Declaración de historiadores e historiadoras ¡Resistir el ataque contra la historia, la memoria y el pensamiento crítico y emancipatorio!

Ante la decisión del Consejo Nacional de Educación de transformar la asignatura de Historia solamente como opcional, distintos historiadores e historiadoras manifiestan su rechazo a esta política, que en palabras de estos cultores de la memoria ” tiene un claro contenido ideológico pues busca conquistar la hegemonía sobre los usos sociales de la memoria y de los saberes históricos, despojando de estas competencias a quienes más lo necesitan.”

Recordar que el CNED durante la semana recién pasada informo de cambios curriculares a la formación de estudiantes de 3ro y 4to medio, estableciendo solo 6 ramos obligatorios y dejando las asignaturas Historia, Geografía y Ciencias Sociales y Educación Física como optativos. Muchos han salido a criticar la decisión, puesto que hoy Chile es un país que vive con un pasado que aún no sana todas las heridas y que muchos de los hechos que ocurrieron en este país es del desconocimiento de la gran mayoría de los y las chilenos y chilena; por otra parte, la eliminación de la asignatura de Educación Física también a generado una oleada de criticas, ya que Chile ostenta altos grados de obesidad y enfermedades derivadas del sedentarismo, la baja actividad física y la mala alimentación.

La medida, que ha sido fuertemente defendida por la ministra Cubillos, sigue generando reacciones adversas en distintos sectores de la sociedad, quienes ya han anunciado una serie de acciones para tratar de revertir la medida.

A continuación la Declaración de historiadores e historiadoras

¡Resistir el ataque contra la historia, la memoria y el pensamiento crítico y emancipatorio!

Una vez más, las fuerzas que sostienen y se benefician del orden neoliberal en Chile han lanzado un ataque en regla contra el pensamiento crítico y emancipatorio, esta vez recortando la asignatura de Historia de los planes de estudio de la Enseñanza Media. Lo intentaron infructuosamente el año 2010, durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, cuando su ministro de Educación, Joaquín Lavín, intentó disminuir a la mitad las horas de enseñanza de Historia, Geografía y Ciencias Sociales en la Enseñanza Media. La firme resistencia de las comunidades educacionales, encabezadas por historiadores/as, profesores/as y estudiantes de Historia se lo impidió.

No obstante, desde el segundo gobierno de Michelle Bachelet, en el Ministerio de Educación (MINEDUC) y en el Consejo Nacional de Educación (CNED) empezó a gestarse una nueva reforma destinada a impedir el desarrollo de pensamiento crítico y emancipatorio en la juventud a través de la enseñanza de la Historia en los liceos y colegios. Esta vez, el MINEDUC y el CNED han elaborado un plan que consiste, fundamentalmente, en reducir la enseñanza obligatoria de Historia, limitándola hasta 2° Medio y haciéndola “optativa” en 3° y 4° Medio, en “competencia” con asignaturas como Educación Física, Arte y Religión.

El MINEDUC y el CNED pretenden justificar este cambio enarbolando la reintroducción de la Filosofía (hecho que ciertamente valoramos), la enseñanza de “competencias ciudadanas” que sean útiles para la vida (en clara alusión a la dimensión económica de esta) y la “formación ciudadana”, desatendida por el sistema educacional desde hace décadas. No obstante, un análisis -así sea somero- de estos argumentos revela su inconsistencia.

Estamos ante una tentativa de adecuar la Educación Media a las necesidades del sistema capitalista neoliberal, buscando reforzar solo aquellas competencias de los estudiantes en tanto futuros trabajadores y consumidores acríticos del modelo. El centro de esta reforma tecnocrática (urdida por ocho personas, cuatro de ellas designadas por Bachelet, una por Piñera y tres por distintos organismos educacionales públicos y privados) tiene un claro contenido ideológico pues busca conquistar la hegemonía sobre los usos sociales de la memoria y de los saberes históricos, despojando de estas competencias a quienes más lo necesitan. Se trata de una operación política y cultural deliberada, implementada por la alta tecnocracia estatal cuya expresión arquetípica en este caso queda reflejada en la actual composición del CNED: ocho personas, ninguna de las cuales pertenece al área de las Humanidades, de las Ciencias Sociales, de las Artes ni de la Educación Física.

La concepción burocrática de los cambios propuestos se refleja también en la nula participación efectiva de las comunidades educacionales, en particular del profesorado, y en la peregrina idea de que es posible detener la enseñanza de la Historia al término de 2° Medio sin que ello conlleve un daño formativo mayor de los estudiantes. Cualquier experto en Historia y Ciencias Sociales sabe, por ejemplo, que la comprensión de los complejos procesos de la Historia Mundial requiere mayor madurez emocional, social e intelectual. Pareciera ser que los ideólogos de esta reforma entienden la Historia como el aprendizaje memorístico de fechas, personajes y “realizaciones”, desvinculadas de procesos más profundos, concepción que los mueve a pensar que el saber producido por esta disciplina es “prescindible” justo en el momento en que los individuos empiezan a adquirir mayor madurez.

