Cacerolazo en Concepción

Unas cincuenta personas convergieron en el frontis del Colegio Marina de Chile (ubicado en el sector Lorenzo Arenas de Concepción), en toma, para expresar, cacerolas en ristre, su repudio al gobierno y apoyo a la causa estudiantil. Luego de algunos minutos se inicia una marcha por la importante avenida 21 de mayo (que une Concepción con Hualpén y Talcahuano), a la cual se van sumando más pobladores, pobladoras y niño(a)s, donde la característica es la transversalidad social y etárea; de este modo, más de un centenar de personas se hace oír y manifiesta. Luego de un periplo que abarca una extensión significativa de la avenida, los manifestantes se congregan en la intersección de las calles 21 de mayo y Miraflores, procediendo a encender barricadas y manteniendo un ambiente de jolgorio.
Las actividades se iniciaron alrededor de las 20:45 horas, alrededor de las 22:00 horas se hizo presente carabineros, presencia que no amilanó a los manifestantes, muy por el contrario, se suman familias, aumenta el número de personas protestando y se produce el corte de las vías.
A las 22:15 horas el guanaco, un zorrillo y un bus de carabineros arremeten contra los manifestantes, este cronista pudo advertir que, al menos, una persona resultó detenida; la acción del guanaco continuó por calle Miraflores, hacia donde había arrancado un buen número de personas, un vecino accedió a refugiar en su casa a una señora que estaba con su hija pequeña, en represalia el guanaco lanzo su chorro contra esta vivienda causando destrozos en ventanales y mobiliario.
De cualquier forma, un significativo número de personas (de manera individual y familiar) se manifestó, hizo oír su voz a través de las cacerolas, acción y símbolo que se suman a quienes se esfuerzan por mostrar los límites de un desarrollo que no toca a toda la población por igual y que, en la manifestación de su descontento (y solidaridad) se (re)descubre como protagonista.
Desde el repiqueteo de las cacerolas se ensancha una esperanza que pugna por desbordar la camisa de fuerza del modelo neoliberal en sus expresiones económicas y políticas. Hay, al menos, una cosa clara: ya sabemos lo que no queremos…

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