Drogas hoy, violencia y pobreza mañana

Por Cirenia Chavez /Humanum

La región de América Latina es conocida por el tráfico de droga, pero no por el consumo de la misma. Lamentablemente, en los países con mayor prevalencia parece presentarse una tendencia ascendente en su consumo entre los jóvenes. El uso de drogas, que es preocupante en sí mismo, también está asociado en el corto plazo con comportamientos de riesgo como participación en actos violentos, abandono escolar, participación en grupos delictivos o pandillas, e incluso muertes prematuras. Debido a estos comportamientos, en el largo plazo aumenta la probabilidad de desempleo y el deterioro de la situación socioeconómica. De ahí deriva la importancia de entender este fenómeno y llevar a cabo políticas de prevención.

Un estudio comparativo entre nueve países de la región[1] reveló que Chile, Argentina y Uruguay muestran la mayor prevalencia en el uso de marihuana y cocaína entre los jóvenes entre 13 y 17 años. El gráfico 1 muestra la evolución en el periodo del 2001 al 2009 en el consumo de marihuana y cocaína entre jóvenes en este grupo de edad para dos de estos países. La tendencia ascendente observada exige identificar las características de los jóvenes en riesgo de caer en este comportamiento. Por cuestiones obvias de espacio no se pueden considerar todos los factores influyentes, por lo que se hará referencia a la edad y a la situación socioeconómica.

Gráfico 1. Prevalencias anuales de consumo de marihuana y cocaína en Chile y Argentina

Fuente: Elaboración del autor en base a datos de la Cuarta Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media de Argentina 2009 y Octavo Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar Chile 2009.

 

La literatura indica que existe una diferencia entre la inclinación al riesgo entre jóvenes y adultos: los adolescentes tienen mayor dificultad para controlar sus impulsos que los adultos y son más susceptibles a ser influenciados por sus compañeros. Los estudios indican que la susceptibilidad muestra un aumento entre la niñez y la adolescencia temprana, llegando a su ápice a los 14 años y comenzando su descenso en el bachillerato.

El uso de la marihuana en los tres países con mayor prevalencia ubica la edad de riesgo entre los 15 y los 16. Por ejemplo, en el caso de Chile, el mayor salto en el porcentaje de uso se observó entre el grupo de 15 y 16 a 17 años y mayores, correspondiendo éste a un aumento del 17.9%. En Argentina y Uruguay se observa la misma tendencia: el mayor porcentaje de aumento ocurre entre estos dos grupos de edades (ver gráfico 2). La Tercera Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media llevada a cabo en el 2007 en Argentina corrobora este hallazgo, ya que encontró que hay un aumento significativo de jóvenes en este grupo de edad que admitieron sentir curiosidad por experimentar con drogas ilícitas.

El factor socioeconómico es más complejo ya que las tendencias son mixtas. Mientras que se observa un mayor consumo en los países con los índices más altos de desarrollo humano en la región,[2] al interior de estos mismos la prevalencia es mayor en las escuelas públicas. Además de Argentina y Chile,[3] esta tendencia también se observa en Brasil. En un contexto socioeconómico desfavorecedor, la droga puede tener otras implicaciones y llevar a otros comportamientos de riesgo, como la inclusión en pandillas y la violencia. A lo largo de la década de los noventas, la naturaleza del crimen cometido por los jóvenes de la región ha tenido un cambio significativo: la violencia relacionada con la droga y las pandillas han mostrado un importante aumento y los jóvenes han sido considerados los principales culpables de este tipo de crimen. Los “ninis,” (jóvenes que no estudian ni trabajan) sobre todo aquellos en una situación de marginación, son presa fácil para los grupos delictivos, algo que se ha observado en años recientes entre los cárteles de la droga en México.

Para sacar conclusiones definitivas, sería necesario considerar factores adicionales que podrían influir en el comportamiento riesgoso en el que incurren los jóvenes. Las drogas consumidas cambian a través del tiempo y del estatus socioeconómico. Aunque la marihuana no tiene las mismas consecuencias que la cocaína, estudios sugieren que ésta es un puente para el uso de drogas “fuertes” como la cocaína, el crack (o crac) y la heroína. Por lo pronto, lo anterior nos proporciona algunas pistas sobre las características de los jóvenes más vulnerables, lo que debería ser tomado en cuenta a la hora de crear campañas efectivas de prevención.

[1] Países en el estudio incluyen a Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.

[2] Chile, Argentina y Uruguay.

[3] La excepción es la marihuana en Chile. En el 2007, se observó que el uso de ésta entre jóvenes de la misma edad es mayor en escuelas particulares pagadas (16.2%) que en escuelas públicas (15.3%).

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