Día Internacional del Migrante proclamado por las Naciones Unidas

Los migrantes son, ante todo, seres humanos con derechos humanos y no se los puede considerar o presentar únicamente como agentes de desarrollo económico, expresaron en una declaración conjunta el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos de los migrantes, François Crépeau; el Presidente del Comité de las Naciones Unidas de Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migrantes y de sus Familiares, Abdelhamid El Jamri; y el Relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los Derechos de los Migrantes, Felipe González, con ocasión de la celebración de este 18 de diciembre como el Día Internacional del Migrante proclamado por las Naciones Unidas.

Según expresan, no se debería considerar o presentar a los migrantes únicamente como víctimas indefensas que es necesario rescatar ni como delincuentes impostores. Las autoridades estatales tienen la responsabilidad de combatir las expresiones de racismo y xenofobia, de formular cargos contra los perpetradores de actos de violencia o discriminación contra los migrantes y de fomentar un discurso público que promueva una mentalidad abierta a las diferencias, la aceptación de los cambios sociales y la celebración de la diversidad.

Con esta ocasión queremos recordar a todos que los derechos humanos son el tema central de todos los debates sobre los migrantes y las políticas migratorias, dicen en la declaración.

Agregan que todos los migrantes, en virtud de su dignidad humana, están protegidos por el derecho internacional de los derechos humanos, sin discriminación, en condiciones de igualdad con los ciudadanos, independientemente de su situación administrativa o de su condición. Sin embargo, a pesar del marco jurídico existente, los migrantes en todo el mundo siguen sufriendo abusos, explotación y violencia.

En la Declaración del Diálogo de Alto Nivel, los Estados adoptaron un lenguaje de derechos humanos para tratar asuntos relacionados con la migración en las Naciones Unidas. Sin embargo, todavía hay cierta renuencia a adoptar las Naciones Unidas como foro central para abordar las políticas migratorias.

Los Estados siguen tratando de regir la migración principalmente a nivel unilateral o bilateral, y eso ha llevado a una falta de coherencia en la gobernanza mundial, regional y nacional y a un retroceso respecto de los marcos vinculantes de las Naciones Unidas, que se manifiesta en una preferencia de los Estados por procesos informales, como el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo y los procesos consultivos regionales. Sin embargo, estos foros y procesos, al no ser de índole normativa, no tienen un enfoque sólido de derechos humanos ni mecanismos de seguimiento y ejecución, señalan.

Aunque tales foros son necesarios para fomentar la confianza política entre los Estados en asuntos que son delicados desde el punto de vista electoral a nivel interno, los migrantes necesitan que esta confianza se transforme en acuerdos más formales y en herramientas para formular políticas válidas dentro de marcos de cooperación formal, como las Naciones Unidas.

Teniendo en cuenta los resultados el Diálogo de Alto Nivel, instamos a los Estados a que consideren en sus políticas migratorias nacionales asuntos como los siguientes:

– la despenalización de la migración irregular;

– la búsqueda de alternativas frente a la detención administrativa de migrantes en situación irregular;

– el combate de la xenofobia y la discriminación contra los migrantes;

– los derechos de los niños migrantes;

– los derechos económicos, sociales y culturales;

– la protección efectiva de la vida y los derechos humanos en las fronteras internacionales; y

– el acceso válido a recursos para los migrantes que son víctimas de violaciones de derechos humanos.

También instamos a los Estados a que ratifiquen todos los tratados internacionales y regionales de derechos humanos, entre ellos la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, y a que los implementen plenamente.

En última instancia, tal como ha ocurrido con otras categorías de seres humanos marginados, el objetivo debe ser empoderar a los migrantes para que defiendan sus propios derechos. Se les deberían ofrecer instrumentos normativos, institucionales y procesales que los protejan de la precariedad contractual o situacional y que les den acceso efectivo a la justicia y a recursos apropiados.

Se debe facilitar el acceso de todos los migrantes, incluidos los que se encuentran en situación de irregularidad, a agentes sociales tales como personal de salud, personal escolar, inspectores laborales, trabajadores sociales o la policía local, sin temor de que los arresten, los detengan o los deporten simplemente por pedir ayuda.

Tales agentes deben estar en condiciones de cumplir su importante misión social sin interferencia y hay que establecer “cortafuegos” entre los servicios públicos y los organismos de aplicación de las leyes de inmigraciones. El acceso a la justicia también es fundamental, ya que los tribunales, las instituciones nacionales de derechos humanos, los mediadores y otros agentes cuasi judiciales, a diferencia de los políticos, defenderán los derechos de los migrantes sin estar sometidos a presiones electorales.

El tema de la migración y el desarrollo siempre será importante al abordar los asuntos relacionados con la migración, pero no olvidemos nunca que los migrantes son seres humanos con derechos humanos.

SIgnis ALC

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