movernos porque parecíamos cumpleaños de mono, todos desordenados” declara con risas. También cuenta que como fundación están trabajando en redes culturales en barrios populares de varias ciudades Chile. Por último en materia de Derechos Humanos  afirma “yo creo que en cualquier caso tenemos un atraso muy culpable para el país y las instituciones, pero aspiramos por lo menos a saber la verdad y que se haga justicia con aquellos victimarios que se encuentren, de los cuales muchos han muerto. Siempre se dice que la justicia tarda pero llega, pero cuando es muy lenta ya no es tan justicia, el daño que se ha hecho a las víctimas y la falta de reparación crea daños permanentes” agregando que cree que los gobiernos no han puesto entusiasmo en éste ámbito, sin embargo, han sido cómplices en otros casos como lo que sucede en el conflicto mapuche.

La Partida


Una marcha popular cortejó camino al Cementerio General al cantautor y director de teatro, labores que no se encierran en oficios debido a todo lo que significó y representa actualmente su labor social, que tras la inolvidable e imperdonable dictadura se confirmaba por la amenaza que significaba un actor social de esta envergadura.

Durante la marcha las diabladas y murgas traían la alegría del reencuentro a este  desierto que de a poco florecía con las banderas rojas de “su querido partido”. Diversas expresiones artísticas surgieron ante tal referente como es el caso de personas con sus cuerpos pintados y carretas formaban una bandera chilena.

Posteriormente, se efectuó el acto cultural que comenzó con palabras de la Fundación Víctor Jara: “Hemos venido a acompañarte, hemos venido a decirte junto a tu pueblo que te queremos, te respetamos, te recordamos, te levantamos como nuestra bandera de dignidad, de compromiso, de poesía, de belleza, de ética, de esta capacidad maravillosa de ser un revolucionario en el arte, en la cultura y la política”. Luego, la Compañía de Danza Espiral dirigida por Manuela Bunster, una de sus hijas, presentó la obra A pesar de todo, coreografía llevada a cabo por Patricio Bunster y que a través de la música de Víctor Jara homenajeaba al susodicho.

El Presidente del Partido Comunista (PC), Guillermo Teillier, dio un discurso en el que agradeció en primer lugar a sus hijas Amanda Jara y Manuela Bunster, y especialmente a la viuda Joan Jara “que nos ha regalado a todos los presentes este momento maravilloso y solemne, en este homenaje popular tan merecido para Víctor y tan estimulante para todos aquellos, que de una u otra forma, lucharon por un mundo mejor, más democrático, de mayor igualdad y de justicia social”. Después agregó algo acerca del pasado y la particular experiencia de vida que tuvo añadiendo “siempre llevó adelante la solidaridad con Cuba y Vietnam. Víctor Jara con todo su talento adhirió y trabajó por el triunfo del Presidente Salvador Allende. Sus canciones alentaban al pueblo a construir un país más justo y solidario, más democrático y dueño de su destino. Luchó con profundo convencimiento por la reforma agraria y la nacionalización del cobre”.

También se refirió al símbolo lucha que significó para la dictadura  “Por ello lo condenaron a la muerte para callar sus ideas, su voz y su canto de multitudes. Pero se equivocaron rotundamente porque los que lo aman van mucho más allá del PC o de las Juventudes Comunistas (JJCC) a la cual pertenecía. Lo aman el pueblo de Chile entero y son los jóvenes del mundo de las más diversas tendencias y pensamientos, pero sobre todo lo aman los trabajadores y los más humildes, que saben que Víctor los representaba como un dirigente ejemplar”.

Finalizó su discurso con las palabras “Verdad y justicia para Víctor Jara. Verdad y justicia para los Detenidos Desaparecidos y ejecutados políticos. Querido compañero Víctor Jara te decimos presente ahora y siempre. Y como lo decía nuestra compañera Gladys, Víctor contigo, con tus canciones, mil veces venceremos”.

Más tarde, tocó el turno a dos hijas de ex estudiantes de la Universidad Técnica del Estado (UTE) del período de 1973, en donde Víctor tuvo mucho vínculo trabajando en calidad de artista. Erica Martínez y Paloma Zamorano homenajearon con estas palabras “No olvidamos el cautiverio y el crimen horrendo del que fuiste objeto. Te vemos hoy sentado en la gradería de aquel fatídico estadio. Solo, saludando con esa sonrisa que nunca desapareció de tu rostro. Nunca doblegaste la mirada a pesar del dolor de tus manos quebradas, sin pedir perdón por nada. Hoy lo que estuvieron contigo, los que hasta hoy respiramos su alegría en los pasillos de la UTE, hemos venido a saludarte, a despedirte jamás”.

