Crónica | La memoria de las Arpilleras

arpilleras-valpo-1El rescate de los Sitios de la Memoria tiene múltiples y diversas formas de expresión y acción, realizadas en forma autónoma o vinculada con instituciones, pero todas ellas orientadas a la construcción de la Memoria Histórica y estas diferentes acciones se complementan unas con otras.

El objetivo de esta crónica es dar a conocer el trabajo realizado por el Taller de Arpilleras de la Memoria, quienes desarrollaron un proceso colectivo durante un año y medio destinado a plasmar sobre Arpilleras imágenes “fotográficas” que permanecen latentes en la memoria de las y los protagonistas de las mismas.

Estas imágenes se van haciendo cada vez más nítidas en el transcurso de las jornadas de trabajo, a través de los relatos e intercambios de experiencias, transformándose las sesiones en verdaderas experiencias pedagógicas populares.

Este enriquecedor proceso de construcción de memoria es el que se estampa sobre la tela. Los diferentes elementos que componen la imagen de la Arpillera representan, de esta manera, un trozo de memoria viva.

El grupo funcionó algunos meses en el recinto de la ex cárcel de Valparaíso, pero durante todo el año 2017, gracias a la muy buena disposición de los funcionarios y funcionarias del PRAIS Valparaíso San Antonio, han desarrollado el Taller en el local ubicado en Tomás Ramos y continuaran un nuevo ciclo el mes de marzo del 2018, con el objetivo de trabajar en nuevos Sitios de Memoria. Este año se determinaron dos Sitios de Memoria, ellos son el Cuartel Silva Palma y la Cárcel del Buen Pastor.

Distintas integrantes del Taller de Arpilleras de la Memoria nos contaron las motivaciones, la historia y el contenido de los trabajos realizados.
La Monitora del Taller, María Alicia Salinas, ex Prisionera Política de Tres y Cuatro Álamos, nos contó que: “La arpillera que yo hice la titulé “La Colina del Terror” y traté de plasmar en ella todos los elementos que la hacen merecedora de ese nombre. Ahí está la Academia de Guerra, ahí está el Silva Palma, ahí está la palmera típica del Silva Palma. También hay una parte del Silva Palma que nosotras no la consideramos en las otras arpilleras y es lo que está detrás del Cuartel, por ejemplo las escaleras que llevaban a “los nichos”, que era donde castigaban a los compañeros y compañeras. Eran como unos túneles. Después más acá está la cancha de fútbol, que es como un punto de referencia. Este otro elemento es un galpón donde torturaban, una especie de casa metálica. En esta otra parte hay una conexión entre el Silva Palma y la Academia de Guerra.”

Gabriela, otra integrante del Taller de Arpilleras por la Memoria nos relató “Mi arpillera tiene como tema central la niña en prisión, la hija de la Silvia Lillo, la Laurita, que estuvo presa en el Buen Pastor. Esta situación tan dramática es la que me motivó a plasmarla en la arpillera.”

María Alicia Salinas, explicó todo el proceso llevado adelante en este año y medio de trabajo de memoria, expresando:

“Habíamos hecho un compromiso de trabajar buscando apoyar a las agrupaciones, o a los grupos de compañeros que estaban tratando de que se reconocieran los Sitios de Memoria de Valparaíso. A nosotras nos pareció que podía ser un aporte el que trabajáramos con estos grupos y en dos Sitios de Memoria: el Silva Palma y el Buen Pastor. Nosotras, con las compañeras que hemos estado trabajando esta cosa del bordado, de las arpilleras, Silvia en las Arpilleras de la Memoria conmigo, y Walkiria en las Bordadoras de la Memoria, somos parte de un grupo de sobrevivientes de Tres y Cuatro Álamos y hemos tratado permanentemente de levantar lo que fue el trabajo de los talleres laborales en los Campos de Concentración que hubieron aquí en este país.

María Alicia Salinas, puntualizó también algunos aspectos fundamentales en relación con la definición del trabajo que realizan, manifestando:

“A mí me gustaría insistir en algunas ideas. Las Arpilleras surgen en el año 1974, cuando estando nosotras detenidas, nuestras madres, nuestras compañeras, las esposas que andaban buscando a sus maridos, tuvieron necesidad de resolver algunos problemas económicos, ya que muchas eran jefes de hogar, y también tuvieron la necesidad de contar lo que estaba pasando y ellas empezaron a hacer las Arpilleras y les llamaban “Las Fotos”.

Eran fotos de la realidad, por eso hay arpilleras donde aparece una fábrica y dice “fábrica cerrada”, otra de un comedor popular, comprando juntos, olla común, o de lo que estaba pasando. Esto surge el 74 cuando surge el Comité Pro Paz, que fue la primera organización que se preocupó en este país de poner abogados y apoyar a los familiares que andaban buscando a sus familiares detenidos. Esto es muy importante que nosotras lo tengamos siempre presente, porqué después hay una serie de variaciones

Las arpilleras que hicieron las familiares tienen un elemento en común y es que las figuras son todas planas y por eso nosotros hacemos la figura plana y yo he insistido mucho en eso. Los familiares, fuera de la cárcel, siempre hicieron la figura humana plana, pegada. El trabajo nuestro tiene más que ver con un homenaje a las que iniciaron esto, a las que primero tuvieron que empezar a buscar a sus familiares.”

El Taller de arpilleras de la Memoria está compuesto por: María Alicia, Dana, Alicia, Gabriela, Claudia, Cecilia, Luis, Nora, Marisa, Paula, Silvia y Valeria y el pasado día viernes 15 de diciembre se realizó la ceremonia de clausura del año 2017.

Alrededor de setenta personas, incluyendo niños y niñas, estuvieron presentes en este acto de finalización del Taller de Arpilleras y pudieron observar de cerca estos maravillosos trabajos de memoria latente, estampados sobre las Arpilleras.

Por Guillermo Correa Camiroaga / resumen.cl

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