Por otra parte, la reflexión ciudadana integrada, desvinculada de los procesos históricos (económicos, políticos, sociales y culturales) solo puede traducirse en adoctrinamiento para la formación de sujetos irreflexivos, incapaces de contrastar conceptos teóricos con la realidad pasada y presente, por ende, dóciles reproductores del orden existente. Lo que significa, al mismo tiempo, privarlos del ejercicio efectivo de su soberanía, desmintiendo de paso, el supuesto objetivo de “formación ciudadana”.

Estas razones nos llevan a expresar, de la manera más decidida nuestro rechazo a esta nueva reforma neoliberal.

Llamamos a las comunidades educacionales y a la ciudadanía en general, a organizarse y movilizarse para resistir la inducción a la desmemoria, la ahistoricidad y el sometimiento al “pensamiento único” de esta malhadada reforma.

Santiago, 26 de mayo de 2019.

Las adhesiones pueden dirigirse a la plataforma change.org en Internet haciendo clic acá.
También al siguiente correo: sergiogreztoso@gmail.com

Primeras firmas:

Sergio Grez Toso, Universidad de Chile

Igor Goicovic Donoso, Universidad de Santiago de Chile

Karen Alfaro Monsalve, prodecana Facultad de Filosofía y Humanidades Universidad Austral de Chile (Valdivia)

Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia 2006

Pablo Aravena Núñez, director Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Universidad de Valparaíso

Patrick Puigmal, vicerrector de Investigación y Posgrado Universidad de Los Lagos (Osorno)

Robinson Silva Hidalgo, director de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales Universidad Austral de Chile (Valdivia)

Fernando Venegas Espinoza, director del Departamento de Historia de la Universidad de Concepción

Pedro Rosas Aravena, Universidad Academia de Humanismo Cristian

Pablo Artaza Barrios, Universidad de Chile

María Angélica Illanes Oliva, Universidad Austral de Chile (Valdivia)

Julio Pinto Vallejos, Premio Nacional de Historia 2016

Mario Matus González, director del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile

Jorge Pinto Rodríguez, Premio Nacional de Historia 2012 Adriana Palomera, Universidad de Santiago de Chile

Lautaro Núñez Atencio, Premio Nacional de Historia 2002

Beatriz Areyuna Ibarra, decana Facultad de Pedagogía Universidad Academia de Humanismo Cristiano

Alberto Díaz Araya, director de Investigación y Posgrado Universidad de Tarapacá (Arica)

Cristina Moyano Barahona, directora Departamento de Historia Universidad de Santiago de Chile

Nelson Castro Flores, director carrera de Historia Universidad Viña del Mar

Fernando Pairican, Universidad de Santiago de Chile

Rodrigo Ruz Zegal, Universidad de Tarapacá (Arica)

Yvette Lozoya, Universidad de Valparaíso

Carlos Mondaca Rojas, Universidad de Tarapacá (Arica)

Alejandra Brito Peña, Universidad de Concepción

Claudio Pérez Silva, Universidad de Valparaíso

Carlos Choque Mariño, Universidad de Tarapacá (Arica)

Alexis Meza Sánchez, Director de Gestión y Aseguramiento de la Calidad, Universidad de Los Lagos (Osorno)

Claudio Aguirre Munizaga, Universidad de Tarapacá (Arica)

Sergio Baeza, presidente Sociedad de Historia de San Antonio

Marcela Cubillos Poblete, Universidad de Valparaíso

Alessandro Monteverde Sánchez, Director Depto Disciplinario Historia Universidad de Playa Ancha (Valparaíso)

Francisca Fernández, Universidad Academia de Humanismo Cristiano

Juan Carlos Gómez Leyton, Universidad de Playa Ancha (Valparaíso)

Luis Alegría Licuime, jefe Centro de Imágenes, Museo Histórico Nacional

Eduardo Godoy Sepúlveda, Universidad de Santiago de Chile.

Hernán Camarero, Universidad de Buenos Aires, Argentina

María Inés Mudrovcic, Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Argentina

Jorge Molina Jara, Director de Historia de la Población La Pincoya, académico Universidad Católica del Maule

J. Fabián Cabaluz D., Universidad Academia de Humanismo Cristiano

Rafael Chavarría Contreras, Universidad de Santiago de Chile

Daniela Badani Soto, profesora de Historia y Ciencias sociales, Liceo Industrial Chileno Alemán de Ñuñoa

José Ignacio Pérez, Universidad de Chile

Jorge Osorio Vargas, Universidad de Valparaíso

Alfredo Lastra, Academia de Ciencias de Polonia

Leopoldo Montenegro, profesor de Enseñanza Media en Historia y Ciencias Sociales

Patricio Herrera González, Universidad de Valparaíso

Luis Pino Moyano, Colegio Andino Antuquelén, San José de Maipo

Freddy Sánchez Ibarra, licenciado en Historia, Universidad de Chile

Eduardo Garín Abarzúa, profesor Liceo Guillermo Labarca, Humberstone

Felipe Alejandro Román Araya, profesor Colegio Alberto Pérez, Maipú

Marina Franco, Universidad Nacional de San Martín-CONICET, Argentina

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  1 comment for “Declaración de historiadores e historiadoras ¡Resistir el ataque contra la historia, la memoria y el pensamiento crítico y emancipatorio!

  1. Vilma Salazar
    27 Mayo 2019 at 19:22

    La Educación, las Ciencias Sociales y en particular la enseñanza de la Historia no deben estar al servicio de la empresa y la producción.

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