Posteriormente, el Sindicato de Cantores Urbanos, que reúne en su gran mayoría a todos los artistas callejeros que día a día en las micros reviven el canto que ha sido valiente, el que no pierde presencia ya que como dijo el homenajeado siempre será canción nueva. “El lugar que elegimos para hacerlo eran las micros de este país. Desde la dictadura resistiendo, haciendo memoria hasta hoy poder lograr venir a despedirlo. Asegurando para siempre que nunca más de las micros por lo menos Víctor Jara va a bajar” momento en que todo el sindicato sube al escenario a interpretar Hijos de la Rebeldía donde claramente Víctor ya forma parte de esta “familia rebelde” junto al Che y otros tantos que no es necesario mencionar.

El momento más emotivo se vivió cuando expresaron las palabras sus más cercanos. Su hija Manuela Bunster emocionada declaró “tras su horrorosa muerte se congeló el tiempo y nuestra memoria guardó para siempre intactos los recuerdos de una vida compartida, abrazada por su cariño, ternura y alegría de vivir. Esto y sus canciones en cierta forma nos ayudaron a soportar su ausencia. Ausencia al despertar en las mañanas, al sentarnos a la mesa, al salir del colegio. Ausencia del sonido de sus pasos en nuestra casa, de sus manos en las nuestras al caminar, de sus regaloneos. La ausencia de su música en el taller, en el patio de nuestra casa. Ausencia de sus consejos y cálida presencia”.

“Hoy su cuerpo destrozado por la tortura y el metal volverán a tierra envuelto del amor de sus niñas y de su mujer. En el enorme amor que su pueblo y el mundo le ha expresado, y protegido y cobijado por manos mapuches por el manto tejido por Angelita Huenumán que en vida lo cubriera en sus sueños. Estamos ciertas que se ha hecho todo lo posible en relación al esclarecimiento de la muerte de las causa de Víctor y entonces ahora esperamos saber quien dio la orden de matar. La mejor justicia que mi padre ha tenido es la justicia del pueblo” expresa emocionada Amanda Jara cuando se escucha a los lejos el grito “justicia popular” seguido de una gran ovación.

Joan Jara expresó que el funeral es un acto amor y duelo con todos los asesinados por la dictadura, agradeciendo a Patricio Bustos, Director del Servicio Médico Legal, a los compañeros de la UTE, al PC y a todos los que hoy sienten la presencia de Víctor Jara. “Yo quiero que sigamos trabajando juntos con los valores y la fuerza que Víctor nos mostraba siempre. Así, un día vamos a poder esperar llegar a un mundo mejor” terminando con palabras del mismo Víctor: ““El que quemó tus alas al volar no apagará el fuego de los pobres. A tus pies heridos llegarán, las manos del humilde, llegarán sembrando. Tu muerte muchas vidas traerá, y hacia donde tu ibas, marcharán, cantando”.

Te recuerdo Víctor

Víctor era un hombre de origen campesino que vivió junto a sus padres Manuel Jara y Amanda Martínez en el pueblo La Quiriquina que se ubicaba a doce kms. de Chilán Viejo. Su padre era analfabeto y no dejaba que fuera al colegio para que lo ayudara con las labores campestres. Su madre, principal fuente de inspiración en la música, animaba con su voz y guitarra las fiestas y velorios del sector. “Los rasguidos de la guitarra penetraban en mí; recuerdo que me quedaba detenido frente a ella escuchando la guitarra” cuenta él desde sus palabras.

Posteriormente, la relación con su padre no marchó bien debido al exceso de alcohol, por lo que Amanda decidió trasladarse junto a sus hijos a Santiago a la población Los Nogales donde pudo recibir educación en el Liceo Ruiz Tagle. En esa época tuvo sus primeros acercamientos con la poesía, la música y el teatro. Luego, su madre muere cuando tenía quince años, decidiendo entrar al Seminario Redentorista de San Bernardo durante dos años debido a que “consideré que ese refugio me guiaba a mí a otros valores más de encuentro con otro afecto más profundo que tal vez viniera a equilibrar esa falta de afecto interior, creyendo encontrar ese afecto en la religión, en dedicarme al sacerdocio” declara Víctor.

Tras dejar el seminario, fue llamado al Servicio Militar lo que significaba un radical cambio con el que tuvo que lidiar. “Había dos años, en donde muchas cosas pasan a otro plano; todo lo que significa la soltura física con la naturaleza, toda esta cosa sana pasa a un segundo plano, el cuerpo viene a ser como una especie de látigo que nosotros debemos soportar. Entonces de pronto, pasar al terreno en donde lo físico es primordial, cuesta, me costó un poco acostumbrarme, pero lo hice”.

