Dubái 2012: Amarc llama a respetar la libertad de expresión como un derecho humano fundamental

La convergencia es una realidad tecnológica
La neutralidad es una opción económica
La regulación es una opción política

 La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) hace un llamado a las organizaciones de la sociedad civil, activistas por la libertad de expresión y los estadosreunidos en la conferencia de la Unión Internacional de las telecomunicaciones que se lleva a efecto en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, para preservar el espectro  radioeléctrico como un bien público, patrimonio de la humanidad.

 Los Estados tienen la obligación de garantizar el acceso equitativo a las frecuencias para reducir la brecha digital, y para ampliar la diversidad de actores  en la gestión de los medios de comunicación.

Para AMARC, la asignación de los recursos del espectro radioeléctrico debe mejorar  la existencia de las radios comunitarias frente al llamado “dividendo digital”. Ante los cambios tecnológicos, demandamosque la radio siga siendo un recurso de carácter universal gratuito para la ciudadanía y que las emisoras comunitarias tenga menos barreras de acceso  a las frecuencias. Solo de esa manera protegeremos, ladiversidad cultural, la libertad de información y la libertad de expresión.

Las frecuencias son un bien público limitado. Es por ello que en 1988 la Asamblea de la Unión  Internacional de Telecomunicaciones (UIT) adopto el Reglamento de las Telecomunicaciones Internacionales(RTI). Esa norma permite a los Estados hacer concesiones de frecuencias  a distintos tipos de usuarios, y armoniza su uso a nivel mundial, fijando  límites y obligaciones dependiendo del tipo de usuario:satélites, empresas de comunicaciones, aviación civil, ejército,  radio, televisión, hospitales entre otros. En 2012 esta agenda vuelve a ponerse en discusión  en la presente conferencia organizada por la UIT enDubái.

Desde los años 80, la digitalización de las frecuencias  permite gestionar mejor dicho recurso, sin embargo, los grandes operadores de las telecomunicaciones que tienen una posición dominante en el mercado yen el mundo, demandan  bandas de frecuencia cada vez más amplias para sus negocios y tienen un interés manifiesto por controlar todo el espectro radioeléctrico.

La explosión de la telefonía móvil y del Internet está exigiendo el uso de nuevos recursos. Pero el mercado de Internet está dominado por una alianza de grupos privados y  proveedores de acceso a conectividad.

Por otro lado, el desarrollo de la telefonía, ha permitido que las compañías de telefonía móvil sean  capaces de invertir y de esa manera masificar el uso del 3-G y 4 G-.

En este contexto se requiere establecer una segunda norma internacional. Los desafíos son tanto de orden económico como político. La creciente demanda de banda ancha y el aumento de los costos deinversión técnica, pone en conflicto los modelos económicos que persiguen una distribución equilibrada del valor entre las empresas de servicios y los productores de contenidos.

Los grandes consorcios de las telecomunicaciones abogan por la “neutralidad tecnológica” del espectro, vale decir, el derecho a especular, comprar y vender todas las partes del espectro, incluyendo ademáscompras entre estados.

En Dubai, las empresas de telecomunicaciones presionan a la UIT y a los Estados, para establecer un Internet de dos niveles, por un lado, un servicio de calidad mínima garantizada (impuesta por la UIT en1988, a muchos estados) y proponen además, establecer paralelamente ofertas para servicios de mejor calidad  pagados. AMARC considera que no se debe  pasar por alto el impacto de este tipo de segregación  en el campo cultural, económico y social, y en particular sobre la libertad de expresión y la diversidad cultural.

La adecuación de la regulación internacional sobre las redes de transmisión debe fortalecer la gobernanza global y no debe permitir, ni a las estados ni a las corporaciones, eludir los dispositivos internacionales,regionales y nacionales destinados a asegurar la producción y circulación libre de contenidos independientes, así como la diversidad de productores y de  difusores de la cultura,  la música y de la información.

La falta de regulación, la convergencia tecnológica y la supuesta neutralidad técnica,  permite que los gigantes de las empresas de telecomunicaciones controlen los mercados dejando sin acceso los productores de contenidos nacionales y locales. Esto da lugar a una competencia desigual que va en detrimento de la diversidad y de la libertad de expresión.
Es  necesario  fortalecer la acción de las autoridades y organismos de regulación  independientes con  mandato para gestionar la administración del espectro, en un marco plural  y particularmente en beneficiode los medios de comunicación locales, comunitarios  y de servicio público.

Esto implica que una parte importante de los recursos del espectro esté a los editores y  productores locales, y principalmente a  las radios comunitarias.

AMARC llama a los Estados y los actores de la sociedad civil reunidos en Dubái, a preservar los mecanismos de regulación que protegen la diversidad cultural y la libertad de expresión.

A través del servicio a sus miembros, el trabajo en redes y el desarrollo de proyectos, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC reúne una red de más de 4,000 radios comunitarias, Federaciones y aliados de radios comunitarias en más de 130 países. El principal impacto global de AMARC desde su fundación en 1983, ha sido de acompañar y apoyar el desarrollo de un sector mundial de radiodifusión comunitaria que ha democratizado el sector de medios de comunicación. AMARC aboga por el derecho a la comunicación a nivel local, nacional e internacional y defiende y promueve los intereses del movimiento de las radios comunitarias a través de la solidaridad, el trabajo en redes y la cooperación. Para mayor información visite: http://www.amarc.org

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