Crece la presión mundial sobre la cumbre climática

Por Ernesto Carmona*

Por primera vez en la historia del hombre crece la conciencia mundial del riesgo para la supervivencia de la especie humana que introdujo en la Tierra el sistema capitalista de explotación de los recursos naturales de los países ricos a través de grandes corporaciones “sin dios ni ley”. El modelo neoliberal global convierte a la tierra en un cascarón hueco en beneficio exclusivo del lucro corporativo.


La faena de destrucción ni siquiera ya da trabajo a los pobres, que antiguamente conseguían el sustento usando masivamente la pala y el pico al extraer las riquezas del planeta para sostenerse con los salarios de sus empleadores. Hoy el desarrollo tecnológico permite al gran capitalismo salvaje destruir “más con menos” mano de obra y más contaminación. “Crecimiento económico pero con desempleo y gases” es la consigna en boga.


Hace cincuenta años el camión más grande usado en la minería del cobre en los países productores de ese metal cargaba 40 toneladas de mineral en bruto, hoy la minería cuprífera del Perú encargó camiones chinos capaces de transportar 400 toneladas. Una planta de tratamiento tenía una capacidad promedio de 3.500 toneladas diarias, hoy procesa más de 35.000. La destrucción se multiplica por 10. Muy pronto estos procesos se harán con robots, o como los “Depredator”, aquellos mortíferos avioncitos a control remoto –sin “valientes pilotos” como John McCaine en Vietnam- que el presidente Barack Obama está usando masivamente en Afganistán y Pakistán para intensificar las muertes de civiles en su lucha inmoral “por la paz y contra el terrorismo islámico”, a la vez que recibe el Nobel de la Paz. Cuando la depredación del planeta ya no necesite mano de obra ¿quién podrá comprar los artículos de consumo que produzca el capitalismo en un cascarón vacío y contaminado?


Reclamos de Chávez y Morales

El presidente Hugo Chávez exigió compromisos concretos a los países ricos para salvar el planeta en la cumbre de Copenhague: “No cambien el clima, cambien el sistema”, dijo. “El capitalismo es como un incendio mundial que acaba, que mata, que condena”. Preguntó sarcástico si los ricos ya tenían otro planeta donde vivir, una vez que terminaran la destrucción de la Tierra.


El presidente de Bolivia, Evo Morales, propuso un referéndum mundial entre todos los pueblos del mundo para un acuerdo que permita rescatar la Madre Tierra de los abusos del capitalismo, ante la ausencia previsible de un consenso en la Cumbre del Cambio Climático en Copenhague.


“Como aquí no va haber acuerdo, yo quiero sugerir a los jefes de Estado que consultemos al pueblo para que esto sea vinculante en la aplicación de lo que se quiere en el mundo”, dijo Morales ante delegaciones de 192 países.


Morales propuso preguntar a los ciudadanos del mundo si están de acuerdo “con restablecer la armonía con la naturaleza reconociendo a la madre tierra”, si se deberían “cambiar los modelos de consumo y derroche impulsados por el capitalismo” y si los “países desarrollados deben reducir y reabsorber sus gases para mejorar el ambiente”.


Recolección de firmas

La ONG Avaaz ya reunió más de trece millones de firmas para hacer presión sobre “los líderes mundiales”. Un grupo de jóvenes sentados en medio del centro de conferencias de la Cumbre lee constantemente los nombres de todos los firmantes de una petición por un acuerdo real. Otro grupo hace lo mismo en la oficina del primer ministro canadiense, y se rumorea que hoy habrá nuevas acciones y demostraciones en Copenhague y otras ciudades.


Según Avaaz, en una conferencia telefónica de emergencia con 3.000 miembros de ese grupo, el primer ministro británico Gordon Brown les dijo: “Lo que ustedes están haciendo en Internet alrededor del mundo es absolutamente crucial para establecer los puntos de la agenda. En las próximas 48 horas, no subestimen el efecto que causan sobre los líderes aquí en Copenhague”. Pero pocos creen en la sinceridad del político británico, ni en las migajas que prometió Hillary Clinton “para que los países pobres no sigan contaminando”. El daño no lo hacen los pobres (eufemísticamente, países “en desarrollo”), sino los ricos.


Millones de personas vieron por TV al carismático y voluntarioso arzobispo surafricano Desmond Tutu en la vigilia de Avaaz cuando dijo a cientos de delegados y un numeroso grupo de niños reunidos en Copenhague:


“Nos manifestamos en Berlín, y el muro cayó.

Nos manifestamos por Sudáfrica, y el apartheid cayó.

Nos hemos manifestado en Copenhague — y conseguiremos un Acuerdo Real”.


Las cosas no parecen ser tan simples, pero la Cumbre de Copenhague quizás sea la última oportunidad de frenar la mayor amenaza que la humanidad ha enfrentado jamás. Avaaz invitó a “hacer lo que podamos” firmando su petición de un acuerdo real. “En las próximas horas estaremos escribiendo Historia. ¿Cómo recordarán este momento nuestros hijos y nietos?”, preguntó la ONG. Por lo menos quiere poder decir que “hicimos todo lo que pudimos”. Ver:

http://www.avaaz.org/es/save_copenhagen/98.php?CLICK_TF_TRACK

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

Crédito de foto: punto final

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