Derecha española: A la caza y captura de la enseñanza pública

Conrado Granado Vecino /  Periodistas-es

Van a por ella sin ningún disimulo. La derecha española representada por el Partido Popular va a la caza y captura de la enseñanza pública sin contemplaciones. Antes procuraban nadar y guardar la ropa, pero a dos meses de las elecciones generales, y a tenor de las encuestas, se sienten ganadores, y ya han comenzado a sentar plaza.

Mariano Rajoy calla, como hace en todo, para no movilizar a los sectores progresistas, pero para eso tiene un equipo humano y mediático que se ocupa de estos menesteres. Con una Esperanza Aguirre a la cabeza, esa Presidenta de la Comunidad de Madrid que es el mascarón de proa del ala derecha de la derecha, la representante más activa del “Carajillo Party” nacional, la Sarah Palin hispana. Sus palabras son, al tiempo que su credo ideológico y un aviso para navegantes, una amenaza para la enseñanza pública: “Si la educación es obligatoria y gratuita en una fase, a lo mejor no tiene que ser gratuita y obligatoria en todas las demás fases”.

Mientras tanto la enseñanza privada, por la que apuestan, hace palmas con las orejas, porque la mies a cosechar es mucha, y los segadores saldrán prestos de sus centros, mayoritariamente en manos de órdenes religiosas.

Frente a este envite, una marea verde en defensa de la enseñanza pública y gratuita recorre ciudades y pueblos de España, formada por miles de profesores, hombres y mujeres que defienden una enseñanza para la que se han preparado, y que quieren ejercer, pero parece que la suerte está echada. El Partido Popular gobierna en la mayor parte de las Comunidades Autónomas, y lo hará seguramente de aquí a dos meses a nivel nacional, formando Gobierno con un Mariano Rajoy pletórico. Por eso las protestas de los profesionales de la enseñanza les traen al pairo, y además siempre encuentran excusas para denigrarlos. Unas veces serán los sindicatos los que atacan, unos “vagos liberados” que no tienen otra cosa mejor que hacer. Otra serán “los de la ceja”, aquellos profesionales de las distintas disciplinas artísticas que tuvieron en su día la osadía de apoyar a Zapatero. También se escudan en acusar a los Movimiento 15-M, al parecer un perejil que se aplica a todas las salsas. Pero ellos, la derecha, no hace nada.

Aunque claro que lo hacen, y mucho, si bien a veces puede ser de forma subliminal, goebbeliana. Por ejemplo, han logrado colocar en la ciudadanía la idea, con mensajes emitidos por el Partido Popular y amplificados con su corro mediático, de que los enseñantes trabajan poco, y que han puesto el grito en el cielo por el mero hecho de pasar de 18 a 20 horas de clase semanales. Lo triste de todo esto es que aparte de que es mentira, han logrado que esa idea, esa mentira cale en el tejido social de nuestro país, y para mucha gente los enseñantes a día de hoy son poco menos que unos vagos.

La verdadera historia es muy difícil que cale, ya que apenas llega. La derecha está aglutinada en un partido muy fuerte, unido (los intereses son el mejor de los ungüentos), dominan los medios de comunicación en su mayoría, tienen a la Iglesia Católica a su lado, porque la enseñanza privada concertada está en un 90% en manos de órdenes religiosas, los empresarios esperan su turno para hacer caja y la banca va a lo que va, porque poderoso caballero es don dinero…

Pero lo cierto es que la enseñanza pública corre peligro cada día que pasa. En Madrid, 3.000 profesores interinos no saben qué va a pasar con ellos. Cientos de profesores con plaza están en casa, cobrando, porque no tienen destino. En Secundaria se suprimen puestos de enseñantes en los institutos, se aumenta la ratio de alumnos, la desorganización resulta en casos lamentable a estas alturas del curso, ya empezado. Pero para los responsables de la enseñanza, al parecer no pasa nada.

En la pasada semana, la marea verde que conformó una manifestación de protesta contra los recortes en la enseñanza pública concentró a 30.000 enseñantes y defensores de dicha enseñanza pública en Madrid, y el Gobierno de la Comunidad, sin inmutarse. Entre los miles de pancartas que portaban, había una en manos de un hombre que decía: “Soy jubilado, y no permitiré que marchitéis mis retoños”. La enseñanza pública y gratuita es hoy una planta que algunos pretenden arrancar poco a poco, para plantar su semilla. Defenderla es un abono en formato de dignidad para los que creen en ella.

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