Día del Trabajador y las Trabajadoras en la Octava Región

img_0568 “Obrero siempre es peligro, precaverse es necesario”
Cantata Sta. María de Iquique
Pocas, muy pocas veces en la historia de nuestro país la frase perteneciente a la “Cantata Santa María de Iquique”, no ha estado vigente, menos aún en este bicentenario, es cuestión de escuchar al ministro del interior o, mejor (?) aun, haber ido a la plaza de armas de la ciudad de Talcahuano para participar del acto central con que la CUT regional del Bío Bío conmemoró (¿Será apropiado, en estos tiempos, usar la palabra celebrar?), el “Día de los Trabajadores”.

Efectivamente, una desmesurada presencia de carabineros era la primera postal que se hacía visible al acercarse a la plaza, en cada esquina, en un perímetro de, a lo menos seis cuadras, había apostados carabineros de punto fijo, mientras se multiplicaban los patrullajes de vehículos policiales; claramente desproporcionado, esos funcionarios tendrían que estar cumpliendo funciones de resguardo en sectores en que más se les necesita (si es que…) y no provocando a los trabajadores y trabajadoras que acudieron a expresarse en este lugar testigo de tanto dolor y destrucción. Y, precisamente por esto, por el dolor y la destrucción es que la CUT regional quiso simbolizar desde allí esta fecha tan importante pero tan venida a menos, claro porque la asistencia de no más de 2500 personas a este acto no puede dejar indiferente a nadie y debe estar presente en cualquier análisis social y político que al respecto quiera hacerse. Por cierto no es este el objetivo de este artículo, lo que no quita la posibilidad de que lo realicemos en el corto plazo, pero en un artículo expresamente dedicado a ello. La intención por ahora, es más modesta y apunta, en lo fundamental, a describir este acto realizado en la real “zona cero”, decimos real porque hubo (y hay) una “zona cero” creada por la televisión y los medios de prensa tradicionales, es más sensacional –y vendedor- un edificio en el suelo que el llanto sin consuelo (y, salió verso) de los pobladores y pobladoras víctimas de los avatares de la naturaleza y de la desidia de organismos que deben velar por la seguridad y tranquilidad que no cumplieron con su cometido.
Pero volvamos al “Día de los Trabajadores y Trabajadoras” y su acto central en Talcahuano, efectivamente la asistencia no fue multitudinaria, sin embargo el mensaje del Presidente Regional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Alejandro Yáñez, resultó claro y preciso, ciertamente merecía un marco de público mayor, pero esto no fue así y ya es inútil insistir en aquéllo. Lo importante ahora, es poder multiplicar esa voz que vehiculizó la CUT a través de su Presidente Regional:
El acto se inició –números artísticos mediante- con un llamado ha un minuto de silencio, en un gesto de respeto y solidaridad con el dolor y sufrimiento de las víctimas de la naturaleza y la ineptitud de las autoridades y organismos afines, para luego explicar el sentido de la elección del puerto como sede de este acto que más que de celebración se revelo de dignificación y reivindicación del rol de los trabajadores y trabajadoras en términos históricos y respecto de la actual coyuntura social (el terremoto) y política (un “gobierno de los empresarios”), “nada de lo que han obtenido los trabajadores les ha sido regalado, todo logro ha sido producto de la organización y luchas de éstos”, y hoy se trata de recuperar lo perdido, mantener lo poco que se tiene y luchar por obtener condiciones más justas y equitativas en las relaciones productivas y laborales. Se hizo hincapié en la necesidad de que el gobierno tome en cuenta las propuestas de reconstrucción que emanan del mundo del trabajo y de la sociedad civil. Otro de los ejes alrededor del cual giró el mensaje de Alejandro Yáñez estaba relacionado con una advertencia doble, por un lado advertir y denunciar respecto de la posible privatización de ASMAR y el traspaso de la administración de los “programas de empleos de emergencia” al ejército, aunque también valoró –aunque resulte algo paradójico en el contexto de la alta cesantía que aqueja al puerto- el hecho que, de 3000 vacantes para postular a estos empleos, sólo 300, es decir, el 10% de los cupos habían sido tomados, lo que habla claramente de que los trabajadores y trabajadoras esperan y necesitan empleos dignos y, por otro lado, plantearle al gobierno que debe ser cauteloso respecto de las decisiones que adopte en política laboral y social, ya que si estas resultan lesivas para los sectores populares, se estará incubando un malestar social que puede fácilmente discurrir hacia situaciones de violencia o estallidos sociales que costará mucho revertir.
También intervino el Alcalde de la Comuna, Gastón Saavedra, pero su intervención, más allá de intentar algunas justificaciones extemporáneas, no merece ni necesita mayores comentarios.
Al final, trabajadores portuarios realizaron un amago de marcha que se diluyó a pocas cuadras de la plaza, otro grupo, un poco mayor, realizó una marcha, pequeña, pero que en el contexto general de asistencia y vigilancia policial fue casi un acto de heroicismo.
No estaba, claramente, el ánimo para celebraciones o conmemoraciones, hay heridas –sísmicas y sociales- que aún no cierran, que no se ve que puedan cerrar en el corto plazo; tampoco se ve la intención gubernamental de sanarlas o ayudar mínimamente a que aquello ocurra. Como siempre cualquier logro popular será sólo producto de su organización y de sus luchas.

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