Después de su distanciamiento de la música, decide entrar al Coro de la Universidad de Chile. Un año después ve a la “Mujer de Rojo” (Joan Turner) interpretar ese papel en la danza, quien como todos sabemos posteriormente se convierte en su mujer.

Entre 1952 y 1962 se apegó cada vez más al teatro ingresando a un grupo de mimos formado por Enrique Noisvander y a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Junto a Alejandro Sieveking crean la obra Parecido a la Felicidad la que le dio gran reputación incluso una gira por Latinoamérica que le permitió visitar Cuba en 1960, por lo que decide estudiar dirección teatral en el instituto de la misma universidad.

En 1958 ingresa al Conjunto de Canto y Danza Cuncumén. “Realicé en 1962 con este conjunto de folklore una gira por Europa. Éramos nueve integrantes y viajó con nosotros Margot Loyola. Visitamos países socialistas como Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria y la Unión Soviética” grupo que abandona para dedicarse al estudio de dirección teatral. Sin embargo, durante esos tiempos es cuando hace su ingreso a las JJCC por lo que declara como su compromiso con la sociedad. “El compromiso es cuestión de principios y uno no tiene compromiso si no adopta una posición ideológica en la vida. Quien quiera interpretar realmente el alma del pueblo debe recorrer muchos caminos. Y estos caminos deben ser la búsqueda y el hallazgo  de sentirse un ser  humano útil para los demás (…).Sentir que así como nos une la canción, también nos une el anhelo de construir una vida mejor, más justa, más humana”. Es importante recordar que durante 1959 se produce la Revolución Cubana y en 1964 comienza la Guerra de Vietnam, lo que marcaba fuertemente al mundo en el ámbito político e ideológico.

En 1964 en la popular Peña de los Parra cantan para la campaña presidencial de Salvador Allende junto a Rolando Alarcón, Patricio Manns, Héctor Pavez y tantos otros. Seis meses antes de que el mítico personaje Che Guevara falleciera en 1967, Víctor compone El Aparecido. En ese mismo año, y durante los tres siguientes, se integra al grupo Quilapayún colaborando como músico y director de teatro. En ese período el clima era bastante politizado y se le exigía al gobierno de Frei Montalva la reforma universitaria. Las manifestaciones eran reprimidas por el Grupo Movil (unidad especializada en la mantención del orden público) que posteriormente se convertiría en la Prefectura de Fuerzas Especiales de Carabineros. A partir de esto, es que junto a Quilapayún nace el tema Movil Oil Special, canción burlesca y crítica de la reprimenda por parte de éstos. En 1969 compone el tema Preguntas por Puerto Montt, fuerte crítica a las medidas del Ministro del Interior Pérez Zujovic que ordenó desalojar a noventa y un familias que habían ocupado un terreno, evento en el que siete campesinos perdieron la vida y un niño de nueve meses murió asfixiado por los gases lacrimógenos.

En el mismo año visita Vietnam lo que le permite sumergirse en el movimiento que el poeta Ho Chi Minh lideraba, que dos años después fuera fuente de inspiración para el tema El Derecho de Vivir en Paz, y dando paso a lo que un año después conquistaría la Unidad Popular (UP). Durante el gobierno de la UP la cultura era pilar fundamental lo que permitió a Víctor y tantos otros artistas desenvolverse. En 1972 se cumplía el aniversario número cincuenta del Partido Comunista en el que realiza en el Estadio Nacional una obra de teatro masiva llamada La Historia del Movimiento Obrero Chileno dirigiendo a cientos de actores no profesionales compuestos por obreros, campesinos pobres, recolectores de basura, profesores, etc. que contaban su propia historia. Año después se produce la fatídica historia que hasta hoy no se olvida ni se perdona.

Es difícil condensar en un par de párrafos la biografía de un artista que aportó tanto a la sociedad y a la cultura latinoamericana como lo es el folclore. Tal vez fue esa humildad y honestidad que a pesar de su popularidad lo mantuvo con los pies en la tierra o mejor dicho junto a su pueblo. Ese amor sincero del que en su infancia necesitó tras la temprana muerte de su madre lo encontró en los que también carecían de éste y que terminaron siendo su familia. O como Víctor Jara dijo “Lo único que anhelo es haber sido en mis composiciones tan sincero como todos esos pobladores que abrieron su alma para entregármela”. En estos días te entregamos el alma con una lágrima pero sabiendo que la tuya ya está en cada uno de nosotros.

Por Rodrigo Dresdner

La Diagonal.cl


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