Documental colombiano muestra vida del sacerdote-guerrillero, Camilo Torres

El documental, El rastro de Camilo, devela pasajes de la vida del sacerdote-guerrillero de apellido Torres Restrepo, quien murió a los 37 años y tuvo una vida inspiradora para muchos e inquietante para otros.

Transmitido por el canal público Señal Colombia, el material audiovisual compiló escenas de su ejercicio como padre que prefirió la opción de permanecer al lado de los humildes e imágenes de su labor dentro del movimiento político Frente Unido del Pueblo (1965), opuesto a la coalición de los partidos Liberal y Conservador, con banderas como la reforma rural.

Junto a las filmaciones de hace medio siglo, la propuesta audiovisual incluye declaraciones de familiares y amigos cercanos, quienes desempolvan anécdotas de la vida de Camilo Torres, algunas poco conocidas.

El documental muestra la dimensión de su fe cristiana, con un hilo conductor que transita desde su desempeño dentro del sacerdocio hasta su muerte el 15 de febrero de 1966 durante un enfrentamiento entre tropas castrenses y del insurgente Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo al que perteneció.

“La esencia de su doctrina fue el amor al prójimo, pero un amor efectivo, no se trata de conceder una limosna o hacer caridad, sino de justicia, la cual concibió finalmente ligada a la idea de la revolución”, comentó uno de los religiosos contactados por el equipo de realización.

En unos 50 minutos, Tras el rastro de Camilo cuenta también el desvelo de la familia para recuperar su cadáver, luego del combate en el municipio de San Vicente de Chucurí, perteneciente al norteño departamento de Santander, así como el exilio de su madre, Isabel Restrepo, en Cuba.

Allí custodian objetos personales y escritos redactados de puño y letra por el cura y académico. “Lo asumí como una gran responsabilidad y compromiso histórico”, aseguró el reconocido historiador cubano Eusebio Leal, a quien le fueron confiados los valiosos recuerdos.

Por orden del presidente Juan Manuel Santos, peritos colombianos iniciaron pesquisas para rastrear los restos mortales de Torres, investigación que los llevó el pasado 25 de enero hasta un panteón del Ejército, dentro de un cementerio de Santander, donde presuntamente fueron inhumados bajo un nombre ficticio.

“Tras la exhumación realizada en esos predios, los expertos adelantan estudios genéticos a fin de corroborar la identidad, averiguaciones que pudieran arrojar los primeros resultados dentro de un mes”, confirmó la víspera el director del Instituto de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés.

“Compré con mis fondos, sin factura, una urna funeraria y lo sepulté en el sitio más inimaginable del mundo, no quería que el cadáver de Camilo fuera convertido en una bandera política”, confesó el general retirado Álvaro Valencia, uno de los entrevistados, quien comandó la emboscada en la que murió el también sociólogo y pionero de la Teología de la Liberación.

“No obstante, el prolongado misterio sobre el paradero de su cuerpo, lo cierto es que se resistió a ser sepultado en el olvido”, manifestó el padre jesuita Javier Giraldo Moreno, uno de los promotores de la búsqueda de los despojos.

“Camilo Torres -dijo- sería hoy sin dudas un apóstol de la unidad a favor de las mejores causas del pueblo colombiano”.

Fuente: Cuba debate

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